Indicador político
“El oprimido se vuelve opresor”: Paulo Freyre
Trading Economics (Economía Comercial) es una plataforma global de datos económicos, fue fundada en 2008 por Alain Delance en Nueva York, ofrece información en tiempo real y datos históricos sobre indicadores macroeconómicos, tasas de cambio, índices bursátiles, rendimiento de bonos y precios de materias primas para casi 200 países, es de utilidad para inversionistas, comerciantes, analistas financieros, empresas e instituciones financieras entre otros. Además cuenta con alertas instantáneas y una potente API (Interfaz de Programación de Aplicaciones) para análisis detallado.
Pues bien, Trading Economics en un estudio de 2025 señala que México tiene la gasolina más cara entre los 10 países con mayor consumo. Los precios por litro (de gasolina Magna), en pesos mexicanos, son: México, 23.37; Brasil, 20.13; Japón, 18.16; India, 17.62; Canadá, 16.72; Rusia, 14.92; China, 14.74; Estados Unidos, 13.66; Arabia Saudita; e Indonesia: 10.79 pesos. La razón principal por la que la gasolina de nuestro país es más cara se debe a los altos cobros de impuestos (IEPS e IVA) que se hace al momento de comprar cada litro que representa cerca del 40% (casi diez pesos). En Arabia Saudita es en donde menos impuestos se pagan, de los 11.14 pesos que cuesta cada litro de gasolina, solo 1.67 pesos son de impuestos, es decir, que en México se pagan casi cinco veces más de impuestos que en el reino saudí.
Con la anterior referencia, hay que recordar que en enero de 2017 se terminó el control gubernamental sobre los precios de la gasolina, eliminando subsidios y permitiendo que estos se ajustaran según las condiciones del mercado internacional, dando como resultado el llamado “gasolinazo”, para lograr que los mercados internacionales y la competencia influyeran en el costo final. Este gasolinazo fue aprovechado por el entonces líder opositor López Obrador asegurando que cuando su partido (MORENA) fuera gobierno el costo de la gasolina sería de diez pesos por litro. Ya en el 2018 AMLO durante su campaña siguió con la misma promesa: de que si llegaban al poder, el precio bajaría significativamente a diez pesos mediante el combate a la corrupción y a la disminución de los altos impuestos (IEPS) que encarecían el combustible. Hasta hoy ninguna de las dos cosas se han hecho realidad: combatir la corrupción y bajar los altos impuestos, al contrario los dos se han incrementado, y la promesa principal, bajar el precio del combustible menos. Es parte de la política marrullera, total el prometer no empobrece, el dar es lo que aniquila.
Y sobre el mismo tema, en noviembre del año pasado en la discusión de la ley de Ingresos y el presupuesto federal para este 2026, en la Cámara de Diputados, Morena, y sus satélites del PVEM y PT se negaron a recortar el impuesto (IEPS) del combustible que habían propuesto el PAN y el PRI para establecer un precio tope de 20 pesos, el doble de la promesa del mandamás de la 4T. El gobierno federal anunció la “Estrategia Nacional para Estabilizar el Precio de la Gasolina”, para mantener el precio del combustible por debajo de los 24 pesos por litro, esto incluye estímulos fiscales variables (cuando los precios internacionales suben) y acuerdos voluntarios con los expendedores de gasolinas.
Por su parte Petróleos Mexicanos (Pemex), la empresa pública del gobierno de México, responsable de la producción de combustibles, y que el gobierno dice que es de todos los mexicanos, se ha convertido en un simple importador y distribuidor de gasolinas, disminuido por el huachicol que va en aumento.
En su comparecencia ante la Comisión de Energía en la Cámara de Diputados el director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, reconoció que la empresa no puede reducir a 10 pesos el litro de gasolina, pues el mercado de combustibles en México está anclado a precios internacionales desde hace casi una década. Y para no desentonar con el recurso trillado de culpar a gobiernos anteriores, el funcionario federal recordó que la liberalización del mercado de combustibles se dio oficialmente en 2017, cuando se eliminó el control de precios que durante años impuso el gobierno. La pregunta es simple: Si un gobierno neoliberal como el de Peña quitó el control del precio a los combustibles, ¿Por qué el gobierno de “izquierda” que él representa no regresa el control de precios? Entendiendo que ellos son mayoría donde se deben de aprobar esos cambios, que son las cámaras de Diputados y de Senadores y de que en dado caso que hubiera algún atarantado, ja, que quisiera impugnar tal decisión ante la SCJN, los magistrados de inmediato (por unanimidad y sonriendo) mandarían a freír espárragos al talentoso de tal ocurrencia. Basta recordar que el 11 de enero de 2017 la entonces coordinadora de los diputados de Morena, Rocío Nahle García, informó que su grupo parlamentario presentó ese día una iniciativa para reducir en 60 por ciento el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las gasolinas y diésel, dijo que “Es aquí, en el Congreso, donde se debe de resolver el asunto de los impuestos, del IEPS (a los combustibles), que tanto está molestando y pegando a la economía familiar”. Claro que la mayoría legislativa en la Cámara de Diputados de México que ostentaba el PRI, en coalición con el PVEM (ahora aliados de Morena) y el PANAL desechó esa iniciativa. Que congruencia caray, como oposición, se oponían, valga la redundancia, a lo que hoy practican. Sin duda que dos frases definen a los políticos cuatroteístas: "El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente" de Lord Acton y la de su amado líder: "el poder atonta a los inteligentes y a los tontos los vuelve locos".
La pregunta final: ¿Cuándo la refinería de Dos Bocas, construida por el gobierno de AMLO podrá satisfacer la demanda interna? Y dejar de importar el 49 por ciento de la gasolina desde Estados Unidos.