Morelia, Michoacán, México a 26 de septiembre de 2026
Reflexión dominical
15 de marzo de 2026
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9:30
Archivo
Padre Pistolas/Quadratín Michoacán
No hay peor cosa que el que no quiere ver
Los últimos dos domingos de cuaresma se leen el milagro del ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro porque fueron milagros que todos los judíos fueron testigos al grado que determinaron matar a Cristo por miedo a que proclamaran rey según ellos y el pueblo los hiciera a un lado y perder su poder y sus privilegios.
Dice San Juan que Cristo vio pasar a un ciego de nacimiento, que todo Jerusalén lo conocía porque pedía limosna en el templo y le pregunta que si quiere ver escupe hace todo y con eso le hace ver y al primero que ve es a Cristo.
Los fariseos y después todo el pueblo no quieren aceptar que el muchacho era ciego y Cristo lo cura.
Primero lo interrogan y él les platica como estuvo después interrogan a sus papás s y los amenazan con correrlos de la sinagoga y les contestan que le pregunten a el que ya tiene edad por miedo a que los corran y finalmente si los corren, lo cual era muy importante para ellos.
Los judíos no se fijaban en el milagro sino porque era sábado algo prohibido y tachaban de diabólico a Cristo eran tan ridículos que si una gallina ponían un huevo en sábado no se lo comían porque estaba ese huevo maldito.
Cristo habla que es el la luz del mundo, lo bueno se hace a la luz del día y lo malo se hace en lo oscuro por miedo a ser descubierto, los políticos meten facturas de empresas fantasmas, de escuelas, carreteras, hospitales que no existen, se roban las costas y playas y los venden a extranjeros carísimas, compran terrenos ejidales que están prohibidos y se enriquecen los gobernadores y presidentes municipales, ponen a policías, tesoreros y jefes de obras públicas, mafiosos con el precio del dinero, sino las muerte de muchas víctimas y muertes pero tarde o temprano aparece el sol, la luna y la verdad y pagan sus fechorías, lo que se hace a la luz de día es bueno, justo y premiado por Cristo porque él es la luz.
Hay otra clase de ceguera como la de los fariseos que no quieren ver los prodigios y el poder de Cristo, no hay peor ciego que el que no quiere ver, o se basan en las apariencias como el profeta Samuel que va con su cuerpo lleno de crisma y quería ungir al hermano mayor de David por ser alto fuerte y rubio, Dios ve los corazones, los judíos matan a Cristo y expulsan al ciego y a su familia de la sinagoga porque para ellos son insoportables.
Los judíos protestantes no quieren ver la verdad de la religión católica, se fijan y consideran a la iglesia como una sociedad que se enriquece de poder y de dinero, sin ver los beneficios de fe, de santidad, de cultura que tiene la iglesia.
Los frutos de la luz son la bondad, la santidad y la verdad, nos dice San Pablo repruébenlos porque dan vergüenza y no lo hacemos por miedo esas malas obras.
Se casa una exuberante chamaca con un excelente joven y le dice no te preocupes te trataré con cuidado.
Aviéntate, que daño me puedes hacer con esa cosita.