Indicador político
Obviamente se trata de un buen deseo al término de este interminable 2025.
Cuando a mi me saludan y me preguntan “¿cómo estás?”, suelo contestar: “¡bien, hay que decir que bien para darnos ánimo!”. Porque es también una actitud ante la vida, aún en medio de una situación que no parece mejorar en lo inmediato. “La esperanza muere al último” reza el refrán popular.
Y es que la vida del país pende de unos cuantos hilos cuyo manejo está fundamentalmente en manos del gobierno obradorista, ahora manejado formalmente por Claudia Sheinbaum, quien no se atreve a tomar en sus manos la gobernabilidad para recuperar la soberanía entregada por López Obrador a los poderosos grupos criminales. Esta es la vulnerabilidad mayor de México como país ante las amenazas de Donald Trump bajo el argumento, muy fundado por cierto, de las alianzas obradoristas con los grupos criminales.
Porque atacarlos con determinación pasa por romper los lazos de complicidad oficial con la delincuencia, lo cual significaría golpear a señalados políticos, legisladores, funcionarios y gobernantes denunciados por escandalosos actos de corrupción y hechos delictivos merecedores de prisión. Eso sería combatir la inseguridad. Sólo que significaría la ruptura interna de esa coalición gobernante, la ruptura de Claudia con López Obrador, el jefe de esa banda depredadora, como responsable principal de la descomposición que hoy afecta al país entero.
Ellos, quienes hoy gobiernan, son también los responsables del preocupante y vergonzoso estancamiento económico de México. Las reformas para apropiarse del poder judicial y las realizadas para eliminar los derechos de la sociedad contenidas en la anterior Ley de Amparo, son los motivos centrales que ahuyentan la inversión privada, por ello ahora estamos con las peores tasas de los últimos años, por más anuncios de “pactos” por la economía que se hagan.
Además de la agresividad constante y creciente, propia de la personalidad de Donald Trump, todo lo anterior pone en riesgo la continuidad y mejora del TMEC, ya que muchas de las reformas mencionadas son violatorias de reglas contenidas en ese tratado económico con Estados Unidos y Canadá.
El otro gran e importante asunto del que depende la suerte del país es el de la democracia y las libertades de expresión y de prensa. Estos gobiernos morenistas no sólo han ido reduciendo autoritariamente las capacidades de los opositores políticos y de los medios de comunicación, al igual que de opinadores críticos al régimen para evitar que actúan con independencia.
También amenazan con una reforma político-electoral para el 2026, cuyos objetivos centrales son los de controlar los procesos electorales, acotar aún más el papel de las fuerzas opositoras y eliminar a medios de comunicación incómodos (como el caso de Tv Azteca), así como castigar a quienes desenmascaran la corrupción oficial (ejemplos de ello lo son la persecución contra María Amparo Casar y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad), y fortalecer la censura contra periodistas independientes y hasta contra particulares, como lo hemos visto en varios estados de la República . A ello debemos agregar la ideologización de la educación pública y el pretendido control de las universidades.
La concepción y accionar autoritarios contemplan todos los frentes para concretar su proyecto de control político, que no es para nada un proyecto de desarrollo nacional.
¿Qué tanto resistirán esos hilos? O, si no nos parece adecuado hablar de hilos, sino de pilares sobre los que se sustenta la vida del país, ¿qué tanto soportarán estos pilares los embates del autoritarismo, cada vez más parecido a las dictaduras de Venezuela, Nicaragua y Cuba? Por cierto, es muy preocupante la alineación del gobierno de Sheinbaum con estos gobiernos y la defensa que de ellos hace, en un momento en el que estos regímenes dictatoriales están siendo arrinconados como parte de una estrategia norteamericana de reacomodo geopolítico mundial.
Yo sigo apostando a las fortalezas y potencialidades de la sociedad mexicana, a no dejarnos rendir por las adversidades, a resistir los embates de esta élite corrupta y autoritaria que no tiene calidad moral para seguir gobernando un país tan grande en todos los sentidos como México; sigo apostando a que desde la academia, los medios de comunicación, la publicación de textos críticos donde se pueda, las ferias de libros, las redes sociales y desde todas las trincheras en las que cada quien se desempeña, aportemos nuestro granito de arena. Nada sobra y todo se necesita.
Este gigante nacional, nuestro querido México, habrá de despertar muy pronto y se echará a andar. ¡Felices fiestas y un gran año 2026!