Al derecho y al revés
Los datos y registros que nutren las estadísticas, la perspectiva social y el ánimo son determinantes para afirmar que el año que está a punto de concluir fue uno de los más productivos en términos políticos, económicos y sociales. Dentro y fuera del proyecto, el gobierno dirigido por Claudia Sheinbaum ha progresado en lo que ya hemos mencionado: intensificar las medidas que, por cierto, han entrado en una etapa de consagración debido a su eficacia. Después de todo, estamos siendo testigos de la persistencia de un andamiaje de ideas que han incrementado la calidad de vida desde todos los puntos de vista.
Gracias a eso hemos podido ir superando el pasado. En aquel momento, recuerdo que teníamos una inquietud constante por las reformas que no reflejaban la perspectiva y el sentimiento de la sociedad. El PRI, junto con el PAN, conspiró para modificar la constitución con el objetivo de entregar los recursos naturales por medio de un sistema de privatización. Esto provocó que los gobiernos, desde la época de Andrés Manuel López Obrador, buscaran y concretaran proyectos para alejarnos de esa realidad a la que nos sometieron por un tiempo significativo. Eso, al igual que otros muchos elementos, fueron fundamentales para que el proyecto pudiera avanzar sin obstáculos. Hoy, de hecho, el compromiso social es con el pueblo, no con los intereses ajenos.
El hecho de poder contabilizar las acciones que han dado un vuelco significativo es simplemente un reflejo de la nueva realidad. En este sentido, las encuestas en sí mismas sirven como ejemplo para ayudarnos a tener una idea más precisa. Así, se puede afirmar que Claudia Sheinbaum, la figura más reconocible, sigue desafiando los paradigmas establecidos. Sin duda, mencionamos a la jefa de estado como uno de los personajes más sobresalientes del 2025. Y ella misma, que solicitó confianza, está cumpliendo lo que prometió durante la campaña. En primer lugar, lo más importante es actuar en beneficio del interés colectivo y, al mismo tiempo, incluir las acciones que surgen de esa misma participación. Los programas sociales son el motor de esa responsabilidad que, por suerte, se han multiplicado en su funcionamiento. No me cansaré de repetirlo. Para eso, por supuesto, se necesita el apoyo de una estructura de gobierno que esté a la altura de las circunstancias.
El ejercicio de las llamadas corcholatas es cosa del pasado. Eso pasó a formar parte del relato. Hoy en día, se trabaja en equipo para crear esas condiciones favorables. Una de las piezas fundamentales, que ha dejado a la presidenta muy complacida con su trabajo, es Marcelo Ebrard, el Secretario de Economía. Algunos pensaron incluso que los acontecimientos del proceso interno oscurecerían el establecimiento de una relación laboral eficaz. En efecto, las cosas son diferentes; se ha demostrado dedicación y profesionalismo por una única causa: el pueblo mexicano. Por eso, agregamos a Ebrard, ya que ha sido el encargado de estructurar un sistema robusto que no solo se ha establecido por su viabilidad, sino porque hemos llegado a una fase en la que hemos podido adaptarnos a las rápidas transformaciones tecnológicas. Los Polos de Desarrollo y el Plan México son, en gran medida, la base de esa industrialización que nos lanzó a incrementar el flujo de inversiones, lo cual, al final, genera una cantidad significativa de empleos.
Podemos hacer la misma afirmación acerca de Zoé Robledo. Su función, desde hace algún tiempo, ha permitido que el acceso a la salud sea constante y de alta calidad. Sin duda, el apoyo que le ha brindado la presidenta para dirigir, por segunda vez consecutiva, una de las instituciones más importantes de México, el IMSS, fue lo que lo incentivó.
En cambio, a pesar de que Juan Ramón de la Fuente no está presente por un motivo justificado, la presidenta no tiene previsto cambiarlo de puesto. Su ausencia está justificada por el hecho de que debe atender temas relacionados con la salud. Se espera que él vuelva en la primera semana de enero, especialmente porque hay cumbres internacionales y convenciones globales que necesitan ser atendidas, más aún ahora que la relación bilateral ha alcanzado una etapa de consagración. Incluso a ellos les corresponderá continuar con la tarea de llevar a México hacia otros horizontes, básicamente en la búsqueda de nuevos socios comerciales.
Para finalizar, los gobiernos del ciclo transformador también han tenido un papel crucial, al igual que las entidades. Ellos, por su parte, cumplen con sus responsabilidades, especialmente ahora que han fortalecido sus políticas públicas. Sin ir muy lejos, han conseguido lo que nunca pudieron lograr muchas administraciones del PRIAN. Esa es la magnitud de la diferencia que han establecido aquellos que sí llevan el compromiso del mandato popular. Como solo una muestra, si nos basamos en el ranking de los mejores líderes de México, según la percepción pública, podemos mencionar a Clara Brugada, Margarita González Saravia, Indira Vizcaíno, Marina del Pilar, Evelyn Salgado y Delfina Gómez. Asimismo, nos hemos habituado a ese alto nivel de Miguel Ángel Navarro, Alfredo Ramírez Bedolla, Alfonzo Durazo, Javier May, Alejandro Armenta, Salomón Jara y Eduardo Ramírez. Por supuesto que hay muchos más; no obstante, a todos ellos y ellas, tras un análisis meticuloso, podemos reconocerles el progreso significativo en materia de educación, salud, ciencia, deporte y seguridad a un paso de que finalice el 2025.




