Lleva Grecia a San Lázaro exigencia para que FGR atraiga caso Manzo
MORELIA, Mich., 5 de septiembre de 2026.- Alfredo Ramírez Bedolla entra a la fase final de su mandato.
Está en el último año.
A diferencia de sus antecesores, el morenista avizora, hasta el momento, un cierre en relativa calma.
Avispado, Ramírez Bedolla tendrá frente a sí, de entrada, concluir el espinoso y doloroso parto del coordinador estatal de la 4T.
Con quien sea, aliado o no, tendrá que transitar hacia una sucesión incierta, con muchos claroscuros, con una figura que viene consolidando una línea opositora al régimen, una figura con las características y fortalezas de Grecia Quiroz.
Ramírez Bedolla, su gobierno, tiene varios frentes por atender.
Sí, el desafío es refrendar la plaza, lograr la mayoría de escaños para San Lázaro y para el Congreso del Estado, que permita allanar el camino del sucesor/a en el legislativo y hasta la capital.
Aunque la narrativa gubernamental cite que ante todo está el compromiso por la agenda institucional, lo cierto es que a la par se diseña la estrategia político-electoral hacia el 27.
Pero también es cierto que se trabaja al vapor para cerrar, de ser posible antes del arranque formal de la campaña, todo el paquete de obra multianual, donde, según cifras, hay un histórico cercano a los 50 mil millones de pesos.
Anillo periférico, teleférico de Morelia, Morebús, solo por citar.
En una entidad tan incierta, tambaleante por momentos, Ramírez Bedolla deberá generar los escenarios para una justa democrática, con seguridad y un ambiente de certeza a la ciudadanía.
Un desafío mayúsculo, por la implosión de franquicias como el CJNG y cárteles locales, una veintena de menos, todos peleando la plaza, a muerte.
Ahí están los casos de Hipólito Mora, Bernardo Bravo y Carlos Manzo, que dejan clara lección.
Aunque en la liturgia política mexicana se impone el desdibujo de la figura del gobernador al último año del sexenio, vendrá un año de consolidación del proyecto bedollista.
Esa, hasta hoy, es la previsión.
En los hechos, guste o no, Ramírez Bedolla tiene más fortalezas que debilidades; es un mandatario con poder, decisión y firmeza, más allá de los yernos.
Tiene la mayoría legislativa, el control del partido, los tribunales de justicia; va por el nuevo rectorado de la UMSNH, la FGE, más órganos autónomos.
A Ramírez Bedolla solo le hace falta que la pelota caiga en su cancha.
Y si es mujer, corona todo.




