Incremento al transporte, un golpe a la economía familiar: Fabiola Alanís
MORELIA, Mich., 7 de agosto de 2025.- A pesar de que la Ley Federal del Trabajo obliga a los centros laborales a garantizar espacios adecuados para la lactancia, en Michoacán este derecho sigue dependiendo de la buena voluntad de las empresas. Ante esta omisión sistemática, el Congreso local prepara acciones para exhibir y presionar a quienes incumplen.
En entrevista con Quadratín, la diputada Melba Edeyanira Albavera Padilla, presidenta de la Comisión de Igualdad Sustantiva y de Género en el Congreso de Michoacán, reconoció que mientras algunas instituciones públicas han dado pasos, como la instalación de un lactario en el Tribunal Electoral del Estado, la iniciativa privada permanece prácticamente intacta.
“La ley puede imponer, pero si no existe una conciencia real, de nada sirve. Sin voluntad no hay avance”, sostuvo en entrevista con Quadratín, al advertir que el cumplimiento normativo no se traduce en infraestructura básica para las madres trabajadoras.
Aunque el artículo 170 de la Ley Federal del Trabajo contempla el derecho a espacios higiénicos para lactancia, no especifica condiciones técnicas ni plazos de implementación, lo que ha permitido a muchas empresas postergar su responsabilidad sin consecuencias legales.
Albavera Padilla adelantó que este jueves sostendrá una reunión con la secretaria de las Mujeres, Alejandra Anguiano, para diseñar una campaña estatal de sensibilización y un diagnóstico formal que mida cuántos centros laborales cumplen o evaden.
“La iniciativa privada no puede seguir quedando al margen como si no fuera parte del orden social. Las mujeres trabajadoras tienen derechos, y el Congreso tiene la obligación de asegurarse de que se ejerzan, no solo de que se enuncien”, recalcó.
Especialistas en lactancia materna, como Karla Árciga, consultora certificada y doctora en políticas públicas, han advertido de manera reiterada que la falta de lactarios y las condiciones laborales adversas son la principal causa del abandono temprano de la lactancia.
Su diagnóstico sobre Michoacán es crítico: la tasa real de lactancia materna exclusiva en áreas urbanas podría ser tan baja como el 15 por ciento, debido a la ausencia de infraestructura, escaso apoyo institucional, rigidez en las guarderías y presión para reincorporarse al trabajo sin tiempo ni facilidades para extraer leche.
Árciga ha documentado que muchas madres se ven obligadas a realizar extracciones en baños, cocinetas o áreas de archivo, con riesgo de contaminación, y que los permisos laborales actuales resultan ineficaces al no permitir fraccionar los tiempos de lactancia.
También cuestiona que, a pesar de un decreto de 2014 que mandata legislar a favor de la lactancia, las políticas estatales y federales siguen sin adaptarse a las necesidades reales.
Para la especialista, revertir este panorama requiere un enfoque integral que combine supervisión, regulación y cambios culturales, con espacios equipados en los centros de trabajo, guarderías más flexibles y campañas de educación y apoyo desde el embarazo.
Tanto la advertencia técnica como la posición legislativa coinciden en que el reto es pasar del papel a la acción. Sin esa transición, el derecho a la lactancia seguirá siendo un mandato incumplido y una deuda vigente con las madres michoacanas.




