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Foto: Diseño/Quadratín

Visiones y percepciones/Etelberto Cruz Loeza

 
| 17 de abril de 2018 | 14:29
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VISIONES Y PERCEPCIONES.

                                                                                                                                       Etelberto Cruz Loeza.

VE  EL  TEMBLOR  ¡Y  NO SE HINCA!

TRUMP CON TV&TUÍTER EN MANO

 

                               Donald Trump, el 42° presidente de los Estados Unidos, va tras á reelección. Nada le preocupa. Está bien plantado y parado: con un pie en la popularidad y aceptación y el otro, en el alza de su economía y sin que le importa nada de nada, va tras la relección.

                No interesa que se sepa que casi todas sus decisiones políticas, que no políticas públicas, las toma después de dos-tres   y hasta cuatro horas – desde que se despierta hasta las once de la mañana – de ver el canal de noticias de Fox y de tuitear.

                Tampoco le importa que le renuncien personas de su confianza – en tres días, tres renuncias:  la asesora adjunta de seguridad nacional de Estados Unidos para la Estrategia, Nadia Schadlow, renunció a su cargo – y es la tercera persona que renuncia desde que llegó a la administración de la Casa Blanca como asesor de seguridad nacional, John Bolton, de una larga y sólida  diplomático de carrera y miembro de varias administraciones republicanas, que fue quien defendió en la ONU la noticia falsa de la existencia de armas de destrucción masiva de Sadam Hussein -, lo mismo que  la de Tom Bossert, principal asesor del presidente Trump en cuestiones de seguridad interna y ciberseguridad y la del ex portavoz del consejo de seguridad nacional, Michael Anton.

                Particularmente estas renuncias se atribuyen a la salida, la semana pasada,  del Gral. H. R. Mc master, que renunció a su cargo de asesor de seguridad nacional.

                Mucho menos le importa que su yerno tenga que acudir a la  comisión de Relaciones Exteriores del Senado para ser interrogado sobre la vinculación del comité de campaña de Donald Trump,  y el gobierno ruso, en el que desempeñaba un alto cargo de confianza.

                Y tampoco le interesa ni le importa que sus tres principales asesores de su comité de campaña hayan sido acusados por el FBI de mentir, intencional y perversamente, al senado. Igualmente, le importa muy poco o de hecho nada que, esté metido en un escándalo más por declaraciones de una actriz porno, de un trato y relación sexual – que sucedió hace más de 10 años -, pero que la sobornaron con una fuerte cantidad de dólares  – 160 mil dólares – para que se callara.

                Por supuesto que nada le importa lo que se negocia  en el TLC, ni en el TPP. ¿Para qué?, si negocia en posición de fuerza como primera economía mundial, ni menos  le importa y le interesa, la guerra comercial con China.

                Igualmente, a Donald Trump poco le importa que su nuevo asesor-consejero  de seguridad  nacional, haga equipo con  el nuevo secretario de Estado, Mike Pompeo y que los tres sean, considerados por los Medios  tradicionales y los protagonistas políticos de Washington,  un triángulo infernal.

                Así, que viendo, tempranito, el canal FoxNews, jugar con el tuíter y pasando los fines de semana en Florida, Donald Trump está camino a la reelección   

PERO, NO TODO ES  MIEL SOBRE HOJUELAS

                Independientemente de cómo estén sus escenarios personales como político y uno de los más poderosos del mundo, Donald Trump debe su imagen, su aceptación social a dos herramientas electrónicas: la televisión y el tuíter.

                Todas, pero todas las mañanas, al iniciar el día, y durante cuatro horas, Donald Trump se pasa cuatro horas, en su recámara,  frente a la televisión y con la vista fija al teclado de su sistema de cómputo para divertirse con su arma favorita: el tuíter.

                En esas horas toma las grandes decisiones del día, traducidas en políticas públicas. Colocando una moda en la política pública de las naciones, de los Estados y de los presidentes de las repúblicas.

                En nuestro país, los partidos políticos y sus protagonistas centran, cuantitativamente, el  peso  de sus campañas propagandísticas y publicitarias en el spot de radio, que se ha demostrado científicamente, no son efectivos, como sí lo son en el doble, los clips televisivos.

