Construye SCOP edificio para Universidad Politécnica de Uruapan
MORELIA, Mich., 10 de julio de 2025. - “Siempre me preguntan: ¿nunca has pensado en escribir algo de las experiencias y hechos que has vivido? Con toda franqueza contesto que creo que a pocos les puede interesar mi vida…”, escribió Amalia Solórzano de Cárdenas en su obra Era otra cosa la vida, quien un 10 de julio de 1911 nació en Tacámbaro.
“Tacámbaro, el pueblo donde nací es bonito y pintoresco”, así lo describió en su autobiografía publicada en 2002, seis años antes de su muerte.
Amalia Solórzano Bravo, nombre de soltera, nació en una familia de ocho, seis hermanas y dos hermanos, producto del segundo matrimonio de su padre. Siendo Amalia la mayor de las mujeres.

Creció en un ambiente familiar y rural, viajando de manera constante entre Tacámbaro y El Ciprés, comunidad de origen de su padre.
“¡Cómo disfrutábamos de nuestros primeros largos viajes al Ciprés!”, escribió. Porque aunque fue la primera dama de México, esposa del General Cárdenas, personaje queridísimo en el campo mexicano, su origen estuvo en el medio rural, aunque no necesariamente humilde, en términos económicos. Porque su pasión por el altruismo siempre marcó su vida.
A los ocho años solía robar a su papá para ayudar a una familia que vivía en una casa vecina. Con el dinero que le tomaba al papá le paga la renta sus vecinos.
Como cualquier familia del campo, usó ropa heredada por sus hermanas mayores, aprendió costura junto a su madre, consumía frutos silvestres y sus paseos eran nadar en La Alberca, laguna formada en un cráter volcánico.

Aunque su padre era un hombre conservador, de su tiempo, Amalia y sus hermanas y hermanos salieron de su terruño a estudiar lejos de su hogar, a la Ciudad de México, en compañía de su madre y padre, fue así que comenzaron los cambios drásticos en su vida.
En 1928, siendo todavía una adolecente de 17 años conoció al General Lázaro Cárdenas, él 16 años mayor. Candidato a Gobernador de Michoacán.
El encuentro fue breve, pero intenso. A partir de aquel 3 de junio de 1928 comenzaron a intercambiar correspondencia de manera frecuente hasta que formalizaron su noviazgo, comenzó así su carrera en la vida pública, de la mano del General. Primero Gobernador, militar en batalla, Presidente de México, Embajador, altruista…
La activa vida pública y la juventud de Amalia a veces no le daba tiempo para reconocer el lugar en el que se encontraba. A veces aturdida, entre ser la esposa de Lázaro Cárdenas, madre de Cuauhtémoc, primera dama y otros cargos que apenas le daba tiempo de entender lo que estaba viviendo.
“Como fui novia del General tan joven y pasé tantos puestos importantes en la vida de él, que al principio ni cuenta me di bien de ello”, escribió en sus memorias.

Su activismo y trayectoria política fue larga. Enterró al General y continúo con sus actividades.
Entre sus tareas más relevantes se encuentran ser parte de la recepción de los niños españoles refugiados, mejor conocidos como los niños de Morelia; el General le encomendó incentivar la participación y colaboración de las mujeres en la expropiación petrolera.
También se refiere que apoyó activamente el movimiento estudiantil de 1968, hasta que asistió de manera discreta a algunas de las manifestaciones.
Visitaba de manera recurrente las comunidades mixtecas, como parte de su activismo.
Amalia Solórzano falleció el 12 de diciembre de 2008.




