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MORELIA, Mich., 28 de agosto de 2026.- La especialista en violencia y seguridad pública Lorena Cortés cuestionó severamente la campaña de descalificaciones contra Grecia Quiroz basada en aspectos de su relación sentimental, y sostuvo que utilizar la intimidad de una mujer para desacreditar su autoridad pública constituye una práctica misógina.
Licenciada en Ciencias de la Comunicación, maestra en Desarrollo Organizacional y candidata a doctora en Criminología, además de asesora de organismos empresariales y compañías multinacionales, Cortés reaccionó a señalamientos de Juan Manzo en torno a la relación que mantenían Quiroz y su esposo, Carlos Manzo.
La especialista centró su crítica en expresiones como “ni estaban casados, ni vivían juntos”, al considerar que una cosa es investigar hechos eventualmente relevantes y otra convertir la vida privada de una mujer en elemento de sospecha o descalificación política.
“Que se investigue todo lo que resulte jurídicamente relevante, incluso la vida íntima si aporta elementos al caso”, planteó. Sin embargo, advirtió que resulta inadmisible utilizar esa intimidad, por sí misma, para insinuar conductas indebidas o erosionar la legitimidad pública de una mujer.
Cortés cuestionó particularmente interrogantes sobre si una pareja dormía junta, vivía bajo el mismo techo o tenía formalizado legalmente su matrimonio, al considerar que reproducen un escrutinio históricamente aplicado con mayor severidad a las mujeres que participan en la vida pública.
“A las mujeres públicas se les sigue preguntando, además, con quién duermen, con quién vivieron, cómo fueron madres, cómo enviudaron, cómo se vistieron, cuánto lloraron”, reprochó.
Subrayó que Grecia Quiroz no debe estar blindada ante ninguna investigación y que, si existen elementos objetivos sobre alguna conducta jurídicamente relevante, debe responder como cualquier otra persona.
La diferencia, puntualizó, está entre investigar hechos y utilizar la vida sentimental para degradar la autoridad moral de una mujer.
“Cuando no pueden desacreditar a una mujer en lo público, intentan reducirla a lo privado. Misóginos”, sentenció.
Cortés también dirigió su crítica hacia mujeres y colectivos feministas cercanos al oficialismo que, desde su perspectiva, han permanecido en silencio ante los ataques contra Quiroz.
Advirtió que la defensa de los derechos de las mujeres pierde legitimidad cuando depende de afinidades políticas: “El feminismo no tiene partido. Tiene principios”.
Para la especialista, guardar silencio frente al uso político de la intimidad femenina también implica asumir una posición ante una práctica que históricamente ha buscado condicionar la legitimidad de las mujeres al vínculo que mantienen con un hombre.




