Esencia de mujer
Hace apenas unos días, en medio de un clima propicio de gobernabilidad, Claudia Sheinbaum rindió su primer informe de actividades al frente del país. Aun cuando no se cumple el año, existen muchos elementos que, desde ahora, podemos considerar sustanciales. En los pormenores de los datos que realizó en Palacio Nacional, queda claro, hay números y estadísticas que acaparan las miradas de la confianza, hablando estrictamente de la población civil. La jefa de Estado, en efecto, llegó al cierre de los once meses con una ponderación que ronda entre el 76 y 80%. Hemos podido ver que eso, para efectos de legitimidad, fortalecen la política y, de paso, los temas prioritarios de la agenda. De todos los expresidentes, a estas alturas, Sheinbaum rompió las propias cifras que, en aquel entonces, sacó el mismo Andrés Manuel López Obrador. Ese valor, a propósito de ello, le sigue dando margen de maniobra para operar obras y acciones de primer nivel.
La información que vimos venir, detallada en voz de la presidenta de México, alude a pasos importantes que siguen abriendo la brecha de la desigualdad. Ser uno de los países de América con menos desigualdad, después de que por décadas estuvimos sumergidos en la precariedad, es un paso fundamental para la consolidación de nuestra economía. Y, por si eso fuese poco, los programas sociales, desde luego, abonaron para que más de 13 millones de mexicanos, con mayor calidad de vida, hayan salido de la pobreza. A la par de ello, que no podemos soslayar, por supuesto, es el tema arancelario y los acuerdos sustanciales que se han signado por la vitalidad de una presidenta que, sobra decir, supo negociar al más alto nivel con el departamento de comercio de los Estados Unidos. Nuestra nación, a comparación de otras, es la que menos paga por los productos que se exportan a EU, hablando de impuestos.
Hay también evidencias, mostradas en pormenores detallados, que el salario mínimo ha ido en aumento. Alcanza para más, eso es una realidad. Y qué decir del Plan México, uno de los grandes sostenes del país. Ese andamiaje de ideas, organizadas y puestas en marcha, son uno de los principales vehículos para que la inversión vaya en despegue. Hecho en México, la insignia que nos representa, tiene la mirada puesta en seguir traspasando fronteras. El apoyo del Consejo Coordinador Empresarial, que tiene una relación sólida con presidencia, no solamente es un mecanismo para promover, sino para generar oportunidades y fuentes de empleo. Con esa consigna, en efecto, nuestra nación sigue saliendo para buscar adentrarse a ese universo de la competitividad.
Y sí, ahora que Claudia ha dado el primer paso para presentar su informe de gobierno, esa dinámica se trasladará, por lo menos esta semana, a enclaves donde el grado de aprobación de la presidenta es abismal. En Guerrero, por ejemplo, Sheinbaum promedia cerca del 85% de respaldo ciudadano. Se nota la mano de la gobernadora, Evelyn Salgado. De hecho, se mantiene en el Ranking de los 10 mandatarios con mayor apoyo. Tan solo en el mes de agosto, en vísperas de que rinda su cuarto informe de actividades, la mandataria está al filo de los 69%, de acuerdo con la encuesta que divulgó Demoscopia Digital. Se aproxima a los primeros lugares. En sí, es menos de dos puntos el margen que la separa de la cima. Hay, pues, muchos elementos que el próximo viernes 5 saldrán a escena. Todo eso, por muchas razones, nos ha llamado poderosamente la atención. No podemos pasar por alto que la presidenta de México, no en una, sino en varias ocasiones, ha recorrido el territorio enclavado en el suroeste del país. Hace poco, que rompió una cifra récord de gira, estuvo tres días. Eso puede verse como una coordinación eficiente.
Digamos que, en ese tenor, hay otros gobernadores que han mantenido ese nivel de competitividad. En Puebla, que es otro de los estados gobernados por la izquierda, Alejando Armenta, a poco tiempo de concluir un año de actividades, tiene un respaldo ciudadano del 63%. Él, para ser exactos, está ubicado en la octava posición a nivel nacional. Siendo Puebla uno de los pioneros de los polos de desarrollo, eso tiene un valor especial, sobre todo porque se abrirá el abanico de oportunidades. Se generarán fuentes de empleo, tomando en consideración el flujo de inversiones que aterrizará con la industrialización. Eso aplicará para otros puntos, desde luego. La diferencia, que se asume en la gestión para operar, radica precisamente en ello. Se podrán hacer muchas cosas que, años atrás, no se hubieran imaginado. Se comienza a oír las partidas presupuestales que serán etiquetadas para ese rubro. Son robustas, a propósito de ello.
Esos polos de desarrollo, que llevaron un diagnóstico previo, también se están operando en la zona bajío de Michoacán. Siempre hemos dicho, por la magnitud de lo que representa, que eso abona para que la perspectiva positiva de apoyo vaya en ascenso. Alfredo Ramírez Bedolla, a poco menos de cumplir cuatro años del mandato popular, cuenta con un respaldo ciudadano del 61%. Tiene a su favor las obras que se están concretando en la ciudad de Morelia. Como sabemos, también se pondrán en marcha más mecanismos de movilidad, como el propio teleférico. Eso está delineado, en efecto. El punto es que, con todo ello, el entorno que observamos es, a grandes rasgos, uno de los elementos que considera la gente para calificar la labor.
También podemos destacar, como una muestra de que la gran metrópoli está siempre en los ojos del mundo, a la ciudad de México. Quien gobierna esa gran urbe, desde luego, acapara la atención no solo de los medios de comunicación, sino de grandes sectores de la ciudadanía. Clara Brugada, en esa escala de aprobación positiva, promedia el 61.2%. Ya conocemos el enorme trampolín que significa gobernar la capital del país. Veamos los claros ejemplos de Andrés Manuel López Obrador, o incluso el de Claudia Sheinbaum. Ser jefe de gobierno, en definitiva, es un paso para asegurar tu nombre en el juego por la silla presidencial. Es prematuro, sí. La cuestión es que veremos como las piezas del ajedrez se van moviendo, máxime cuando llevas a cabo un trabajo eficaz.




