Teléfono rojo
¿Cuál riqueza, señor Presidente? ¿Cacería fiscal?
Por Jorge Octavio Ochoa.- Para consuelo de los mexicanos, la atonía financiera y el estancamiento económico que padecemos no sólo se sentirá en nuestro país. El mundo entero se encamina a la recesión de seguir la confrontación comercial entre Estados Unidos y China.
Algunos dicen que esto representa una "oportunidad" pues México podría sustituir la producción en algunos mercados para suplantar a los chinos en la fabricación de autos, exportaciones de acero y partes de la industria aeronáutica.
El problema es que en materia comercial la 4T tampoco tiene mucha claridad pues, como parte de su "Austeridad Republicana", decidió cerrar sus oficinas comerciales en Japón, China, Francia y Canadá.
Así, con una planta industrial en verdadero atorón productivo, que cumple su tercer trimestre con saldos negativos, nulo crecimiento y una caída de la producción del 2.9 por ciento, pues no se ve cómo se puedan aprovechar esos nichos de oportunidades.
Lo que se ve, a la luz de los hechos y de los datos, es que el régimen prepara una gran cacería fiscal como parte de la pinza para enfrentar también la corrupción y combatir la crisis de seguridad nacional con el corte de recursos financieros al crimen organizado.
Son pues, medidas de contracción, no de crecimiento. Y la "felicidad" de la que habla el Presidente de la República es quizá porque millones de mexicanos encontrarán en el "mal de muchos", el consuelo a su desesperanza.
Ese reparto de la riqueza del que se habla, es más bien distribución de los panes de la pobreza. Miles de jóvenes y otros tantos de adultos mayores recibirán apoyos económicos que apenas si les alcanzarán para resolver el "día a día".
Si acaso, la distribución de la "riqueza", será a partir de la confiscación de bienes del crimen organizado y de la corrupción que, de acuerdo a la nueva lógica del Presidente, no están presupuestados y pueden repartirse.
Él ha iniciado ese reparto, como si fueran golosinas, para entregar dinero incluso como becas a deportistas, aunque esto no tenga ninguna lógica hacendaria ni presupuestal. Se ha arrogado una facultad que quizá rebasa los marcos de la ley, pero nadie ahora se atreve a decir nada.
El problema es que, bajo esa estrategia tampoco alcanza el dinero, porque la pobreza en México es estructural, con Estados y Municipios con pocas facultades recaudatorias y que han preferido vivir hasta ahora del reparto federal.
LA CACERÍA QUE VIENE
No alcanzará ese dinero a menos que, insistimos, decida emprender una auténtica cacería, apoyado en las reformas legales que se han aprobado y que están por aprobarse en el Congreso de la Unión.
Las falanges del inminente manotazo serán la nueva ley de Extinción de Dominio, así como las reformas a la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada, Ley de Seguridad Nacional, Código Fiscal de la Federación, Código Penal Federal y el Código Nacional de Procedimientos Penales.
Con éstas últimas se busca combatir penalmente a las empresas que se dedican a la comercialización de comprobantes digitales (CFDI) que amparan facturas falsas, operaciones simuladas y empresas fantasma, dicen.
Esto sólo augura un largo periodo de astringencia financiera y económica para infinidad de grandes y medianas empresas, que crecieron a la sombra de contratos amañados, convenios encubiertos y dudosa capacidad para cumplir los contratos. La estafa maestra así se armó.
LOS PAGANOS Y LOS QUE PAGARÁN LAS CUENTAS
Se veía venir desde el momento en que López Obrador decidió frenar el gasto y propiciar un subejercicio que el Presidente cataloga como "ahorro", que en realidad es una fuerte contracción.
A partir del año próximo, todo estará bajo revisión y cuidado con aquellos que no cumplan las normas, porque podrían no sólo perder sus bienes y propiedades, sino incluso acabar en la cárcel. De ahí saldrá el reparto de los panes.
