Descomplicado
En días pasados publiqué, en este mismo portal, un artículo en el que hice una crítica severa a la conducción de Movimiento Ciudadano en Michoacán. En particular, señalé que Carlos Herrera Tello parecía, por momentos, más un influencer político que el dirigente capaz de imprimirle al partido naranja en nuestro estado el dinamismo y crecimiento que ha alcanzado a nivel nacional.
Hoy quiero recular.
Y lo hago porque también quienes opinamos públicamente debemos tener la capacidad de reconocer cuando los hechos aportan nuevos elementos y obligan a revisar nuestras apreciaciones.
Días después de aquella publicación, Carlos Herrera tuvo la gentileza de comunicarse conmigo. Nos une una añeja amistad, nacida en aquellos años en que él era un pujante ingeniero y empresario y yo me desempeñaba como autoridad federal en Zitácuaro.
Lejos de reclamarme o responder a la crítica con otra descalificación, me compartió datos, reflexiones y algunos elementos sobre el trabajo que viene realizando Movimiento Ciudadano en Michoacán.
Y debo reconocer que varios de ellos me hicieron mirar las cosas de manera distinta.
Lo ocurrido recientemente alrededor del informe de Grecia Quiroz aporta todavía más elementos para esa reflexión. La presencia de personajes relevantes de Movimiento Ciudadano, entre ellos figuras de dimensión nacional, difícilmente puede pasar inadvertida.
En política las fotografías cuentan, las presencias significan y las coincidencias rara vez son inocentes.
Por eso hoy reconozco en Carlos Herrera algo que quizá no alcancé a advertir en mi primera lectura: ha venido tejiendo fino.
Sin estridencias y quizá con mayor discreción de la que algunos suponíamos, ha construido relaciones, acercamientos y posibilidades políticas que comienzan a saltar a la vista.
No afirmo que existan acuerdos consumados ni alianzas definidas. Sería irresponsable hacerlo. Pero las posibilidades están ahí y sería igualmente ingenuo no advertirlas.
Movimiento Ciudadano tiene frente a sí una oportunidad interesante en Michoacán. Su crecimiento nacional, la incorporación de nuevos perfiles, el desencanto de sectores ciudadanos con los partidos tradicionales y la posibilidad de construir entendimientos con liderazgos locales pueden modificar el tablero electoral rumbo a 2027.
Carlos Herrera tendrá todavía que demostrar que puede convertir relaciones en estructura, presencia mediática en organización territorial y buenos acercamientos en votos.
Pero hoy concedo algo que hace apenas unos días cuestionaba:
Hay estrategia. Hay trabajo. Y hay oficio político.
Rectificar no significa renunciar a la crítica. Significa reconocer que la realidad política se mueve y que quienes escribimos sobre ella debemos tener también la humildad de mover nuestras conclusiones cuando los hechos lo ameritan.
Sin duda, Movimiento Ciudadano habrá de crecer de manera importante en las elecciones de 2027.
Hasta dónde, dependerá de muchas variables.
Pero si Carlos Herrera continúa tejiendo con la misma paciencia y finura con la que aparentemente lo ha venido haciendo, quizá aquel “influencer político” al que cuestioné resulte ser, al final, un dirigente bastante más hábil de lo que algunos alcanzamos a ver.
Y cuando uno se equivoca, también hay que saber decirlo.




