No dejemos herencia legislativa para este tercer año: Octavio Ocampo
MORELIA, Mich., 16 de mayo de 2026. – Leonel Godoy Rangel llegó este sábado a la Fiscalía General del Estado de Michoacán arropado por unas 200 personas que, entre consignas, empujones y entusiasmo de nómina espontánea, le corearon el clásico “¡no estás solo, no estás solo!”, como si se tratara de una estrella de rock judicial y no de un exgobernador citado a declarar por el magnicidio de Carlos Manzo.
La escena tuvo de todo: porras, abrazos, gritos, celulares en alto y el infaltable menú de la movilización política mexicana: torta y billete. En video en poder de Quadratín se observa el reparto de alimentos y dinero a los asistentes, cien o 200 pesos por persona, según el sapo, en una operación que convirtió la comparecencia ministerial en una romería con viáticos.
Godoy acudió a la Fiscalía luego de ser citado para declarar en torno al asesinato de Carlos Manzo, quien en vida lo señaló públicamente como narcopolítico y lo acusó de amenazas. El exmandatario, polémico por su trayectoria y por las sombras que han acompañado su paso por el poder, fue recibido por simpatizantes que intentaron blindarlo con coro, presencia y calor humano de logística.
“¡No estás solo!”, repetían los asistentes, mientras alrededor se documentaba el reparto que, más que respaldo ciudadano, parecía control de asistencia con refrigerio incluido. La frase, en ese contexto, adquirió otra lectura: no estás solo, hay torta; no estás solo, hay cooperación; no estás solo, hay retorno garantizado.
La comparecencia de Godoy ocurre en medio de exigencias para que la investigación del homicidio de Manzo no se limite a los autores materiales, sino que revise las posibles motivaciones políticas y las redes de poder que el propio alcalde denunció antes de ser asesinado.
El exgobernador ha sido una figura central de la política michoacana durante décadas. Su nombre también remite a episodios oscuros de la entidad, como los ataques con granadas del 15 de septiembre de 2008 en Morelia, ocurridos durante su gobierno, y al caso de su hermano Julio César Godoy Toscano, prófugo de la justicia y con orden de aprehensión por presuntos vínculos con el crimen organizado.
Entre gritos de respaldo y reparto de estímulos, Godoy entró a la Fiscalía. Afuera quedó la postal: una movilización que quiso parecer músculo político, pero terminó oliendo a torta, acarreo y billete chico.




