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MORELIA, Mich., 26 de noviembre de 2025.- Hoy, el Estado laico dio muestra de que, cuando se debe transitar hacia la pacificación y democratización de la sociedad, no importa despojarse de la neutralidad.
Lo que históricamente, es agua y aceite, hoy se fusionó por la causa común.
Lo de hoy, es simplemente, sin precedente.
Desde la mismísima Catedral de Morelia, se lanzó la estrategia Por la Paz y el Desarme de Michoacán, herramienta de la que echó mano el Estado Mexicano para encarar los negativos que dejó el magnicidio de Carlos Manzo.
Hoy, la Iglesia Católica, fue la anfitriona para dar paso al Estado y a las mismas fuerzas armadas en la santa sede.
Poco común. Pero el común denominador lo obliga.
Bajo las emblemáticas torres del recinto, Monseñor Garfias, llamó a la construcción de la paz.
Ahí se vio la mano del Secretario de Gobierno, Raúl Zepeda, hombre que reconstruyó con habilidad y diplomacia, los puentes rotos entre ambas instituciones.
De hecho, él, el encargado de la política interna, encabezó, a nombre del Ejecutivo estatal, un evento que va más allá de una simple feria.
Es, por la visto, una estrategia más global, incluyente y profunda para atenuar reclamos históricos de los michoacanos.
Lo dejó asentado la Subsecretaría de Asuntos Religiosos de la SEGOB, Rocío Bárcenas.
"¡No nos iremos de Michoacán, hasta que el plan dé resultados!"
Todos hablaron, nadie calló.
Alfonso Martínez se mostró receptivo. Fue directo:
"¡Cuenten con nosotros! Necesitamos estar listos para robustecer la agenda de paz", dijo al micrófono.
El despliegue federal será vasto: 59 dependencias atenderán las 13 regiones.
Irán casa por casa.
"Es una estrategia global, distinta", salió en defensa, Vidal Llerenas Morales, Subsecretario de Industria y Comercio.
Vendrá, advirtió, una estrategia cada vez más asertiva para desmantelar estructuras generadoras de violencia.




