Morena violenta ley electoral ante omisión del INE: Federico Berrueto
MORELIA, Mich., 1 de septiembre de 2017.- A manera de efeméride...
Hoy, hace 20 años, se intentó un albazo al Legislativo, a los mexicanos, luego de que Ernesto Zedillo pretendió destruir a su contraparte constitucional, tras una trampa política que fue cuestión de gobernanza, Estado de derecho y status político.
El ex diputado federal michoacano, Isidro Aguilera, presidente saliente de la 59 Legislatura, impidió con firmeza y una razonada posición política, el avasallo del presidencialismo agotado, encabezado en ese entonces por el guanajuatense.
De hecho, declara a Quadratín que el Estado Mayor Presidencial, amagó, amenazó, advirtió condenas de muerte, de agravio personal contra quienes interfirieran en la instalación de la aquella Legislatura.
Ahí, el perredista recordó "el totalitarismo y el inicio del priísta chacalero, Genovevo Figueroa Zamudio, sobre quien pesan, moral y políticamente, más de 300 muertes de luchadores sociales, quienes desaparecieron durante la época obscura contra la oposición".
El diálogo es franco, abierto, cara a cara. El oriundo de Zacán declara que hace 20 años, la intentona por desaparecer el Congreso de la Unión fue un fracasó. Pese a ello, en ese momento la oposición construyó 267 diputados federales, mayoría legislativa para crear un real contrapeso al autoritaria no del Ejecutivo federal.
A partir de ahí, Isidro Aguilera recuerda que se afianzaron el poder, la determinación y la autonomía del Poder Legislativo, el cual en los hechos dejó de ser apéndice del Ejecutivo.
"Logramos libertad, logramos autonomía, logramos autosuficiencia", rememora con satisfacción, justo cuando hoy, el Congreso de la Unión experimenta una nueva crisis, producto de las venganzas adelantadas por la sucesión presidencial.
Sin esa acción, la República hubiese sido concluida y no existiría hoy, juzga Isidro Aguilera, quien sigue echándole todos los kilos al servicio público, ahora como discreto pero fino operador político del gobernador Silvano Aureoles.
Hombre que vivió la cocción del Tratado de Libre de Comercio, hombre visionario y apegado a sus convicciones, reseña que aquel fue un momento caótico para el país, en el cual sin embargo la oposición no fue sumisa, pese a las amenazas del Estado Mayor Presidencial, pese al cochupo.
"En aras de mantener el control político, Zedillo intentó realizar un fujimorazo en el país, que por fortuna la oposición no permitió que se consumara", resume.
Y categórico, el economista y politólogo cree que después de dos décadas, "el esfuerzo, el valor y el oficio político que imperaron sobre el caduco sistema político presidencialista, finalmente abrieron una nueva agenda nacional en donde el Congreso de la Unión recuperó su respeto".




