Fortalecemos diálogo y territorio en Michoacán: Gaby Molina
CIUDAD DE MÉXICO, 7 de enero de 2018.- El año 2018 empezó en Estados Unidos como terminó el 2017: a golpe de tuit y con la incertidumbre como ingrediente fundamental o, lo que es lo mismo, la nueva realidad desde que Donald Trump es presidente. El nuevo año, el segundo del sorprendente mandato del magnate, se presenta más crucial que el primero: no sólo porque sus formas ya son conocidas y esperadas, sino porque la demanda de resultados es más fervorosa y en noviembre hay elecciones legislativas que serán el plebiscito más importante del trumpismo.
De acuerdo con El Universal, en las primeras 48 horas del año, Trump tuiteó 20 veces, repartiendo a diestra y siniestra a todos sus rivales y poniendo sobre la mesa todas sus prioridades en este 2018. El presidente mantendrá su forma de hacer política, basada en mensajes de pocos caracteres, amenazas y medias verdades, atacando a rivales y tratando de presionar a sus rivales para su beneficio.
Su agenda está repleta. Tras el éxito de la reforma fiscal, conseguido en el último suspiro del año pasado, Trump encara el 2018 con el recurrente asunto del gasto federal. Pero el primer gran asunto que deberá resolver a nivel interno y legislativo, aunque quizá no es el preferido por el magnate, es el futuro de los dreamers, los jóvenes indocumentados a quienes dejó al borde del abismo tras anunciar el fin del programa para los Llegados en la Infancia (DACA) que los protegía de la deportación.
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