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MORELIA, Mich., 16 de agosto de 2026.- A menos de un año de la elección de 2027, el mapa de alianzas en Michoacán apunta menos a la conformación de dos grandes bloques y más a un esquema fragmentado, con acuerdos todavía en construcción, partidos que mantienen abiertas sus opciones y fuerzas emergentes dispuestas incluso a pactar de manera diferenciada según el municipio o distrito.
La fotografía actual dista de estar cerrada. En el oficialismo, Morena conserva al PT como aliado político natural, aunque la relación ha mostrado señales que obligan a no dar por automática una coalición electoral para todos los cargos.
En junio pasado, el coordinador parlamentario petista Reyes Galindo sostuvo que Morena seguía siendo “nuestro aliado” y planteó la necesidad de evitar una fractura entre las fuerzas que forman parte del movimiento.
La definición será particularmente relevante porque en 2027 estarán en juego la gubernatura, las diputaciones y los 112 ayuntamientos que se eligen mediante el sistema de partidos, además de Cherán, que se rige por usos y costumbres.
El PVEM se mantiene dentro de la órbita política del oficialismo y ha sostenido acuerdos con Morena y PT en el ámbito legislativo, pero hasta ahora no existe una definición documentada que permita anticipar que los tres partidos competirán necesariamente juntos en todos los niveles de la elección.
Así, la continuidad del bloque Morena, PT y Verde aparece como una posibilidad política, pero no como un acuerdo electoral cerrado.
Del otro lado, la oposición tampoco llega compactada.
PAN y PRI mantienen abierta la posibilidad de reconstruir una alianza para 2027. Las dirigencias han reconocido conversaciones entre ambas fuerzas, aunque sin que hasta ahora exista un acuerdo formal sobre candidaturas ni sobre los alcances que tendría una eventual coalición.
El PAN ha sostenido que cualquier determinación deberá pasar por sus órganos internos y por la consulta con su militancia, mientras que desde el PRI se ha plantweado la conveniencia de mantener la ruta de entendimiento con Acción Nacional.
Movimiento Ciudadano, en cambio, se perfila por una ruta propia y se ha mantenido fuera de la construcción de una coalición formal PAN-PRI.
Pero el tablero opositor tiene un elemento adicional que hace dos años no existía con el peso que ahora representa: el Movimiento del sombrero.
La fuerza política construida alrededor del fallecido alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, y actualmente vinculada con la presidenta municipal Grecia Quiroz, se ha convertido en un factor que partidos tradicionales observan rumbo a 2027, aun cuando no se encuentra constituida como partido político.
El propio entorno político generado alrededor de Quiroz ha dejado ver puentes con actores de distintas fuerzas. En su informe estuvieron presentes figuras vinculadas con Movimiento Ciudadano, entre ellas Jorge Álvarez Máynez y Luis Donaldo Colosio Riojas, así como elalcalde de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, de extracción panista.
Desde Morena, esos acercamientos ya han sido interpretados políticamente. La secretaria general del Comité Ejecutivo Estatal morenista, Jeanette Márquez Capiz, ha advertido sobre posibles entendimientos de Quiroz con MC y eventualmente con PAN y PRI.
Sin embargo, hasta ahora esos acercamientos no equivalen a una alianza electoral formal y deberán pasar todavía por las reglas de postulación que marque el proceso 2026-2027.
El caso del Movimiento del sombrero abre además otra discusión: la posibilidad de que una candidatura con origen independiente reciba respaldo político de partidos sin convertirse jurídicamente en una candidatura común.
De acuerdo con el Instituto Electoral de Michoacán, los partidos pueden respaldar políticamente a una candidatura independiente, pero ese apoyo no significa que puedan transferirle sus votos. Los sufragios emitidos por un partido corresponden al partido y no pueden sumarse automáticamente a la candidatura independiente.
Ese margen abre la puerta a lo que políticamente pueden convertirse en alianzas de facto: acuerdos en los que una fuerza decide no competir con toda su estructura contra determinado perfil o brinda respaldo político sin que exista una coalición registrada ante el Instituto Electoral de Michoacán.
Precisamente por esa ruta pretende transitar PAZ Michoacán.
El nuevo partido, que junto con Somos México amplió nuevamente el sistema partidista estatal, ha descartado por ahora las alianzas formales porque la ley no se los permite, pero mantiene abierta la posibilidad de establecer acuerdos de facto con cualquier fuerza política.
Somos México constituye otra pieza nueva dentro del tablero electoral, aunque hasta ahora no existe información documentada suficiente para ubicarlo dentro de alguno de los bloques que empiezan a configurarse.
De mantenerse las posiciones expresadas hasta ahora, Michoacán podría llegar a 2027 no con dos coaliciones perfectamente delimitadas, sino con varios niveles de entendimiento electoral.
Morena deberá resolver hasta dónde reconstruye electoralmente su bloque con PT y PVEM; PAN y PRI definir si convierten sus conversaciones en una coalición; MC, si mantiene una ruta propia; el Movimiento del sombrero se coloca como un polo con capacidad para atraer respaldos sin ser partido; mientras PAZ apuesta abiertamente por acuerdos de facto y Somos México permanece todavía como una incógnita.
La disputa de 2027, por tanto, empieza a dibujarse menos como una confrontación entre oficialismo y una oposición unificada y más como una elección de geometría variable, en la que los partidos podrán ser adversarios en un municipio, coincidir alrededor de determinados perfiles en otro y competir por separado por la gubernatura.
Con las candidaturas todavía por definirse, la negociación de los próximos meses será precisamente determinar quién va con quién y, sobre todo, en qué parte de la boleta.




