MORELIA, Mich., 16 de noviembre de 2019. –  A través de los centros Casa del Artesano, la arquidiócesis de Morelia ha logrado brindar asistencia espiritual, psicológica y médica para sacar de las adicciones a 267 hombres. 

Luego del arribo a la mitra de Carlos Garfías Merlos se relanzó este proyecto: atender a los que padecen alguna adicción a través de una comunidad terapéutica, conformada por especialistas que les brindan apoyo desde lo médico, psicológico, espiritual y capacitación laboral para reinsertarlos a la sociedad. 

A estas comunidades de apoyo, comentó Néstor Mauricio Diaz Aguilera, coordinador de las casas, llegan personas “cuya vida está en riesgo, o la de sus familiares, a raíz de las adicciones”, principalmente el consumo de metanfetaminas ¡Sí, cristal! 

“La estadística que sacamos en nuestro centro arroja que el 84.14 por ciento de los ingresos registrados es por consumo de cristal; también hay consumo de alcohol, pero la mayoría de los internamientos grave es por cristal”, explicó el coordinador. 

Sin pretender alarmar, recordó el también psicólogo que las edades de ingresos a sus centros ha sido a partir de los 14 años, sin embargo en el intercambio de información y experiencias con otros centros se conoce que en Morelia han sido tratados niños de seis años. 

Los casos que de éxito, donde no ha habido reincidencia por un periodo mayor a los seis meses, representa apenas el 10 por ciento, sin embargo no significa que los otros no hayan prosperado, no. Sino que el proceso de atención aún no concluye y se mantiene ya sea a través de la clínica o en las parroquias. 

Con base a la experiencia del último año en las comunidades terapéuticas, dijo Díaz Aguilera que se ha detectado, en términos sencillos, la imposición de un criterio sobre las necesidades del enfermo. 

“Nunca me preguntaron qué quería o qué tenía”, son algunas de las expresiones de quienes han ingresado a las clínicas de desintoxicación de la arquidiócesis, pero que tienen ya amplia experiencia

Entonces ¿Qué hacer si un miembro de la familia padece una adicción?

 El psicólogo recomienda a las familias tomar medidas preventivas en caso de notar cambios en la actitud de alguno de sus miembros y recurrir a una medida muy simple ¡Preguntar!  ¿qué quieres? ¿qué tienes? ¿Y, en qué te puedo ayudar?

¿Pero, qué hay detrás del consumo de las drogas y la violencia?

Es un fenómeno complejo, multidimensional, pero no imposible de entender y que cuyo foco principal de atención y conflicto es justamente la célula más básica del sistema social: la familia. 

Con papá viviendo en un punto alejado de los hijos, donde no hay contacto, y una madre trabajando todo el día, se genera un vacío en el interior del hogar; fenómeno que se reproduce en el entorno y deriva en la manifestación de una comunidad fracturada. 

Esto lleva a generar condiciones de violencia que se reproducen  por el mismo contexto, tal y como lo plantea la teoría The Broken Glass ¿Qué dice la teoría? En esencia plantea que un lugar deteriorado, desordenado y en el abandono tiende a continuar reproduciéndose. 

Por ejemplo, explica el psicólogo Daniel Skibel “Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito. Si se cometen ‘pequeñas faltas’ (estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja) y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más graves

Añade en su ponencia: El delito es mayor en las zonas descuidadas, sucias y maltratadas “Si los parques y otros espacios públicos deteriorados son progresivamente abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), esos mismos espacios abandonados por la gente son progresivamente ocupados por los delincuentes”.

Planteando con ello que detrás de toda la ola de violencia es derivado justamente del abandono en que se encuentran los jardines de los barrios y plazas de las colonias, principal centro de convivencia de las familias, escenarios olvidados que hoy son campos de riñas entre los vecinos. 

Según información recabada por el coordinador de las comunidades espirituales “el 87% de los reportes de violencia son por riñas vecinales; entonces la comunidad está muy fracturada”. 

Sin embargo, las colonias de mayor incidencia de la violencia en Michoacán y Morelia no fueron recuperados con colores que doten de identidad a las familias, o dignifiquen sus hogares y barrios abandonados. En cambio se optó por pintar los edificios con los colores del Gobierno de Michoacán, incluso ahora se ha liquidado la dirección que hacía tales pintas y que ahora permite identificar fácilmente a las colonias con mayor incidencia de violencia. 

Todo lo contrario con la experiencia de Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York, en 1994, quien “basado en la teoría de las ventanas rotas y en la experiencia del metro, impulsó una política de tolerancia cero. La estrategia consistía en crear comunidades limpias y ordenadas, no permitiendo transgresiones a la ley y a las normas de convivencia urbana. El resultado práctico fue un enorme abatimiento de todos los índices criminales de la ciudad de Nueva York.” según Daniel Skibel. 

Retomando. ¿A dónde llevar a los parientes con adicciones y qué costo tienen? 

Todos los detalles de la atención, prácticas y metodologías utilizadas, se pueden consultar en la parroquia más cercana o centros de escucha; el precio ronda los 8 mil al mes, pero también hay becas y el periodo de internamiento puede durar de cuatro a seis meses.