Una buena y una mala

Por JORGE OCTAVIO OCHOA.- Para los que ansían el cambio y sueñan con un país, ahora sí democrático, les tenemos dos noticias: una buena y una mala:

La buena es que a estas alturas, es realmente difícil que se modifiquen las tendencias y Andrés Manuel López Obrador será Presidente de la República.

La segunda es que, aunque desagrade la simple mención, el abanderado de la cruzada anticorrupción llegará acompañado con un pequeño itacate de secretillos que le apestan la maleta.

Mexicanos, todos, sigan jugando con la idea de darle CARRO COMPLETO y refunden al PARTIDAZO.

A la absoluta opacidad con que ha vivido estos 18 años, a la forma en que PRD y MORENA le hicieron llegar recursos a través de “diezmos” todos esos años, a la relación con indeseables como “Napito” y su acercamiento con el ser más nefasto de este país, Elba Esther Gordillo, hay que agregarle no sólo las revelaciones sobre la asignación de contratos millonarios a Riobóo S. A. de C.V. y la vinculación de uno de los suyos, Jiménez Espriú, con una filial de Odebrecht.

En redes sociales circula profusamente un video, en el que se asegura que el INE investiga actualmente no sólo el desvío de millones de pesos en donaciones, sino el uso indebido de dinero de procedencia no clara, para el fideicomiso “Por los Demás”

Según este video, MORENA no sólo lucró con la tragedia de septiembre del 2017 y se ahorró la aportación que haría de sus prerrogativas a favor de los damnificados, sino que pidió donativos que luego desvió para entregarlos a los promotores del partido.

A través de dicho fideicomiso -dijo AMLO el año pasado- se apoyarán a 45 mil damnificados pero, para empezar, los primeros 37 millones de pesos recaudados en sólo cuatro días, se realizaron en efectivo, lo cual está prohibido por ley. El Fideicomiso recaudó más de 100 millones.

Del fideicomiso se retiraron 46 millones de pesos, que fueron entregados a 61 personas, pero 29 de ellos son dirigentes o militantes de MORENA. Se cree que ese dinero fue entregado a promotores del voto de ese partido.

En uno de los debates, AMLO aseguró que MORENA entregó 103 millones de pesos a damnificados. El INE investiga todos estos dados, pues no existen indicios de tal bonificación. De las 45 mil familias que serían apoyadas con dichos fondos, ninguna ha recibido dinero alguno.

El INE, inútil como siempre, hasta ahora no ha dicho “esta boca es mía”, pero la investigación está en curso, porque además MORENA no ha clarificado las cuentas del monto de dinero de prerrogativas que aportó para los damnificados y cuanto recibió de donativos para el Fideicomiso.

Son “mentirijillas” dirá él, en su buen lenguaje tabasqueño; “pecados menores”. Sea como sea, son tendencias, son indicios, son parte de una cultura, sino de corrupción, sí de una inclinación autoritaria a siempre hacer lo que se le hincha su santa voluntad. Y si a eso le concedemos, además, carro completo, estamos fritos mexicanos.

Es natural que exista recelo respecto a los otros partidos, porque PRI, PAN, PRD y los “remoritas” que usted ya sabe, nos han traicionado una y mil veces pero, ¡fíjese usted! paradojas del destino, en un juego de pesos y contrapesos, en un sistema de partidos, esos indeseables son nuestro único dique contra las tentaciones de autoritarismo e imposición.

Mal, muy mal le irá a los mexicanos si otorgamos mayoría absoluta a MORENA, un partido que ni de lejos ha pasado la prueba del ácido, que tiene desde ahora probadas huellas de corrupción entre su militancia y que entre sus apóstoles no sólo hay apóstatas, sino tipos que le causaron costosos daños al país como Marcelo Ebrard y su línea 12 del metro.

Por salud pública y bienestar nacional, más nos conviene decidir desde ahora que sea entre los partidos donde se derrame la sangre o de lo contrario, después no se queje por el caos permanente, el trato despótico en ventanillas, la suspensión de programas “cerrados por fin de partido”, el crecimiento de la deuda por el surgimiento de nóminas infladas.

Miles de perredistas saben perfectamente de esto que estamos hablando; les consta el “moche” anticonstitucional que sufrieron de sus sueldos para formar el “diezmo” que alimentó a este nuevo Movimiento de Regeneración Nacional. Pobre pueblo, porque entonces el viejo paternalismo regresará y entonces tendrás que decir “gracias”, por las dádivas, pero no por el reconocimiento a tu trabajo.

Por lo demás, es MUY cierto: La llegada de López Obrador implicará un PROFUNDO cambio para el país. PAN, PRI, PRD, PT, MC, PVEM, PANAL, todos tendrán que pedir perdón a los mexicanos. Que bueno que se de el cambio, pero NO CARRO COMPLETO, por favor, no vuelvan a cometer ese error.

Además, los demás partidos vivirán su propio purgatorio: en el PAN, Ricardo Anaya no sólo perderá el control del partido. Es muy posible que las pesquisas legales en su contra se materialicen, en otro manotazo de la figura presidencial.

La demanda penal de Ernesto Cordero es quizá una amenaza terminante para Anaya. Si no gana, podría irse a la cárcel. Cordero es parte de un equipo que Anaya destrozó y que ahora quiere sepultar con expulsiones, pero en política ese tipo de errores de pagan con gloria o muerte política.

El acuerdo PAN-PRI-PRD para equilibrar la balanza podría pasar por esa poda en el blanquiazul y quizá en el propio PRD, con el fin de la hegemonía de los llamados “Chuchos”, que apostaron todo y pusieron en bandeja una alianza que los dejará profundamente debilitados.

El PRI, evidentemente cederá la presidencia de la República con la esperanza de convertirse en el factor de peso en el Congreso.

Mexicanos pues, no se equivoquen. Está bien llorar por estos triunfos, pero no perdamos la cabeza. Dejemos que los partidos se medio maten. La teoría del equilibrio de Poderes pasa por ahí: el diálogo obligatorio entre los institutos encargados de hacer transitar la democracia.