Luisa Obrador: la recaudación cae y la simulación asciende
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Perfil de empresario
Santiago Galicia Rojon
Los días de su infancia se diluyeron entre juegos e ilusiones, en un hogar donde ella, su madre, dedicaba su mejor esfuerzo en atender a sus hijos y a su esposo, crearles un ambiente de encanto, un mundo de sueños y realidades, en el que el padre recibía el cariño, la admiración y el respeto familiar.
Cuando Isaías -Isaías Ayala Alipio- transitaba por las calles del centro histórico de Morelia, donde vivía, ingresaba al Banco de Comercio de Michoacán, institución en la que su padre se desempeñaba como ejecutivo, principalmente en las gerencias locales y regionales de Auditoría y Contabilidad. Le fascinaba observar el trabajo de su progenitor, entre clientes, documentos y números, al grado de que pensaba que algún día lo emularía.
Tanta fue la influencia que su padre ejerció sobre él, que en la secundaria el adolescente ya tenía definido que sería contador público, de tal manera que al ingresar a la preparatoria, eligió el plan de estudios acorde a la licenciatura que planeaba cursar.
Entre balances, estados de cuenta y documentos contables y fiscales, Isaías responde llamadas al celular, contesta preguntas a los pasantes que colaboran en su despacho y envía correos a sus clientes, mientras remueve los recuerdos del ayer, sus años juveniles, cuando ingresó a la Facultad de Contaduría y Ciencias Administrativas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
El hoy líder de la Federación Nacional de la Asociación Mexicana de Colegios de Contadores Públicos, acepta que desde el inicio de su licenciatura combinó el estudio con el trabajo y su responsabilidad familiar. Los recursos que percibía en la empresa donde laboraba, le resultaban insuficientes para sostener su hogar y muchas veces lo distraían; sin embargo, tenía muy claro que sería contador público y que nada lo detendría para conseguirlo.
Aquellos fueron años complicados en los que como joven se sintió angustiado y muchas veces desolado, igual que acontece con tantos universitarios que no encuentran alternativas en un mundo donde la dinámica, los intereses y la realidad parecen ajenos y distantes a los alumnos que aspiran superarse y, a la vez, tienen la responsabilidad de sostener una casa.
Los teléfonos suenan y los pasantes de contador le preguntan o le notifican algún informe, pero él, Isaías, continúa su relato. Isaías, el contador, el líder nacional, se convierte en el universitario Isaías, en el muchacho Isaías, quien confiesa lo angustiante que es dedicar gran parte del día al trabajo para ganar, al final, dinero insuficiente para sostener una familia.
Recuerda sus horas y días de mortificación y sobresaltos, en los que las sombras de la realidad económica parecían extenderse y proyectarse hasta la otra parte, la de sus estudios universitarios y su sueño de ser contador público.
El alumno Ayala Alipio Isaías, como aparecía en las listas de la escuela, sabía, por las lecturas que había tenido años antes, que no pocos de los hombres y mujeres extraordinarios tuvieron minutos y años de amargura y desconsuelo antes de llegar puntuales y de frente a su cita con el destino y la historia. Muchas veces miraron los abismos de la vida y se atrevieron a construir puentes y desafiar adversidades porque necesitaban cumplir sus sueños, llegar a la cumbre, concretar sus sueños.
Ahora mira atrás, a los muchos días del pasado, y contempla sus huellas. Estudió dos licenciaturas, la de Contaduría Pública y la de Administración de Empresas, ambas por parte de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
El muchacho que pensaba que el destino truncaría sus sueños, hizo la especialidad en Auditoría, también en la Universidad Michoacana, y concluyó la maestría en Impuestos, en el Instituto de Especialización para Ejecutivos.
Por su historia, por la experiencia que obtuvo ante las adversidades, sabe que la formación académica, la capacitación y la actualización son fundamentales para contar con herramientas que abran puertas y se propicie mayor bienestar.
Por invitación de un amigo y colega, Isaías se inscribió a la Asociación Michoacana de Contadores Públicos, donde se percató de que su participación, como las de los demás integrantes de la agrupación, sería relevante para su profesión.
A través del tiempo, se dio cuenta de que la aportación a las agrupaciones de profesionistas y empresariales son honoríficas, con deseos de mejorar y representar dignamente a la membresía. No olvida que muchas veces, dentro de tales liderazgos, se sacrifica tiempo y recursos porque se trata de actividades de representación que plantean una entrega total.
Por medio de su dedicación, constancia, disciplina y trabajo, pronto escaló dentro de la directiva de la Asociación Michoacana de Contadores Públicos, hasta que en reconocimiento a su labor, fue electo presidente.
Cuando concluyó su liderazgo dentro de esa agrupación, recibió la invitación para participar como presidente de la Federación Nacional de la Asociación Mexicana de Contadores Públicos, que aglutina 39 agrupaciones de profesionistas distribuidas en todo el país.
Hace años ingresó a la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Morelia (Canaco-Servytur) como auditor interno, para posteriormente, en diversos consejos directivos, desempeñar diversos cargos: tesorero, secretario y vicepresidente de Relaciones Inrterinstitucionales.
Actualmente, bajo la presidencia del empresario Luis Navarro García, de nuevo Isaías Ayala Alipio es tesorero de la agrupación de mayor tradición dentro de la iniciativa privada moreliana.
Isaías Ayala Alipio, quien recientemente celebró cinco décadas de vida, sonríe y asegura que tiene mucho que dar porque el liderazgo es un estilo de vida, sobre todo cuando se basa en una actuación honesta, con proyecto y disposición de aportar.
Refiere que “si uno, como líder, es honesto, trabajador y bien intencionado, dispuesto a respetar, escuchar y representar a sus consejeros y agremiados, definitivamente obtiene la confianza general porque los colaboradores y la membresía reconocen, entonces, que la actuación es limpia y benéfica para todos”.
La vida es servicio, asegura el líder nacional de los contadores públicos, quien expresa que dentro de las agrupaciones empresariales y de profesionistas, no solamente es fundamental conservar el patrimonio de las mismas y utilizar adecuadamente y con transparencia las cuotas de los socios, sino tratar de incrementar los bienes y dejar una huella indeleble, mejorar al sector, representarlo dignamente ante las autoridades, aportar ideas y materializarlas, trabajar en equipo y llevar a cabo proyectos que fructifiquen a favor de todos, siempre dentro de la ética y el respeto.
Una vez que concluya la gestión como presidente nacional de los contadores públicos y tesorero de la agrupación tradicional de los comerciantes y prestadores de servicios de Morelia, ¿a qué aspirará con la experiencia que ha obtenido?, es la pregunta final que le provoca una sonrisa. Responde: “lo importante es cumplirles hasta el último día a los contadores públicos del país, quienes merecen todo mi respeto y trabajo con resultados y transparencia. Es la mejor herencia. Manejar con eficiencia y honestidad los recursos de Canaco Morelia. No puede uno traicionarse a sí mismo. En esto se encuentran el nombre de uno, el ejemplo para los hijos y el legado a las agrupaciones que deben cumplir los fines para los que fueron creadas y beneficiar a sus agremiados e influir positivamente en la sociedad. Lo demás llega solo”, concluye.




