Al derecho y al revés
El cambio al paradigma de la innovación y la tecnología es constante. Este rasgo, podemos decirlo así, se mueve con base en las necesidades de la sociedad, y como un síntoma de que un país está en pleno desarrollo y crecimiento. Nuestro país, por ejemplo, se ha metido de lleno en ese universo cambiante de una plataforma potencialmente productiva que, en términos más prácticos, pone a México en el mercado de la industrialización. Precisamente por eso, desde la llegada de Claudia Sheinbaum al poder institucional, se ha vuelto un elemento que, con estrategias implementadas, se ponen en marcha para su operación y distribución, hablando específicamente de productos que, con grandes esfuerzos, tiene el sello distintivo a la insignia Hecho en México.
Esa bandera que ondeamos, que ha sido capaz de alcanzar objetivos importantes, es la que hoy nos pone muy en alto. Es evidente que nuestro país, a través del Plan México, asume esa enorme responsabilidad, especialmente la que se añade al mundo global. No cabe duda que a lo largo y ancho del territorio, sabiendo aprovechar al máximo los recursos naturales, se pueden dar pasos importantes y, mejor aún, ponernos en el mercado de la competencia. Algunas estrategias comerciales, diseñadas desde la Secretaría de Economía, ya están incursionando en la vida diaria. De hecho, podemos hablar de un término exitoso por el impacto que está provocando al recurrir a estas acciones que, al mismo tiempo, podemos denominarlas como políticas de estado.
México, por ejemplo, ha lanzado e impulsado medios de transporte que, ante los cambios constantes de los que hablamos, se ajustan a las necesidades y, por ende, toman prestigio y valor en los mercados. Taruk y Olinia, ambos vehículos de transporte eléctricos, son hechos y producidos con manos mexicanas. El primero, destinado para la movilidad en grandes cantidades, fue todo un éxito. Luego de oficializarse, de hecho, obtuvo su certificación. El mismo Marcelo Ebrard, pieza fundamental de este nuevo proceso de innovación, habló de los pormenores en su momento. Además de que es un transporte cómodo, es una alternativa para ayudar a optimizar el medio ambiente. Es todo un panorama favorable en que se ha echado andar a través de esos proyectos detallados en el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Lo que claramente sucede, queda claro, es que México está enfrentando con responsabilidad los enormes retos de un mundo global. Nuestro territorio, por ejemplo, sigue contribuyendo sustancialmente debido a la demanda, pero también a las necesidades de movilidad. Aunque, hay que decirlo así, no solo se trata de producirlos, sino de colocarlos como una alternativa que la energía eléctrica nos brinda. La misma Claudia Sheinbaum, para fortalecer esa política de estado que está propagándose, presentó en la mañanera el prototipo Olinia. Será, ni más ni menos, un vehículo hecho en México. Hay muchos aspectos que todavía se detallarán, pues la presentación oficial será en septiembre. Lo que sí sabemos, dada la relevancia, es que podemos atribuirles este gran avance a la capacidad que ha tenido uno de los planes más ambiciosos del proyecto de la cuarta transformación.
Es conveniente decir que México, su ingeniería, y su sistema tecnológico e innovador, está siendo la punta de lanza para competir con otros países y, a su vez, reducir el impacto arancelario. El precio de Olinia, por ejemplo, rondará entre los 150 mil pesos; o sea que, a la par de contribuir en la economía, acortar tiempos, y ayudar al planeta, tendrá la insignia plasmada de Hecho en México. Muchos podrán pensar que eso, por su magnitud, nos colocará en el terreno de la competitividad. Y sí, tienen mucha razón: después de todo son avances que no cualquier nación puede presumir, sobre todo, en un universo tan cambiante. Todo esto viene de la mano del plan de trabajo de la Secretaría de Economía. Marcelo Ebrard, lo hemos dicho, es uno de los servidores públicos con mayor grado de eficiencia. Él, de manera clara, está poniendo muy en alto la industrialización que acarrea buenos comentarios porque mejoramos y superamos expectativas.
Lo qué también es una realidad, ha quedado claro, es que Puebla, una de las entidades que se ha puesto en escena por sus políticas públicas, tendrá en sus manos la armadora de vehículos Olinia. Se nota la mano del gobernador Alejandro Armenta para operar al más alto nivel. Con ese tipo de disposición, y con una estrategia clara, ese enclave seguirá posicionándose en ciencia, innovación y tecnología, lo mismo que educación. Recordemos que, hace poco, ese territorio colocó simbólicamente la primera piedra para operar dos universidades que estarán al nivel de las necesidades. Educación y salud, que ya vimos están en marcha, muy pronto serán una realidad. Lo que se sabe hasta ahora, detallado en los pormenores, es que eso ayudará a miles de jóvenes. Hombres y mujeres, de igual forma, tendrán apoyos y asistencia a través de programas sociales.
Claro que el mérito es de Alejandro Armenta. Se están cumpliendo las metas a poco menos de cumplir un año en Puebla. La coordinación que existe con el gobierno de Claudia, sumada a las estrategias detalladas, dan cuenta de los alcances a los que se pueden llegar cuando el compromiso con la gente es claro. Las promesas de campaña se cumplen, de eso no hay duda.
De lo sucedido hasta ahora, que podemos resumirlo por su relevancia, es que Taruk y Olinia, que son vehículos eléctricos puestos en marcha, son orgullosamente construidos con las manos mexicanas. El plan México, desde luego, tiene altura de miras.




