De frente y de perfil
Claudia Sheinbaum, presidenta constitucional de México, llega a su primer informe de actividades con una ponderación que ronda entre el 74 y 76% de aprobación. A esto hay que sumarle los mecanismos internacionales que, de igual manera, miden el grado de popularidad o, mejor dicho, el poder político de cada mandatario nacional. Eso, de cierta forma, ha catapultado a la jefa de Estado a otras latitudes globales. Siendo un factor determinante, hablando estrictamente del reconocimiento ante los ojos del mundo, el nombre de nuestro país se ha puesto muy en alto más allá de las turbulencias que tenemos con Estados Unidos. De hecho, no estamos al borde de un punto de quiebre, como nos quiere hacer creer la oposición. Sigue habiendo diálogo para encontrar acuerdos, sobre todo ahora que viene en puerta la renegociación de los tratados comerciales en el T-MEC.
Este primer informe de gobierno, hablando desde el principio, tiene una lectura muy clara de avances sustanciales que, en términos generales, cuentan con un valor fundamental para todo gobierno. Los temas de seguridad, desarrollo, educación y economía, queda claro, son los que más sobresalen, específicamente por el presupuesto que se destina para maniobrar su trabajo. En ese orden, de hecho, Omar García Harfuch, hombre de todas las confianzas de Sheinbaum, ha desplegado una estrategia que ha dado resultados. Esa labor, a propósito de ello, se ha reconocido a través de los balances que miden esa percepción. Ahí está el caso de la coordinación que existe, con apego a la defensa de la soberanía, la colaboración con las autoridades estadounidenses. Ese permanente diálogo, sobra decirlo, ha permitido que la pacificación, que tiene mucho camino por recorrer, de un trote importante.
Al ver que la salud, que también es una de las principales prioridades, decimos que, por mucho, son mecanismos que han implementado ayudan para que este rubro pase a ser una de las instituciones con mayor avance, si tomamos en cuenta la construcción de hospitales y clínicas regionales, lo mismo que la atención personalizada a los adultos mayores, sin dejar de lado el suministro de los medicamentos. Después de haber comprobado que la infraestructura del IMSS, hoy más que nunca, se ha puesto a la vanguardia de las grandes necesidades que aquejan a la ciudadanía, podemos decir que la misión, que se trazó en coordinación con Zoé Robledo, sigue haciendo que el proyecto de Claudia, integral e incluyente, ofrezca una gama de atenciones no solamente a los derechohabientes, sino a la población en general. Ese tipo de acciones, viéndolas desde el punto de vista reflexivo, se posicionan como un elemento que abona a la abrumadora aprobación de Sheinbaum en este primer año de trabajo.
También donde se han dado pasos importantes, sobra decir, es en materia económica. Tan solo en este mes, con rasgos precisos, supimos que más de 13 millones de Mexicanos salieron de la pobreza, de acuerdo con datos que publicó el INEGI. Y, por si eso fuese poco, nuestro país, comparado con las superpotencias del mundo, alcanzó un crecimiento del producto interno bruto. Con respecto al trimestre anterior, por ejemplo, México subió a 0.6. De hecho, le pisa los talones a naciones como Estados Unidos, España y Noruega. Se prevé que esto puede seguir en ascenso, sobre todo ahora que el Plan México, que tiene su columna vertebral en el apoyo del Consejo Coordinador Empresarial, y el trabajo sustancial de la Secretaría de Economía, están en su mayor apogeo, máxime cuando las marcas que se producen aquí, por su calidad, rompen todo paradigma.
Lo que también ha podido sellar ese compromiso social con la población, hablando del Plan México, son los buenos oficios del Secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente. Él, hombre de todas las confianzas de Claudia Sheinbaum, se ha convertido, por su labor, en un interlocutor para propiciar encuentros de primer nivel. Hace poco, desde la sede de Palacio Nacional, como marco, se dio un encuentro con una comitiva de Brasil. Los representantes de Lula, luego de una larga entrevista, firmaron un acuerdo para trabajar temas de tecnología, ciencia, economía y medio ambiente. Eso, con una mayor precisión, se llama tejer fino y abrir paso para que el mundo de las oportunidades encuentre áreas específicas que sean aprovechadas al máximo.
Y qué decir de la educación, donde México, por mucho, ha hecho gala de nuevos centros de enseñanza y aprendizaje. Claudia Sheinbaum, a estas alturas, puede presumir que ese rubro, que además tiene un programa de asistencia y apoyo a través de becas, se ha ido multiplicando. La Universidad Rosario Castellanos, que se instaló primero en Chiapas, gracias a los buenos oficios de Eduardo Ramírez, son espacios de calidad. De hecho, tiene todo para formar hombres y mujeres capaces de enfrentar los desafíos de un mundo globalizado. Eso, por supuesto, no debemos pasarlo por alto. Al contrario: son aspectos que la presidenta, que rendirá cuentas de su primer tramo de gobierno, pueda alardear.
La misma Claudia Sheinbaum, que ha sabido mover las piezas del ajedrez, ha puesto muy en alto los Polos de Desarrollo. Esta semana, luego de un hecho sin precedentes en la vida pública del país, Puebla, a través de Alejandro Armenta, firmaron la puesta en marcha de áreas de desarrollo que, a la par, traerán un flujo de empleos muy importantes que vendrán a engrosar las estadísticas de crecimiento económico. Y con eso, claramente, Sheinbaum arrancará su segundo tramo con más del 76% de aprobación; es decir, más de dos terceras partes de la población civil confía en las políticas públicas.




