Levanta Gaby Molina la mano por Morelia o Uruapan
MORELIA, Mich., 14 de octubre de 2026.- Aguililla, municipio de la Tierra Caliente michoacana marcado por la violencia criminal, el desplazamiento de población y profundas carencias sociales, llegará al proceso electoral de 2027 con un antecedente de 62.2 por ciento de abstencionismo en la elección de Ayuntamiento de 2024, cuando apenas 37.8 por ciento de sus electores acudió a las urnas.
La cifra, documentada en estadísticas del Instituto Electoral de Michoacán (IEM), coloca a Aguililla entre los municipios con menor participación ciudadana en los últimos comicios locales, en contraste con Aporo, donde la asistencia alcanzó 72.8 por ciento, una diferencia de 35 puntos porcentuales.
El dato adquiere relevancia ante la renovación de la gubernatura, el Congreso local y los ayuntamientos en 2027, particularmente por las condiciones económicas, políticas y sociales que han caracterizado a Aguililla durante los últimos años.
De acuerdo con información del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2020 el 62.8 por ciento de sus habitantes vivía en situación de pobreza, de los cuales 14.1 por ciento enfrentaba pobreza extrema y 48.6 por ciento pobreza moderada.
A las dificultades económicas se suman rezagos educativos. Las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que 14.9 por ciento de la población de 15 años y más era analfabeta en 2020, mientras que 62.6 por ciento no había concluido la educación básica.
El municipio también presenta una importante vinculación migratoria con Estados Unidos. Según datos del Consejo Nacional de Población (Conapo), en 2020 el 18.7 por ciento de las viviendas recibía remesas, indicador de la importancia de estos ingresos para numerosas familias.
En el terreno político, Aguililla ha experimentado alternancias entre tres fuerzas partidistas durante las últimas décadas. El PRD gobernó de 1999 a 2011 y regresó a la presidencia municipal entre 2015 y 2018, mientras que el PRI encabezó las administraciones de 2012 a 2015 y de 2018 a 2021.
Desde 2021, el gobierno municipal permanece en manos del Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Ese año llegó a la alcaldía César Arturo Valencia Caballero, asesinado en marzo de 2022, tras lo cual asumió María de Jesús Montes Mendoza. En 2024, el PVEM conservó el ayuntamiento con Elsa Guadalupe Contreras Sánchez, para el periodo 2024 a 2027.
Esta trayectoria política se ha desarrollado en medio de una persistente crisis de seguridad. Aguililla ha enfrentado disputas entre organizaciones criminales, bloqueos carreteros, desplazamiento forzado y dificultades de comunicación con otras localidades de la región, condiciones que han afectado la vida cotidiana y las actividades productivas.
La problemática ha sido documentada incluso en investigaciones académicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que analizan el desplazamiento de mujeres de Aguililla hacia Tijuana como consecuencia de la violencia criminal y sus efectos sobre las condiciones de vida de las familias.
La inseguridad tampoco ha desaparecido de la agenda regional. En julio de 2025, habitantes de comunidades ubicadas sobre la carretera Apatzingán a Aguililla realizaron bloqueos para exigir mayores condiciones de seguridad, mientras que durante 2026 continuaron los señalamientos públicos sobre desplazamientos de familias en localidades de ambos municipios.
En materia de infraestructura, el Gobierno de Michoacán informó que en mayo de 2026 inauguró 26 kilómetros de la carretera Aguililla a Dos Aguas, con una inversión estatal de 283 millones de pesos, como parte de las acciones encaminadas a mejorar la conectividad y reactivar la economía regional.
Desde una perspectiva política, que más de seis de cada diez electores no hayan participado en la elección municipal de 2024 significa que las autoridades surgidas de esos comicios fueron definidas mediante el voto de una minoría del electorado registrado, aunque ello no resta validez jurídica al resultado.
Desde la teoría política, el abstencionismo puede reflejar desconfianza institucional, desafección política o barreras para ejercer el voto. En contextos de violencia y pobreza, como Aguililla, la escasa participación plantea interrogantes sobre la representatividad y legitimidad social de los gobiernos, aunque no compromete su legalidad.
Sin embargo, las cifras disponibles no permiten concluir que la inseguridad, la pobreza o la desconfianza en los partidos hayan provocado directamente el abstencionismo, pues para establecer esas relaciones serían necesarios estudios específicos sobre las motivaciones de los electores.