Por eso la despreocupación del Mandatario por el nulo crecimiento de este año. Su idea es expandir el gasto en el 2020, sabedor de que por la vía fiscal y el SAT obtendrá más recursos para sus proyectos. Es decir: siempre habrá un pagano. Por las buenas o por las malas.
El aviso ya está sobre la mesa: pese al alud de amparos, el aeropuerto de Santa Lucía va porque va. Pese a las quejas y preocupaciones de pueblos originarios y ecologistas, el Tren Maya va porque va; pese al cambio climático y las nuevas fuentes de energía, Dos bocas va porque va.
En el ambiente se vibra, se siente. Se ve venir a un Estado totalmente regulador, interventor de la vida pública y hasta de la privada; con una Cartilla Moral que más bien parece un catálogo de advertencias o de amenazas.
Algo está pasando cuando vemos a los otrora "machuchones", como Televisa, plegarse dócilmente a las peticiones o designios del nuevo mandatario, que pacta perdones a "la mafia del poder", pero endereza pequeñas venganzas contra los más odiados.
El caso Loret de Mola es sintomático y la empresa que hoy lo desecha tendría que dar una explicación mayor. Les guste o no a muchos, se trata de uno de los mejores periodistas que ha tenido este país.
Empieza a generarse un abierto temor al autoritarismo. La sonrisita socarrona y las burlas sobre los adversarios sólo dibujan el perfil de un resentimiento social profundo, que va más allá de una simple crítica a hechos que, además, son una obligación: la guerra al crimen organizado.
La sola afirmación de que México es un país "feliz, feliz, feliz" es una ofensa para millones de compatriotas que viven en carne propia las balaceras callejeras, los asaltos en restaurantes, las ejecuciones, el hallazgo de cuerpos desmembrados.
Es una declaración reprochable, por irresponsable, por mentirosa. Si acaso, México es feliz porque todavía quedan rasgos de valores ancestrales como la unión de la familia, el amor a los padres y a los hijos y la creencia en un dios. Es un pueblo que sigue creyendo en la venida del Señor.
Pero no está feliz por sus actos, ni mucho menos por el reparto de mendrugos, que no de panes. Decir que somos felices es querer manipular la realidad, fabricar percepciones que Dios sabe que son totalmente falsas.
Pero él lo cree porque está empeñado en alcanzar esos objetivos, apuntalado en un poder omnímodo que día con día se fortalece, como si la vida y la fuerza le fuera heredada, sin querer ver que cuando termine su mandato será ya un septuagenario. Quizá tiene ya a su sucesor.
Es muy posible que ya esté perfilado el próximo, porque de otra manera no se entiende cómo pretende apoyarse en un partido que no ha llegado ni a su primer año en el poder y ya tiene fuertes disputas por el mismo.
El enfrentamiento Yeidckol vs Monreal o Martí vs Monreal, sin contar las expresiones negativas de Tatiana Clouthier y Porfirio Muñoz Ledo contra el gobierno por el tema de los refugiados, son signo de que Morena está en efervescencia. El apoyo unánime todavía no está ahí.
Por eso es preocupante la posición tan oblicua de López Obrador sobre el tema de Baja California: ¿Por qué en ese caso específico no censura la evidente ambición de poder para extender un mandato, manipulando así el voto y la voluntad popular?
Pareciera que busca tender una red de corifeos que obedezcan y sigan sus designios, aunque como gobernadores no den una y sólo sirvan como testigos de la descomposición, como es el caso del gobernador de Morelos, el ex futbolista que hoy es una vergüenza como político.
Cosas veremos todavía. En septiembre viene la discusión del próximo presupuesto. Sabremos hasta dónde llegan los cerebros del nuevo gabinete. Pero de por descontada una cosa: la austeridad se agudizará.
Más aún cuando en la 4T tienen contemplado convertir a México en Tercer País Seguro, lo que indubitablemente tendrá que reflejarse en el Presupuesto anual 2020. Revisemos los proyectos, porque hasta ahora no parece haber un plan maestro, todo es voluntarismo plano y vil.




