Morelia, Michoacán, México a 07 de octubre de 2026
Reflexión dominical
13 de septiembre de 2026
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9:30
Quadratín Michoacán
Padre Pistolas/Quadratín Michoacán
Perdona y serás perdonado.
Ya en el eclesiástico Ben Sirá señalaba la contradicción de pedir perdón a Dios mientras se guarda rencor del prójimo, Dios rechaza la doble moral; debemos dar lo que pedimos, recibir, tener presentes los mandamientos, no guardar rencor a tu prójimo; recordar la misericordia de Dios, nos mueve a la piedad, olvidar es raíz de injusticia.
Cuando San Pedro queriendo quedar bien con Cristo, le pregunta si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonar?, hasta siete veces. Las costumbres de los profetas, eran 3 veces pero Jesús le contesta: no solo hasta siete veces, sino hasta “setenta veces siete”
Y Cristo les suelta la parábola del hacendado que le perdona a un trabajador, una cantidad de dinero que se necesitaba 50 camellos para cargar dichas monedas, mientras que a la salida golpeó y metió a la cárcel a su compañero por el sueldo de un mes. Se indignan los demás trabajadores, le dan la queja al patrón y este a la vez mete al ingrato a la cárcel con todo y su familia.
En este mundo tan profano, de tanta injusticia y violencia que da una gran enseñanza porque hay gente soberbia y rencorosa que no admite ninguna corrección y termina totalmente aislada y nosotros debemos de ser sensibles con los migrantes, enfermos, desempleados y pobres, etc. El amor gratuito de Dios nos llama a una vida de gratitud cuya mejor, expresión es la solidaridad con los olvidados.
Debemos nunca guardar rencor ni acudir a la violencia para exigir justicia, nos muestra así que el amor Dios por el hombre es infinito, Dios no tiene cuenta de los pecados que cometemos porque es amor puro, solo amor.
Perdonar y seres perdonados, dad y se os dará.
San Pablo nos dice en su carta, los romanos que todos dependemos de todos en la iglesia; nadie puede vivir aisladamente; el bien de los unos repercute en el bien de los otros.
La vida común está fundada en la ayuda mutua y en el perdón.
Perdona la ofensa a tu prójimo y así, cuando pidas perdón, se te perdonarán tus pecados.
Por experiencia, mucha gente que me hace daño criticándome sin razón, robándome descaradamente, mintiéndome, etc. Me pueden hacer mucho daño en mi mente, en mi corazón y también en mi salud, porque a veces no puedo dormir, me descompongo del estómago, se me va el hambre y no estoy en paz por algo que ya pasó y no se tiene remedio y es mejor olvidar y no tomar en cuenta un ladrón, nunca tiene dinero para pagarme mi dinero. Los falsos que me levantan ya no se pueden corregir y la gente no tiene voluntad de arrepentirse y corregirse.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Cristo en la cruz perdona a sus verdugos y, al resucitar, nos perdona a todos.
Un día le dije a una señora:
Dale esta razón a tu marido y me contestó: "padre, tengo 20 días que no me hablo con mi marido.