                Desde la campaña política entre John Fitzgerald Kennedy y Richard M. Nixon, que se hizo legendaria porque en esa actividad nació la televisión como instrumento de valor político y, el primer debate por la televisión entre ambos candidatos, como definitorios, decisivos en la contienda (Richard M  Nixon, en los medios de comunicación tradicionales como la prensa escrita, diarios y revistas, más la radio y lo usual pasacalles, pendones, pitos y silbatos,  iba ganando en todo – popularidad, imagen, mensajes – y le concedió poquísima importancia a la televisión, pues su comité de campaña consideró que ese aparato y su contenido  eran solo y sólo  para divertir, no era una herramienta política. Y la televisión mostró a un candidato – Kennedy, joven, fresco, risueño y saludable, organizado y a un Nixon sin afeitar, con ojeras, descuidado y con las mangas de su camisa, arremangadas y arrugadas y sin documentos para debatir, para responder -. Esas imágenes fueron su desastre y perdió, ahí su aceptación y seguridad de ganar).  John F. Kennedy ganó, apretadamente, pero triunfó por la televisión.

                Si hubiera existido la televisión en 1936, Franklin D. Roosevelt, jamás hubiera sido presidente de los Estados Unidos, pues lo hubieran mostrado con su poliomielitis y atado a una silla de ruedas.

                Así, Donald Trump basa toda su actividad política,  y su imagen en la televisión y es la televisión en tiempo real lo que le da poder y aceptación de la sociedad y particularmente de sus militantes, que con su actos beligerantes, como el ataque  de misiles a  Siria, agiganta más su imagen y la belicosidad de la población norteamericana.

                Y si la Corte, y su sistema judicial, no se interponen es casi seguro se reelegirá. Y aquí están los detalles:

1°:El FBI allanó la oficina y hogar de su abogado personal y principal – Michael Cohen – y éste ya aceptó en una Corte Federal,  haber pagado 160 mil dólares por su silencio a la actriz porno Stormy Daniels – cuyo nombre real es stephanie Clifford –

2°.-El ex director del FBI James Comey declara en su libro A HIGHER LOYALTY: TRUTH, LIES Y LEADERSHIP – una lealtad mayor: Verdad, Mentiras y Liderazgo – Y EN UNA entrevista por TV cadena ABC  que  NO CREO QUE ÉL – TRUMP – ESTÉ MEDICAMENTE INCAPACITADO PARA SER PRESIDENTE. CREO QUE ESTÁ MORALMENTE INCAPACAITADO PARA SER PRESIDENTE. NO ME COMPOR DE ESTAS COSAS DE QUE ÉL SEA MENTALMENTE INCOMPETENTE O QUE TENGA ETAPAS TEMPRANAS DE DEMENCIA. NUESTRO PRESIDENTE DEBE ENCARNAR RESPETO, Y ADHERIRSE A LSO VALORES QUE ESTÁN EL CORAZÓN DE ESTE PAÍS. LO MÁS IMPORTANTE ES SER SINCERO. ESTE PRESIDENTE NO ES CAPAZ DE HACER ESO etapas tempranas de demencia y está declarando en una gira por el territorio norteamericano que:  ha declarado

                3°.-La Comisión de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano está trabajando – tejiendo todo el caso – sobre la injerencia rusa en la campaña política norteamericana y ya están varios  protagonista  indiciados y pronto serán sujetos a juicio…y con ellos la sombra del empeachment va cubriendo todo su  horizonte.

 

                ¿Qué llegará primero? ¿Se salvará del juicio político? Para sabio Salomón. 

Etelberto Cruz Loeza
Nací en Huetamo, Mich. Serví como maestro de grupo, director, maestro de tecnologías y de asignaturas, maestro de educación normal rural, subdirector técnico de educación normal rural, director fundador del L.E.P.P. 15, director fundador de la Unidad SEAD 16.1 de la UPN, director académico y coordinador sectorial No. 4. Subsistema COBAEM. En el sector de Comunicación Social, colaboré como columnista en los semanarios INFORME, ULTRA, PODER y TEMAS DE REFLEXIÓN Y DEBATE. Actualmente Columnista de LA VOZ DE MICHOACÁN, editorialista de LA OPINIÓN DE MICHOACÁN y QUADRATÍN.
Etelberto Cruz Loeza