MORELIA, Mich., 11 de septiembre de 2015.-El suicidio en México se ha convertido en un problema de salud pública, al registrar un aumento de 300 por ciento en los últimos 30 años, siendo los jóvenes los más afectados, ya que este fenómeno constituye una de las primeras causas de muerte en dicho grupo social.

En un punto de acuerdo que contiene dichas estadísticas de la Secretaría de Salud, la diputada Sofía González Torres (PVEM), urgió a la dependencia a implementar acciones para fortalecer las estrategias integrales de prevención del suicidio con un enfoque multisectorial.

“Atender este fenómeno contribuirá a que el país avance en cumplir el compromiso con la Organización Mundial de la Salud (OMS), de reducir la tasa nacional de suicidios en 10 por ciento para el año 2020, según lo establecido por el Plan de Acción sobre Salud Mental 2013-2020”, subrayó.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) entre los años 2011 y 2012 se observó una tendencia al alza en la incidencia del suicidio, al registrarse más de 5 mil 500 por año, y una tasa de 4.9 casos por cada 100 mil habitantes.

Sostuvo que un número creciente de mexicanos de todos los niveles socioeconómicos se quitan la vida todos los días, y muchos más se encuentran en peligro porque presentan alguno de los factores de riesgo y no reciben la atención oportuna y de calidad que requieren para enfrentar las tensiones de la vida.

Entre las condiciones ligadas a conductas suicidas, de acuerdo a la OMS, están los problemas financieros, las rupturas sentimentales, el padecimiento de males crónicos, enfermedades mentales, especialmente la depresión y los trastornos derivados del consumo de alcohol, así como las experiencias relacionadas con conflictos, desastres, violencia, abusos, pérdidas y sensación de aislamiento. Es un fenómeno complejo, ya que intervienen causas psicológicas, sociales, biológicas, culturales y ambientales.

González Torres resaltó que para los varones jóvenes, menores de 20 años, la mortalidad por esta causa representa 10.6 por ciento del total de las muertes por suicidio. Además, 15.4 por ciento de ese mismo total se da en el grupo de 20 a 24 años y 13.7 por ciento en el de 25 a 29 años. Respecto de las mujeres, en el mismo orden, los porcentajes son 18.1, 17.3 y 12.1 por ciento, respectivamente.

Las tasas de suicidio se han incrementado entre los jóvenes hasta el grado de que son el grupo de mayor riesgo en un tercio de los países del mundo, tanto en vías de desarrollo como los desarrollados; tradicionalmente la incidencia se presentaba entre los varones de edad avanzada.

Refirió que se requiere tomar en consideración el hecho de que en el país, uno de cada cuatro mexicanos que habita en comunidades urbanas ha padecido en algún momento de su vida un trastorno mental; además, 9.2 por ciento de la población ha tenido un episodio de depresión y se estima que una de cada cinco personas sufrirá de este tipo de padecimientos antes de llegar a los 75 años.

“Es preocupante porque la depresión representa uno de los principales factores de riesgo para cometer suicidio, lo cual nos obliga a impulsar políticas públicas que atiendan de modo puntual la vinculación existente entre ambos fenómenos”, aseveró.

Agregó que la OMS ha detectado que cada año se suicidan en el mundo más de 800 mil personas, lo que supone una tasa de mortalidad global de 16 suicidios por cada 100 mil habitantes, lo cual significa una muerte por esta causa cada 40 segundos.

En los últimos 45 años las tasas de suicidio a nivel mundial han aumentado hasta 60 por ciento. Actualmente es una de las tres primeras causas de defunción entre las personas de 15 a 44 años en algunos países, y la segunda causa en el grupo de 10 a 24 años. Lo más preocupante es que dichas cifras no incluyen las tentativas de suicidio, es decir, los intentos fallidos que son hasta 20 veces más frecuentes que los casos de suicidio consumado.

La legisladora comentó que a pesar del grave problema en que se ha convertido el suicidio, puede abatirse a través de la prevención y el tratamiento adecuados de la depresión y del abuso de alcohol, así como otras sustancias, al igual que el seguimiento de quienes han intentado privarse de la vida. Estas estrategias planteadas por la OMS han demostrado su eficacia para reducir las tasas de suicidio.

Cada suicidio es una tragedia que afecta a familias y comunidades enteras por los efectos duraderos que tiene para los allegados a quien lo comete, concluyó.