Descomplicado
Pensarnos, despensarnos, repensarnos.
Gerardo A. Herrera Pérez
Por segunda ocasión en Apatzingán, se llevó a cabo el taller “Pensarnos, para despensarnos para repensarnos”, dirigido por la Comisión Estatal de los Derechos Humanos. Recordemos que Apatzingán es uno de los 14 municipios que tienen Alerta de Violencia de Género.
Nos preocupa y ocupa que pese a las normas, a las estructuras operativas, y al diseño de política pública continuamos conociendo de casos de violencia contra la mujer, entre ellos los más dolorosos socialmente hablando, los feminicidios. En este contexto y con el fin de contribuir con acciones que permitan disminuir estas prácticas que continúan dañando al tejido social, se diseñó y llevó a cabo el Taller “Pensarnos, para despensarnos, para repensarnos”, en el salón de Cabildo del H. Ayuntamiento de Apatzingán.
El taller permitió integrar a miembros de la sociedad civil organizada Por amor a mi tierra Apatzingán Emily Estephania y Salvador Jonathan Cerda, Mujeres de México y el Mundo con su delegada Esperanza Contreras Rangel, el Órgano Autónomo de Derechos Humanos, el H. Ayuntamiento de Apatzingán por encargo de su regidor Alejandro Contreras Murillo, así como estudiantes en su mayoría de la Universidad UCLA de las licenciaturas de Derecho, Psicología y Pedagogía.
El diseño del taller, considera tres momentos; las y los participantes, no es exclusivo de hombres o de mujeres, en el primer momento “Pensarse” realizan reflexiones sobre lo que sucede en los espacios públicos y privados, y precisan las situaciones que están presionando a la familia y a la mujer derivado del entorno y el contexto bajo un enfoque holístico y sistémico. Adicionalmente se van identificando los elementos del qué y cómo se escribe y sobre qué cuerpo (hombre o mujer), la historia de violencia. Con ello, se genera un posicionamiento de breves líneas de diagnóstico, que sirve de base para la segunda parte.
El segundo momento “despensarnos” ayuda a las y los participantes a identificar las grandes líneas sobre las cuales se puede dimensionar la violencia, con ello se genera una malla curricular que inscrita en el modelo económico Neoliberal ayuda a precisar los diferentes instrumentos como son los mecanismos de opresión y marcos ideológicos sobre los cuales los cuerpos sufren de violencia. Con ello, se generan las condiciones para precisar hacia donde debemos de caminar para fortalecer no solo el empoderamiento sino los perfiles y mecanismos que ayuden tanto a hombres como mujeres que sufren de violencia y a alcanzar un modelo social basado en valores, principios y virtudes sociales.
El tercer momento, permite reconstruir a partir de las reflexiones por persona y grupales qué o cuáles son los momentos, los procesos, las prácticas donde debe hacer adecuaciones para disminuir la violencia y mejorar los niveles de valoración y autoestima. Al finalizar es importante reconocer cuales es el camino que se podría seguir para en el ejercicio de pensar, para despensarse y repensarse y avanzar en la construcción de un modelo que nos ayude a seguir adelante sin violencia y con arreglos a una mejor calidad de vida en compañía de nuestra pareja y a favor de los proyectos de familias que existen y su relación con el entorno.
De esta manera seguimos reconociendo la participación de la sociedad y sobre todo de aquellas personas que piensan en la importancia de avanzar en acciones para la reconstrucción del tejido social pero con enfoque de cohesión social, donde la confianza, la identidad, la adhesión, los valores, y la convivencia son fundamentales.
En Apatzingán se trabaja en equipo y con respeto a la dignidad de la otredad, en Apatzingán se trabaja en gobernanza sociedad civil, academia y autoridades para hacer posible el respeto a los derechos humanos, la equidad, y la perspectiva de género, difícil sí, no imposible, por ello se trabaja.




