Descomplicado
Este domingo 1 de junio de 2025 se configurará un punto de inflexión entre el México de la larga y azarosa transición a la democracia, que aceleradamente se nos ha ido quedando atrás, y el nuevo régimen político de corte autoritario, sin equilibrio de poderes ni controles de la sociedad sobre el gobierno.
Dicho de otra manera, con esa controvertida y cuestionada elección de los integrantes del Poder Judicial se consumará el proceso de concentración de todo el poder nacional en la Presidencia de la República o, mejor dicho, en el grupo político gobernante. Y ,con eso, podrán hacer lo que les venga en gana con el país, como si fuera de su propiedad. El suyo no es un proyecto de desarrollo nacional, sino un proyecto de control político.
Ojalá y de veras fuera cierto lo que afirma Claudia Sheinbaum en el sentido de que con dichas elecciones México será el país más democrático del mundo. Los hechos están diciendo lo contrario. La mayoría de quienes acudirán a las urnas no lo harán movidos por un fervor democrático para que contemos con un Poder Judicial confiable para el país, sino que irán movilizados por las estructuras oficiales del gobierno, de Morena y sus aliados.
Por ello mismo –lo veremos- el porcentaje real de participación ciudadana será muy bajo, diferente a cuando existe un gran entusiasmo democrático.
Son muy reducidas las posibilidades de que obtengan triunfos las candidaturas honorables que, de buena fe y con el deseo de servir al país, se inscribieron para participar, según lo prueban de antemano las listas (“acordeones”) que están haciendo circular desde Morena. Respeto la decisión de mujeres y hombres valiosos que están haciendo su lucha en ese sentido y deseo que logren sus buenos propósitos, aunque yo –como muchos compañeros y amigos míos- no iré a votar.
¿Cuánto durará esta pesadilla autoritaria? No lo sabemos. ¿Cuánto aguantará la sociedad, hasta que se harte y decida poner un alto a esta deriva autoritaria que con fachada democrática llegó al poder y cada día parece más una dictadura (una “democradura” le he llamado yo)? Esperemos que no pase mucho tiempo.
Ya empezaron a asomarse, unos tras otros, muchos signos de descomposición en las filas de este proyecto gobernante. Era de esperarse que tantas tropelías cometidas durante el sexenio pasado y en lo que va del actual tengan sus consecuencias. Múltiples denuncias de corrupción, abandono de la salud pública y la educación, complicidades inconfesables con grupos delictivos para ganar elecciones a cambio de protección oficial, están saliendo a la luz pública; sobre todo (lamentable y paradójicamente), por la presión del gobierno de los Estados Unidos.
Y como componente trágico de esa descomposición gubernamental, tenemos el asesinato de personas del primer círculo de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, al parecer con la complicidad de mandos policiacos.
Las elecciones del próximo 1 de junio serán, esencialmente, además del tiro de gracia al México republicano que hemos conocido, una pugna entre distintas facciones de Morena y sus aliados para ver quién coloca más fichas afines en el tablero con miras a las elecciones del 2027 y ya, desde ahí, arrancar hacia las presidenciales del 2030, confiando en que seguirán controlando los resortes fundamentales para seguir gobernando un país que se pudre a gran velocidad.
Por más que distintas voces han estado llamando a la Presidenta Sheinbaum a que reconsidere y frene este proceso fraudulento, señalándole el riesgo de que el país profundice su fragilidad y vulnerabilidad económica, así como su prestigio internacional, hundiéndonos a todos, demasiados signos indican que no está dispuesta a hacerlo, aun cuando ella misma será presa de esos demonios que ya andan sueltos.
Aun así, en medio de este escenario tan alarmante, tengo la confianza en que sean suficientemente sólidas y amplias las fortalezas de la sociedad mexicana que, más temprano que tarde, se revelen de diversas maneras para que juntos, todos, pongamos un freno a esta desvergüenza oficial que se ostenta sin pudor alguno. Ojalá y todas las fuerzas que quieren conformar una nueva opción política unan sus capacidades. Creo que la cuenta regresiva para el autoritarismo gobernante ha iniciado ya y hay que aprovechar esa circunstancia.




