Regreso de los Sierra
“Patriota no deseado”
Sin saber lo que vería, entré a ver “Patriot Act” en Netflix; en el Volumen 5 encontré el capítulo: “Como EEUU llevó la obesidad al mundo”.
R- Guarraguauuu, mi Santias, te vas a idiotizar viendo tanta televisión.
S- Sí y no, mi Rufo; sí, porque no es la mejor manera de instruirse, sigo apostándole a los libros, y no, porque puedes encontrar cosa muy interesantes, por ejemplo, en Youtube me encontré con videos de “Grandpa Amu”, un viejecito oriental, que es un “tiro” para trabajar la madera y no solo eso, a través de su trabajo, ha construido una forma de vivir en armonía con la naturaleza que deberíamos de imitar todos. De una forma sencilla, con una dieta sana y trabajando de forma creativa, “Grandpa Amu” disfruta de su entorno, vive en paz y con una felicidad que describiría como “natural”, en convivencia con su familia. Viendo a Amu, me queda la impresión de que lamayoría nos hemos perdido respecto a nuestra propia naturaleza y que en lugar de ser personas, somos consumidores dentro de un modelo depredador, inmoral y contaminante. Ver los videos de “Grandpa Amu” ayudaría a muchos a encontrar un camino para, con sencillez, vivir una vida plena y feliz y entender, valga la redundancia, de que se trata el vivir.
R- Grrr, quizás esos videos sean excepción, mi Santias, ¿o te vas a poner a defender a la televisión?
S- ¡No!, no creo que tenga ni deba defender a la televisión, mi Rufo, que me parece un gran invento; en todo caso defendería un modelo educativo que permita a los espectadores filtrar lo que es bueno y nutre y lo que es basura y lesiona la mente; ya que de todo hay en los medios de comunicación. Lo que si no veo, ni aunque me paguen, es “la televisión abierta mexicana”, la forma estridente y sesgada en que manejan las noticias, las asquerosas novelas, los anuncios manipuladores y los infames comentaristas deportivos, son suplicio para mi. En cambio, te puedo decir que las series de Cosmos y de El Universo, me ilustran y que muchos programas de Discovery Channel y de National Geographic me han instruido respecto al mundo natural.
R- Grrr, ¿y en ese tenor consideras la serie de Patriot Act que comentas?
S- ¡No!, creo que esa serie es otra cosa y que no a todos puede gustar el modo, ya que el conductor, Hasan Minhaj, un comediante musulmán muy al estilo gringo, decidió hacer una serie de programas en donde, semana a semana, con un humor cáustico, con una abierta crítica al sistema y a la clase política y gobernante, aborda temas de interés general como el que comenté, sobre: “Como EEUU llevó la obesidad al mundo”, programa donde aborda de forma ligera pero bien documentada el problema de salud que USA exportó a muchos países amparado en un proteccionismo criminal que le permite exportar su comida “chatarra” para obtener beneficios económicos, a pesar del daño que hace a la gente…, y a su propia gente. En este programa en particular, aborda en el minuto 16:07, el tema del TLCAN y como, con la fuerza de sus trasnacionales, ofertando comida chatarra barata y bebidas insalubres, cambió los hábitos de alimentación de los mexicanos, que antes del tratado comercial, teníamos problemas de obesidad en uno de cada trescompatriotas, y después del tratado, con el cambio de hábitos en la dieta, el 75% de los mexicanos tenemos ahora problemas de obesidad, y la diabetes, originada por lo mismo, se volvió la principal causa de muerte. En resumen, comenta Hasan Minhaj,los mexicanos cambiamos comida “chatarra gringa” y refrescos dañinos, por frutas y verduras que alimentarían de forma sana a nuestros niños, a nuestros ciudadanos, si no tuviéramos gobiernos débiles y gobernantes y congresistas corruptos y no fuéramos tan mensos.
R- Guau, no te enojes, mi Santias.
S- ¿Cómo “pitos” no me voy a enojar, perro?, si cuando no hay de fideo nos toca de jodeo. Bastante cosas tenemos que aceptar de los güeros y sus imposiciones bajo amenaza, como para que nuestros congresistas y gobernantes den las “tepalcuanas” a la hora de negociar tratados comerciales.
R- Grrr, en eso tienes razón; parece ser que la clase política mexicana, considera imprescindible el aval gringo para poder gobernar este país, y en consecuencia, trata de quedar bien con los güeros, a costa del bienestar de los mexicanos, para así obtener su “bendición”.
S- Yo diría las cosas de diferente manera y señalaría que: el miedo no anda en burro,y que nuestra clase política y gobernante, pusilánime y cobarde (salvo honrosas excepciones), le tiene pavor al veto y a las represalias de nuestros vecinos, no importando el color del partido que gobierne… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador




