Las víctimas: todos los nombres, un nombre
La popularidad en un gobernante.
La constante medición de popularidad en los gobernantes en el mundo o en concreto en nuestro país, puede ser un tema de control político, de gobierno o simplemente un tema de ego personal.
Tener altos niveles de popularidad un gobernante es una cosa, otra es que lo sea su gobierno. En el caso de México, el Presidente Andrés Manuel López Obrador cuenta con una aprobación a su persona que no ha bajado del 60%, a excepción de la última semana que ha caído 8 puntos, según la encuestadora Mitosfky.
Lo anterior no lo logra trasladar a la evaluación de su gobierno que es de 38%, ya que la percepción de los mexicanos si separa la persona, del gobierno en su conjunto de acciones y obras. Por lo cual, que sea el Presidente popular, no considero sea un tema de gobierno que sirva realmente en alguna acción concreta para su solución, como en temas de economía, seguridad, salud, etc.
En cambio, pienso que la popularidad para temas de gobernadores, senadores, presidentes municipales, diputados federales y locales si importa e impacta, ya que en lo personal cada actor político busca estar en las mejores condiciones y el máximo ánimo en la ciudadanía, si es que buscan reelegirse en el caso de los diputados o los presidentes municipales o de algunos de dar un siguiente paso en su carrera política.
Pero insisto, en términos de gobierno, la popularidad personal no impacta para la solución de los diversos problemas de la ciudadanía. Lo que sí trasciende y la ciudadanía lo evalúa, son las acciones del gabinete en su conjunto o en su caso la capacidad de gestión de sus diputados o senadores para que soluciones sus problemas diarios de luz eléctrica, agua, bacheo, seguridad vecinal, trasporte público, etc.
Para rematar mi comentario, quiero apuntar que desde diferentes ópticas, la popularidad personal para algunos será un instrumento de control político, social, moral o en sustitución de acciones reales de gobierno, una herramienta desde la cual se puede desviar la atención. Para otros será solo temas de ego personal de los políticos y para algunos otros, será solo un tema propagandístico sin mayor trascendencia.




