Llevarán observación electoral hasta prisiones y voto en el extranjero
MORELIA, Mich., 21 de enero de 2026.- El dirigente de Morena en Michoacán, Jesús Mora, negó que las asambleas realizadas en Zitácuaro y Ciudad Hidalgo hayan sido actos de cargada o plataformas de lanzamiento rumbo a 2027 y, en un movimiento político simultáneo, lanzó un reproche directo contra medios de comunicación, a los que acusó de imponer criterios editoriales que, dijo, terminan por construir una realidad política de ruptura y debilitamiento de la cuarta transformación.
En rueda de prensa, luego de que el pasado fin de semana el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla insistiera en que Michoacán debe tener una gobernadora -mensaje que reactivó la disputa interna en Morena rumbo a la sucesión de 2027- Mora colocó como eje de su posicionamiento los actos del domingo y la narrativa que se generó después.
El Dirigente del partido guinda dijo que las asambleas fueron ejercicios informativos y de organización territorial, no eventos electorales encubiertos. Dijo que ahí no se celebraron actos de cargada ni se instauró o inauguró ninguna candidatura o campaña, y que lo que se abrió fueron asambleas informativas del movimiento para volver al territorio, informar, debatir y organizar.
Mora defendió el formato y reivindicó la presencia del Gobernador como fundador del movimiento, al sostener que la transformación no puede sostenerse sólo desde el gobierno y que necesita pueblo consciente y pueblo organizado, así que, anunció que Morena recorrerá los 24 distritos del estado, con nuevas asambleas programadas en La Piedad, Zamora y Apatzingán.
La defensa de los actos se dio en un contexto político marcado por la lectura sucesoria del evento en Zitácuaro, donde el gobernador reiteró su postura de que Morena postule a una mujer en 2027, bajo la consigna es tiempo de mujeres, en medio de expresiones de apoyo a la secretaria de Movilidad, Gladyz Butanda, y la presencia visible de grupos de un grupo de simpatizantes denominados “Gladyadorez.
A ese escenario se sumó la difusión de un video en el que se observa que la coordinadora parlamentaria de Morena, Fabiola Alanís, no fue considerada inicialmente en el presídium, así como las críticas del morenista Juan Pablo Puebla, afín al grupo del senador Raúl Morón, quien acusó que en Ciudad Hidalgo el gabinete ocupó el presídium y pidió la intervención del Comité Ejecutivo Nacional.
Mora buscó cerrar ese flanco y atribuyó el episodio a un malentendido logístico. Explicó que el acomodo del presídium respondió a una lógica territorial y que el tema se resolvió en el propio evento, sin que hubiera ruptura interna.
Advierte Jesús Mora una “guerra digital”
Además de negar la cargada, el Dirigente colocó como eje central de su mensaje lo que llamó una guerra digital y advirtió que la disputa política ya no se libra únicamente en territorio, sino en plataformas, redes sociales y portales. Señaló que la guerra sucia ya no se libra con helicópteros mediáticos ni editoriales desde Polanco, sino desde páginas anónimas, granjas de bots, noticias falsas y portales que aparentan ser medios.
En una de las definiciones más sensibles de su exposición, Mora acusó que ciertos criterios editoriales privilegian la violencia y silencian otros indicadores. Sostuvo que cuando un hecho violento se vuelve tendencia en minutos, pero la reducción del homicidio doloso, la apertura de hospitales y la entrega de 820 becas pasan desapercibidas, eso no es casualidad, sino criterio editorial, y que ese criterio también produce realidad política.
El dirigente matizó su señalamiento al distinguir entre el trabajo periodístico de quienes cubren territorio y las decisiones corporativas de algunos medios, pero insistió en que esa lógica ha alimentado versiones sobre fracturas, cargadas y rupturas internas tras los actos del fin de semana.
Con el telón de fondo de la disputa interna por la candidatura de 2027, entre quienes impulsan el mensaje de tiempo de mujeres y quienes han pedido la intervención del CEN para garantizar equilibrios, Mora cerró filas en torno a las asambleas territoriales y colocó la batalla por el relato mediático como un frente central en la antesala de la sucesión.




