A partir del confinamiento y la Estrategia Nacional de Sana Distancia, observamos nuevas prácticas sociales, pero también nos damos cuenta de las interacciones digitales que realizan el sector privado y público, principalmente los servicios públicos, como la escuela. 

Sin embargo el Covid-19 evidencio diferentes carencias tecnológicas; por un lado,  el nivel de  preparación y aprendizaje de quienes forman y se forman en la estructura escolar (directivos, docentes, alumnos y padres de familia), después, otro elemento fundamental, la falta de equipo informático, y la utilización del mismo, así como el estar conectada la tecnología a la red inalámbrica donde si hay luz. 

Es una realidad de carácter nacional, y es una situación en la que habrá de impulsarse el diseño e implementación de políticas públicas para fortalecer el derecho humano a las nuevas tecnologías de la información y comunicación. 

Durante el confinamiento, los docentes han venido trabajando a través de diferentes plataformas digitales los contenidos de las mallas curriculares, pero también, se ha trabajado a través de la televisión y el radio, es decir, la educación llega por diferentes mecanismo a casi la gran mayoría de los hogares; pese a ello, los niños y niñas requieren de una guía que sustituya o coadyuve con los docentes y que al  interior del domicilio serian jerárquicamente los padres, el hermano mayor, los tíos, los primos, peso a ello, en nuestro país no  todas las unidades familiares tienen las facilidades para coadyuvar a los procesos de enseñanza aprendizaje, es decir se vive en una permanente diversidad de todo tipo, tanto económica, como social.

Coincido con Francesco Tonucci, quien expresa que la casa puede ser un gran laboratorio, y los padres una extraordinaria base de apoyo a los docentes; lo que yo opino es que la casa no podrá sustituir  a la escuela que es una institución del estado, porque ahí se da el proceso de socialización, la convivencia con los alumnos y la presencia de sus docentes que generan las disciplinas  para organizar y sostener el orden social. 

Los procesos que ahora se utilizan para la comunicación a distancia a través de  las nuevas tecnologías de la información y comunicación, que son un derecho humano, han permitido tanto a los alumnos, docentes, como directivos continuar las dinámicas de trabajo, por lo que se puede inferir que la nueva normalidad podría estar incluyendo estas herramientas de trabajo, es decir estuvieron siempre ahí, pero ahora se utilizaron, y se quedaran porque serán pertinentes para continuar trabajando en el conocimiento del paradigma de la Escuela Mexicana. 

A partir del 30 de septiembre de 2019, fue publicada la nueva Ley General de Educación, un instrumento jurídico  de política educativa  que  plantea el nuevo paradigma de la Escuela Mexicana, la cual se sustenta en un enfoque humanista, que prioriza el interés de niñas, niños, adolescentes, y jóvenes. Por lo que los docentes habrán de conocer, incorporar desde ya en  la construcción de su discurso académico y publico el conocimiento de los derechos humanos, los saberes de la igualdad y no discriminación, la perspectiva de género, la interculturalidad, y desde luego el conocimiento de la cultura de la paz que guie el dialogo para la resolución de conflictos. 

En las próximas semanas, continuaran trabajando docentes y alumnos a través de plataformas digitales y otros medios de comunicación; misma situación vivirán los docentes para su profesionalización, situación que permitirá a diversos centros de profesionalización educativa continuar en la formación de los docentes en su conocimientos y en la utilización y manejo adecuado de las tecnologías de la información y comunicación, como ya hoy lo realiza de manera destaca y comprometida el Centro de Maestros de Tlalnepantla, que es dirigido por la licenciada Alma Delia Vázquez, Coordinadora General, docente cuya calidad profesional está sustentada en larga trayectoria académica y vocación de servicio para alcanzar no solo la calidad sino en la búsqueda permanente de la excelencia académica. 

En dicho Centro de Maestros de Tlalnepantla, al igual que muchos otros en distintas parte de México, habrán de impulsar tareas formativas sobre los contenidos de las mallas curriculares de la educación, entre ellas habrán de tocarse asuntos tan relevantes como: “La educación y el enfoque de derechos humanos, respeto a la dignidad de las personas y la igualdad sustantiva.”; “El Estado garante del interés superior de niñas, niños y adolescentes y jóvenes en el acceso, permanencia y participación en los servicios educativos.”;  “La perspectiva de género y un conjunto de conocimientos sobre educación cívica, filosofía, lenguas indígenas, estilos de vida saludables, educación sexual y reproductiva y cuidado del medio ambiente y otras disciplinas en los planes y programas de estudios.”

Otro de los grandes retos que podrán analizarse y avanzar en su conocimiento son los criterios con los cuales se enseñara: la equidad, la inclusión y la interculturalidad. 

Finalmente, solo lo destaco, hay otros temas tan importantes como la filosofía, pero el tema  relacionado con el medio ambiente  es fundamental para fortalecer el concepto de vida, es decir las competencias para la vida. 

Tanto los maestros como los padres de familia deberían de tener los conocimientos para atender  el cuidado del medio ambiente, la biodiversidad, la vida y la naturaleza, y es que se expresa en la Ley  General de Educación “El respeto y cuidado al medio ambiente, con la constante orientación hacia la sostenibilidad, con el fin de comprender y asimilar la interrelación con la naturaleza y de los temas sociales, ambientales y económicos, así como su responsabilidad para la ejecución de acciones que garanticen su preservación y promuevan estilos de vida sostenibles”, para esta generación y para las próximas generaciones. 

Estas próximas semanas, serán fundamentales para continuar el proceso de profesionalización y sensibilización sobre el nuevo paradigma educativo: la Escuela Mexicana. Que no nos de temor o miedo el cambio, más bien pensemos en que no podemos estancarnos cuando los procesos culturales, sociales y económicos tiene importantes transformaciones.