Se requiere "mano firme" ante bloqueos en Morelia: Gladyz Butanda
MORELIA, Mich., 14 de octubre de 2026.- Después de más de 500 años de historia, los herederos del pueblo pirinda o matlatzinca de San Miguel del Monte, en Morelia, presentaron una bandera con la que buscan reivindicar su identidad y reunir a las comunidades que comparten este origen en Michoacán.
El emblema surgió en el contexto de la lucha por la defensa del agua en San Miguel del Monte y recupera elementos relacionados con la historia, la memoria y la cosmovisión de uno de los pueblos originarios de la entidad, cuyos antepasados tuvieron un papel militar en la defensa del territorio del antiguo imperio purépecha.
De acuerdo con sus promotores, la bandera reúne referencias documentadas en relaciones históricas y memorias estudiadas por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), El Colegio de Michoacán, El Colegio de México y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
Cada color tiene un significado. El azul representa el agua, eje de la lucha que dio origen a la iniciativa; el rojo, la sangre de los luchadores pirindas; el dorado, su relación con la tierra, y el verde, el bosque.
En el centro aparecen el maíz y la representación de una diosa de la fertilidad, una deidad localizada en una zona aislada de la comunidad que forma parte de su riqueza arqueológica y elementos asociados con la continuidad de la vida y la relación de este pueblo con la tierra. La composición también incorpora al jaguar mexicano, conocido por sus antepasados como el gato grande, y al venado, considerado alimento sagrado por el pueblo matlatzinca.
Los símbolos buscan reunir en una misma imagen la relación de esta comunidad con el agua, los recursos naturales, la alimentación y la memoria de sus antepasados.
La identidad pirinda también remite a los movimientos de población y a las alianzas militares que marcaron la historia del centro de México durante la época prehispánica.
De acuerdo con la interpretación histórica que acompaña la presentación de la bandera, los matlatzincas fueron expulsados durante la migración relacionada con los mexicas y posteriormente recibidos en el territorio purépecha por el uacusecha Tzintzinpandecuare, quien les habría concedido asentamientos en zonas que actualmente corresponden a los municipios de Hidalgo, Charo, Morelia y Huetamo.
La tradición histórica atribuye a los guerreros matlatzincas una participación relevante en la defensa del territorio purépecha ante los intentos mexicas de someter a este señorío. Sus huestes habrían intervenido en las dos incursiones militares con las que los mexicas buscaron extender su dominio sobre el territorio michoacano.
La Relación de Michoacán, fuente fundamental para el estudio de la historia del antiguo señorío purépecha, constituye una referencia para reconstruir las relaciones políticas, militares y culturales de aquella época. La atribución precisa de los asentamientos y de las campañas militares requiere contrastar los episodios con el texto y las investigaciones históricas especializadas.
La presentación del emblema en San Miguel del Monte no se limita a recuperar elementos del pasado. Sus promotores buscan que la bandera funcione como un símbolo de identificación para los herederos del pueblo pirinda y contribuya a estrechar los vínculos con las comunidades de Charo y Huetamo.
La iniciativa surgió en medio de la defensa del agua, una causa que conecta la reivindicación cultural con la protección del territorio y de los recursos naturales.
Con el maíz, la diosa de la fertilidad, el jaguar, el venado y los colores asociados con el agua, la sangre, la tierra y el bosque, la bandera plantea una representación contemporánea de la memoria matlatzinca.
Sus impulsores buscan que esta identidad tenga mayor visibilidad en Michoacán y que las nuevas generaciones reconozcan la historia de un pueblo cuya presencia forma parte de la construcción cultural y política de la región.




