Michoacán: sin licencia por 15 años, conductores causantes de accidentes
MORELIA, Mich., 28 de junio de 2025.- Andrés Manuel López Beltrán, Andy, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, estuvo en Michoacán hace tres días.
Su visita, como en ocasiones anteriores, transcurrió en total discreción: sin mensajes, sin entrevistas, sin actos públicos. Una operación silenciosa, pero con implicaciones políticas que no pasan inadvertidas.
De acuerdo con fuentes políticas, sostuvo una reunión privada con integrantes de los Comités de Organización Territorial (Cots), centrada en temas de afiliación.
Desde la Secretaría de Organización en la dirigencia nacional de Morena, su sola presencia activa alertas dentro y fuera del partido.
Su apellido y la cercanía con el fundador del movimiento lo convierten en un actor de peso cuya influencia se siente en las decisiones estratégicas, pese a su bajo perfil. Incluso ha sido considerado por analistas como una de las cartas presidenciables del partido rumbo a 2030.
No es la primera vez que López Beltrán visita Michoacán en condiciones similares. La última ocasión en que participó en un acto público en el estado fue en octubre de 2024, cuando asistió a una encerrona con liderazgos morenistas en el Centro de Convenciones de Morelia.
En esa ocasión, el personaje ingresó al salón totalmente resguardado por elementos de seguridad y grupos juveniles del partido, quienes impidieron cualquier intento de acercamiento.
Evadió a la prensa y no pronunció mensaje alguno ante la militancia, lo que reforzó su estilo hermético y reservado, además de que difícilmente sonreía o respondía a los saludos de la muchedumbre. Parco.
En esta nueva visita, no hay evidencia de que se haya reunido con el Gobernador, con la dirigencia estatal de Morena ni con liderazgos visibles en la entidad.

Esta ausencia de interlocución podría interpretarse como una señal de distanciamiento o incluso como una descortesía política, especialmente tratándose de un personaje de su envergadura.
En los círculos políticos locales se percibe que la dirigencia nacional del partido está operando en su propia ruta, sin coordinarse necesariamente con las estructuras regionales, al menos no con liderazgos mediáticos.
Tras los resultados adversos que tuvo su operación electoral en Durango, durante la pasada elección del 1 de junio, parece que López Beltrán ha optado por moverse con mayor sigilo.
No obstante, mantiene capacidad de maniobra e interlocución directa con cuadros estratégicos del partido a nivel nacional, consolidando su posición desde los márgenes.
Así, Andy, quien ha expresado su incomodidad con el mote, apreciativo con que se le conoce, pues lo considera informal, diminutivo y ajeno a la imagen que busca proyectar, opera desde la sombra y lejos de los reflectores.
Su regreso a Michoacán, aún sin anuncio oficial, apunta a un reacomodo interno del partido en el estado y deja abierta la lectura sobre su papel futuro en la política nacional.




