Al derecho y al revés
Hemos venido trabajando con la doctora Andrea Farias de la UMSNH y otras estructuras, como la Asociación de mujeres médicas de Michoacán, dirigida por la doctora Nicté Camacho; en su momento con la Preparatoria No. 2 y la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, así como algunas de las carreras de ingeniería, además del personal institucional de la Secretaría de Difusión Cultural, acciones vinculadas con la paz y la convivencia en la universidad, en estas tareas hemos realizado trabajo colaborativo con la Coordinación General de Igualdad de Género, Inclusión y Cultura de Paz.
En su generalidad, dichas acciones constituyen diversas propuestas que se han aterrizado con personal institucional para atender el tema de la Paz y convivencia, a que convocan los documentos sustantivos federales y en particular a lo que motiva la Coordinación General de Igualdad de Género, Inclusión y Cultura de Paz por mandato universitario e interés de la rectora Yarabí Ávila, quien ya tiene muchos años trabajando el tema y con quien tuve la oportunidad de compartir saberes y generar actividades ya hace más de una década en otras instancias institucionales; y mucho antes con el exrector doctor Salvador Jara, a través del entonces titular de la Secretaria de Difusión Cultural el doctor Teodoro Barajas, se me dio la oportunidad de arrancar con el primer mensaje sobre la paz y la universidad en diversos espacios públicos en Morelia y al interior de la Universidad.
De manera genérica en las intervenciones que realizo, impulso dos temas, uno, la cuestión significativa de construir diálogo para la paz y atención del conflicto, y otro, generar competencias y habilidades para la vida, ambas generan condiciones para construir el concepto de Paz Universidad en el marco de la quinta generación de estudios de paces.
En este sentido se llevó a cabo la Conferencia-Taller “Paz universidad: Voces universitarias en la ética de los cuidados” con la Asociación de Mujeres Médicas de Michoacán A.C. en la facultad de Medicina de la Universidad Michoacana. En el encuadre para abordar el tema de la Paz Universidad, precise la importancia de compartir el contexto que rodea a las universidades en México; así como los problemas de opresión que vivimos, las ideologías y además los asuntos de violencia que no terminan, imbricados con la globalidad, el binarismo, el sexismo, el patriarcado. Un tema a considerar fue presentar la cartografia de las paces, o los estudios de las paces en sus cuatro generaciones preparadas por Johan Galtung y Francisco Jiménez, y una quinta generación construida por la Fundación El Sol, a través del doctor Gerardo A Herrera Pérez, quien trabaja las paces: dialógica, diversa, espiritual y ahora Universidad. En este sentido se dieron los elementos para la construcción de la paz universidad, precisando la importancia del diálogo y las competencias y habilidades para la vida, así como los principios fundamentales para que las estructuras vivas de las universidades conozcan de la importancia de dichos elementos.
Los principios a los que se refirió son: respeto a los derechos humanos, libertades y la dignidad de las personas que hacen comunidad universitaria; igualdad y no discriminación; perspectiva de género (mujeres, hombres y masculinidades y la diversidad sexual); procesos de interculturalidad; impulsar la cultura de la paz (construcción de diálogo) y la sostenibilidad, derivado de la importancia de que los seres humanos somos biopiscosocialespoíticoambientales, además de ser tridimensionales al ser individuales, colectivos y como género humano planetarios, es decir en todo el planeta.
Adicionalmente hable de la importancia de promover el pensamiento crítico, la inteligencia socioemocional, la creación o desarrollo de la conciencia espiritual, de la importancia de trabajar en el manejo de la convivencia, la fraternidad y la participación.
