Teléfono rojo
Se llevó a cabo el examen de grado de la doctora Serena Paniagua González, en el Instituto Universitario de Puebla; su tesis para obtener el grado de doctora en Género y Derecho, es un documento con un potente e importante y bien trabajado marco teórico, así como la reflexión jurídica de la violencia desde el plano internacional, regional y nacional y desde luego la narrativa de un estudio de caso que presenta el hacer político de una presidenta municipal en Michoacán que vive violencia política.
Su marco teórico refiere las posiciones sobre el género, la esfera de lo público y privado, el orden del género e inclusión subordinada, el lenguaje inclusivo y la violencia propiamente dicha, además del concepto “carga mental”. La carga mental en el feminismo se refiere al conjunto de tareas invisibles que implican planificar, organizar y anticipar las necesidades del hogar y la familia. No se trata solo de hacer las tareas domésticas, el cuidado, la crianza, sino de pensar en ellas constantemente: recordar citas médicas, prever compras, coordinar horarios, delegar responsabilidades; todo eso sin que muchas veces se reconozca como trabajo.
En este sentido se presentó la propuesta para la comprensión de la mujer a partir del enfoque biopsicosocial ambiental que influye en la experiencia del género, es decir, lo que le toca a la mujer y lo que le toca al hombre, en conjunto todos estos elementos pueden ser el acceso desigual a recursos, servicios y espacios públicos o la exposición diferenciada a la violencia o a la pobreza.
En relación con los derechos políticos de las mujeres y su evolución se detallan puntualmente en la tesis doctoral, adicionalmente, presentó las reformas de la 3 de 3 que transito a la 8 de 8 contra la violencia, que representa una de las expresiones más concretas de la intersección entre justicia de género, derechos políticos-electorales y mecanismos de prevención de la violencia estructural dentro de las instituciones públicas.
“La existencia de normas progresistas no garantiza por si sola una transformación profunda del sistema político ni de las relaciones de poder que lo sostienen. Muchas mujeres continúan enfrentando resistencias desde sus propios partidos. Deslegitimación social, violencia simbólica y estructurales, así como estereotipos arraigados que cuestionan su capacidad para ejercer cargos públicos”.
Pese a ello, las normas progresistas no garantizan por sí solas una transformación profunda del sistema político ni de las relaciones de poder que lo sostienen. Muchas mujeres continúan enfrentando resistencias desde sus propios partidos, deslegitimación social, violencias de diferentes tipos, así como estereotipos arraigados que cuestionan su capacidad para ejercer cargos públicos. Dichas barreras actúan de manera interrelacionada y en muchos casos, invisibilizada, reproduciendo formas de exclusión que limitan el empoderamiento y liderazgo político de las mujeres.
Flavia Freidenberg identifica cuatro barreras estructurales y simbólicas que obstaculizan la participación plena de las mujeres en la política, las barreras son atravesadas por el sistema patriarcal, las desigualdades y violencias de género: 1.- ámbito personal: elegirse a sí mismas y obtener apoyo de la familia; 2.- ámbito institucional: ser elegidas por los partidos políticos y recibir apoyo; 3.- ámbito social: sesgo de género del electorado; 4.- ámbito social: cobertura mediática desigual; dichas barreras se suman a metáforas conceptuales de: el techo de cristal, techos de cemento, suelos pegajosos y precipicios de cristal que permiten comprender las exclusiones que enfrentan las mujeres.
Finalmente, es interesante cómo se construye el estudio de caso y cómo se va tejiendo las narrativas utilizando la teoría y la epistemología para dar forma a un interesante documento que sustenta perfectamente la violencia política de género en un estudio de caso, reitero, lo que permite contar con una memoria de denuncia, y de esperanza, ya que la violencia en el contexto político y las múltiples berreras que enfrentan las mujeres con una constante en todos los escenarios en la iniciativa privada, publica, descentralizada, la academia, escuela, en la familia, en todas las formas de organización social, estructuras e instituciones las mujeres enfrentan barreras por el simple hecho de ser mujer.
Gracias doctora Serena Paniagua González, por este ejercicio académico que demuestra el gran talento que tienen las mujeres académicas y en general las mujeres para seguir avanzando con voz, valor y poder.




