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MORELIA, Mich., 19 de enero de 2026.- Fabiola Alanís Sámano rechazó que exista un pleito interno en Morena rumbo a la sucesión de la gubernatura en 2027, y optó por reencuadrar los episodios de Zitácuaro y Ciudad Hidalgo como decisiones de organización, no como un desdén doloso hacia ella o una disputa de fondo.
En entrevista con Quadratín, ante una nueva señal política del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla rumbo a la sucesión de 2027, y su exclusión del presídium en Zitácuaro, la coordinadora parlamentaria de Morena en el Congreso de Michoacán y presidenta de la Junta de Coordinación Política, enfrió el asunto.
Su postura viene al caso tras la asamblea informativa realizada en Zitácuaro, donde el mandatario reiteró su convicción de que Morena postule a una mujer para la gubernatura.
Desde tribuna, habló de “una nueva época” en la galería de exgobernadores y acompañó la idea con la consigna “es tiempo de mujeres”, y acto seguido se coreó a favor de Gladyz Butanda, secretaria de Movilidad, y donde volvió a mostrarse el grupo de simpatizantes identificados como los “Gladyadorez”, con recursos visuales de apoyo que han comenzado a aparecer con frecuencia en eventos públicos.
En ese contexto, Alanís fue consultada por lo ocurrido en el templete. En Zitácuaro, un video que circuló en redes sociales se exhibió que la Legisladora no había sido considerada inicialmente dentro del presídium.
En la grabación se observa un reclamo al dirigente estatal Jesús Mora y, después, su incorporación al templete para ocupar un lugar, hasta donde ella misma tuvo que subir su silla.
Sobre el asunto, Fabiola Alanís descartó intencionalidad: “hasta donde entiendo fue una confusión del equipo de protocolo”, al señalar que “creo que no están muy familiarizados con lo que es movimiento Morena”, y remató: “yo creo que eso fue lo que pasó y fue un error que tuvieron ahí, pero afortunadamente se resolvió”.
La Coordinadora Parlamentaria subrayó que su trayectoria dentro del movimiento antecede incluso a la formalización partidista, al afirmar: “Yo soy la coordinadora de las y los diputados de Morena, pero además pues estoy en Morena desde antes de que fuera Morena, es mi casa”.
Aunque en el plano simbólico el episodio del presídium alimentó lecturas de desigualdad interna en un acto marcado por la narrativa de tiempo de mujeres, Alanís evitó convertirlo en una disputa.
Su respuesta apuntó a la disciplina política: “yo sigo pensando que más allá de las personas, lo importante es, consolidar el movimiento. Todos los días hay que trabajar para fortalecer la unidad del partido”.
La exclusión inicial también se repitió en Ciudad Hidalgo, donde, de acuerdo con la propia Diputada, la decisión fue tomada por quienes coordinaron el evento.
"Ahí quien coordinó el evento tomó la decisión de que fuera solamente el gabinete, no se subió ningún diputado, ninguna diputada y bueno pues hay que respetar los criterios que tomaron”, dijo.
Lejos de retirarse, Alanís explicó que permaneció en el acto por razones políticas y personales: “yo por supuesto que me quedé ahí porque al final pues es mi pueblo, yo nací en Ciudad Hidalgo”.
Añadió que para ella “lo más importante” fue la gente que acudió a saludar y a plantear inquietudes.
Consultada sobre si el Gobernador, al mezclar mensajes de gobierno con posicionamientos políticos, podría generar riesgos en tribunales, Alanís cerró filas con una defensa frontal de la militancia del mandatario.
“El Gobernador es un militante de Morena”, dijo, y reforzó la idea al señalar que ambos se conocieron “desde que andábamos tocando puertas, mucho antes de ser Morena”.
En ese marco, sostuvo que Bedolla “tiene autoridad para opinar sobre el partido” y matizó: “ahora él gobierna para todos y lo hace de una perspectiva de Morena”.
En cuanto al debate sobre alternancia de género y si existe certeza formal para afirmar que la candidatura será para mujer, Alanís se deslindó de una definición local y apuntó al centro: “eso hay que preguntarle al gobernador”.
Luego precisó que “por lo pronto no” está en la mesa legislativa y enmarcó su postura en la línea nacional: “hay una posición clara y abierta de la presidenta Claudia Sheinbaum de que es mejor hacer una pausa en ese debate”.
En una de las definiciones más políticas de la entrevista, Alanís explicó que esa pausa opera como orientación que acata: “cuando ella dice que vale la pena hacer una pausa en el debate sobre la alternancia, entonces yo lo tomo como una orientación política que acato”, afirmó.
Añadió que su respaldo es explícito: “nosotros tenemos la obligación de respaldar a la presidenta y yo en lo personal por el afecto y la cercanía que tengo con ella con mayor razón”.
Aun con esa pausa, la diputada sí colocó una lectura de oportunidad: “estoy convencida que Michoacán tiene altas posibilidades, altas, altísimas posibilidades de que una mujer encabece la candidatura”.
Enseguida delineó el método: “sí van a hacer las encuestas, por supuesto que sí”, pero con un elemento que suele pesar en la guerra interna: “ponderando los negativos de quienes aspiren, los negativos y los positivos”.
También fijó los criterios políticos de selección: “la militancia morena quiere ver en las urnas a los mejores perfiles”.
Desde su perspectiva, son quienes “realmente hagan suyo los principios de la cuarta transformación, y tengan una trayectoria limpia”.
Al ser presionada sobre si observa piso parejo para mujeres frente al poder político local, Alanís no asumió el reclamo y optó por una respuesta de control.
“Mi trabajo ha sido siempre, desde hace más de tres décadas en territorio. Estoy concentrada en la estrategia que nosotros como equipo estatal tenemos, con trabajo 24-7 a ras de tierra y promoviendo la unidad del movimiento”.
Sobre la crítica pública de Juan Pablo Puebla, quien cuestionó que se pretenda suplantar estructuras del partido con el gabinete y llamó a que el CEN envíe un delegado, Alanís evitó escalar el choque y propuso un cauce interno.
“Creo que sería bueno que echaran una platicada con el dirigente estatal, con Jesús Mora y aclararan lo que tienen que aclarar”.
Reconoció, sin embargo, un punto de fondo: “separar el ámbito de responsabilidad del Ejecutivo del partido, eso sí hay que hacerlo”.
Insistió en que la ruta es el diálogo y el oficio político. Con esa experiencia, recordó: “yo ya dirigí un partido en Michoacán, fui la primera mujer en hacerlo”.
Sostuvo que encabezar un instituto político exige “mucho oficio político, de mucho diálogo, de respeto a todas las expresiones”, porque “los partidos políticos no son una secta”.
En el cierre, rechazó la idea de intervención del CEN en Michoacán y defendió el alineamiento interno como necesidad de supervivencia.
“No estoy de acuerdo en eso”, dijo sobre la idea de que la dirigencia de Morena en Michoacán esté operando como un partido de Estado.
Concluyó que la entidad “necesita en este momento cerrar filas”, porque el contexto “requiere de un partido fuerte, de un partido organizado, de un partido unido”.
Con esa narrativa, Alanís optó por desactivar la lectura de cargada como pleito abierto y recodificarla como un proceso que debe transitar bajo disciplina, encuestas y control interno, aun cuando la escenografía de los actos y la activación de grupos visibles ya muevan el tablero de la sucesión.




