Detienen en Colima a 2 vínculados a un intento de feminicidio en Yucatán
Cada semana, además de que está acortado el tiempo para las elecciones intermedias del 2027, vemos claros posicionamientos de un listado mayúsculo de aspirantes que, con intensidad, se asoman para cautivar a un electorado que, después de todo, será quien decida el rumbo de cada unas de las entidades que estarán en disputa. Eso, a tambor batiente, se juega en una cancha donde los protagonistas, de una u otra forma, realizan recorridos territoriales y, con ello, generan encuentros para informar actividades relacionadas a los temas de la agenda pública. La propia Reforma al Poder Judicial, que abrió el debate a nivel nacional, sigue siendo un tema de conversación para tener contacto con la ciudadanía.
No tengo la menor duda, de acuerdo con el cúmulo de encuestas, que Morena será el gran vencedor de la elección. Hemos visto que, como tal, el desarrollo interno suele ser el más complejo por toda la guerra sucia que envuelve. Con esa atenuante, sabemos perfectamente lo que veremos en los próximos meses. Me refiero al espiral de publicidad y activismo territorial. Antes de que eso suceda, en el transcurso de ese proceso, será crucial la política de alianzas que logren sellar. Hoy en día, de hecho, el Partido del Trabajo ha ganado un terreno significativo, especialmente por el ejercicio democrático que atestiguamos en Veracruz. Eso lo dicen claramente los registros que oficializaron los resultados finales. Con esa numerosa capacidad que logró el PT, sin duda, tendrá mayor margen de maniobra para negociar posiciones y alianzas. Sería un error político que Morena menosprecie el terreno tan importante que ha ganado esta columna vertebral liderada por Alberto Anaya.
Entonces Morena, entre muchos aspectos más, debe enfocarse en sellar nuevamente una alianza inexorable con el PT en todas las entidades. Pese a que han surgido muchas especulaciones, la coalición Seguimos Haciendo Historia, por lo que estará en juego, tiene que poner por encima el interés colectivo que individual. Eso, lo he dicho en otros espacios de opinión, puede marcar la diferencia en Chihuahua, Aguascalientes y Querétaro. Esta última entidad, por cierto, acaricia la alternancia con su mayor activo político. Me refiero a Santiago Nieto Castillo, titular del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. Tan solo él, en la carrera interna, le lleva más de 25 puntos al segundo lugar. Siendo así, ha tomado la delantera con una proporción que, durante un tiempo importante, ha conservado, incluso aumentado.
Dada la crisis profunda que vive el panismo a nivel nacional, Santiago Nieto no está tan alejado de esa posibilidad real de lograr la hazaña. La última encuesta que publicó Massive Caller, por ejemplo, pone al director del IMPI en empate técnico con el PAN. Eso, por una parte, le da un ingrediente especial a la contienda, especialmente por las esperanzas que se han depositado. Puede suceder, a nuestro juicio, algo semejante a lo que ocurrió en el Estado de México y Yucatán, donde se interrumpió la hegemonía de la derecha.
Otro de los puntos donde hemos focalizado la atención, por el clima de las circunstancias, es el estado de Zacatecas. Se entiende que ese enclave, por los acuerdos tomados en Consejo, ha polarizado la carrera por la candidatura de Morena. Entonces la batalla, que será inevitable, se dará precisamente al interior del seno morenista. Saúl Monreal, pese a las determinaciones que se tomaron, sigue encabezando las encuestas de opinión. De hecho, el senador, con la constitución en la mano, tiene derecho a reclamar su legítima participación en la encuesta interna. Desde ese punto de vista democrático, es la misma ciudadanía la que pugna por esa situación. A estas alturas, por ejemplo, Monreal le saca más de cinco puntos al segundo lugar, de acuerdo con la metodología de Gobernarte. Con ese amplio margen, está claro, el legislador dejará en manos de las dirigencias nacionales las negociaciones. Ese punto de vista, por supuesto, tendrá mucho peso, sobre todo ahora que Morena necesita de los votos del PT y PVEM en ambas cámaras en esa cadena de propuestas al marco constitucional.
La coalición Seguimos Haciendo Historia, hasta donde sabemos, tiene presupuestado el triunfo en la gran mayoría de entidades federativas. Entre las prioridades que mencionamos, desde luego, están los enclaves de Chihuahua, Aguascalientes y Querétaro. Eso, independientemente de lo que diga la oposición, es un hecho plausible que, por razones obvias, obliga a sellar nuevamente una coalición inexorable. De no ser así, está más que claro, pueden aparecer los fantasmas de Coahuila y Veracruz, donde Morena perdió terreno por rehusarse a dialogar con los aliados. Qué sería sin la suma de aliados. Eso, que solo augura puntos de quiebre, deben evitarse a como dé lugar. Entonces la alianza, inminente como tal, tiene que ser flexible para los espacios de participación.




