De frente y de perfil
El 2026 nos recibe con una emboscada de realidades. Por un lado, la naturaleza nos recuerda su poder y su fuerza con un sismo cuyo epicentro fue en Guerrero; por otro, el secuestro de Nicolás Maduro, su compañera Cilia Adela Flores, y la intervención de Estados Unidos en Venezuela son acontecimientos que nos invitan a reflexionar sobre lo que ocurre en nuestra humanidad y en el mundo.
En México, la postura es firme y clara: sí a la cooperación, pero sin subordinación.
En un ámbito mucho más personal, quiero compartir con ustedes lo que simboliza el llamado “número maestro” 33.
Más allá de las creencias que cada persona pueda tener, lo único verdaderamente real es que hoy me siento una mujer profundamente agradecida.
Nací un 5 de enero de 1993, a finales del siglo XX, un día antes de la llegada de los Reyes Magos en la tradición católica. Mi madre, una mujer de fe y profundo arraigo religioso, dio origen a mi primer nombre: Reyna. Mi padre, en cambio, fue un hombre de creencias ancestrales, hablante al 100% de la lengua p’urhépecha, y fue quien me nombró Celeste.
Hoy cumplo 33 años de vida, de existencia en este universo, y eso me llena de fe, alegría y vitalidad. He atravesado situaciones complicadas y difíciles, marcadas por la lucha y la resistencia. Cada día aprendo a dar lo mejor de mí, convencida de que no debe existir cansancio cuando se trata de construir utopías, defender los derechos humanos y fortalecer una cultura de paz.
Nuestro estado hoy más que nunca lo necesita, y por ello es fundamental sumarnos al #PlanMichoacán, con compromiso, unidad y visión de futuro.
En este primer lunes de 2026, deseo para el mundo, para nuestro país y para quienes vivimos en Michoacán, prosperidad, abundancia, amor y lo mejor siempre.
Si tuviera que elegir una palabra que hoy me defina, sería fortaleza: la que nace de las raíces, del pueblo y del compromiso con la transformación.
Y tú, ¿qué palabra te define y por qué?