En los comentarios, se reiteró la importancia de educar en el respeto de los derechos humanos, libertades y de la dignidad humana, siendo una condición indispensable para construir relaciones que permitan vivir en armonía para lo cual, se hace necesario impulsar los siguientes elementos estructurales:
Primero: avanzar en la comunidad universitaria en la eliminación de la discriminación en todas sus formas (raza, género, credo, orientación sexual, discapacidad, por condición económica, de salud y posiciones políticas, entre otros), así que es necesario la participación de toda la comunidad universitaria en talleres, seminarios y dinámicas personales y de grupos, que pueden ser optativos con valor curricular, que eduquen, para que desaprendan y reaprendan, pero adicionalmente que sensibilicen con temáticas específicas y que las mismas sean impartidas por expertos académicos de la misma institución universitaria o bien, de las instituciones especializadas como el COEPREDV, la CEDH, la CEAV, el CONAPRED. Reitero, la importancia de tomar postura frente a violencias estructurales como el racismo, la desigualdad, el extractivismo y la homofobia y otras ideologías y a presentar historias de exclusión, resistencias y utopías dentro de la universidad.
Segundo: absolutamente toda la estructura operativa de las instituciones universitarias, es decir, los colegios, las facultades, las escuelas, así como las instancias jurídicas, administrativas, académicas y principalmente las estudiantiles deben contar con una amplia formación en el respeto a los derechos humanos, promoviendo una cultura de la diversidad humana y actuar siempre en las funciones que realizan bajo un principio de respeto a la dignidad, encaminados a crear un ambiente amigable en todos los sentidos, libre de violencia. Es decir, que la institución universitaria continué impulsando acciones para garantizar la promoción, respeto, protección, así como garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad.
Tercero, impulsar a través de sus estructuras especializadas de género, paz, e inclusión, procesos de cohesión universitaria a través de garantizar el trabajo entre autoridades educativas, docentes, personal administrativo y la comunidad estudiantil de los lazos de confianza institucional; de igual manera trabajar en mantener la identidad y pertenencia universitaria; impulsar los valores sólidos y desde luego la convivencia extracurricular, el deporte, la música, la cultura, que permita la fraternidad universitaria y logre una mayor participación. De esta manera se lograría consolidar la confianza que es indispensable, con el propósito de generar bienestar para toda la comunidad educativa.
Cuarto, continuar la consolidación de la estructura de defensa de los derechos humanos al interior de universidad, para brindar la atención procedente a todas las denuncias por discriminación, acoso y violencia sexual a efecto de salvaguardar la dignidad, la integridad humana y sus derechos por medio de dicha instancia jurídica.
Quinta. es fundamental continuar construyendo los espacios para el debate de las ideas y espacios libres de violencia; un espacio para la reflexión y encuentro de todas las personas o grupos históricamente excluidos, en donde puedan expresar libremente su identidad y sus manifestaciones culturales, en donde el respeto de la Universidad y compromiso de la tolerancia es fundamental para la creación de espacios libres de violencia. Es decir, fomentar formas diversas de participación democrática en la vida universitaria, o lo que es conocido como demodiversidad (Boaventura de Sousa Santos).
Sexta. generar una propuesta de calendario cultural con todos aquellos días importantes para las diferentes estructuras sociales que asisten a la universidad, entre ellos, disidencia sexual, adultos mayores, personas con discapacidad, que resignifiquen la creación y desarrollo de conciencia antropológica (Edgar Morín), incluyendo todos aquellas acciones de progresividad a favor de dichas poblaciones, que han sido efecto de los trabajos desarrollados por dichas estructuras y comprometidos por las autoridades de la Universidad.
Séptimo. diseñar y establecer los espacios en los centros universitarios para brindar servicios de orientación, apoyo psicológico, atención médica para las poblaciones que lo requieran; pero con el seguimiento correspondiente.
Octavo. las instancias universitarias tienen como propósito el promover e implementar políticas y manifestaciones culturales que ayuden a crear espacios amigables y seguros donde los grupos en condición de vulnerabilidad, entre ellos, la comunidad lgbtttiq+ se pueda manifestar de manera libre, segura, sin que se sientan asediados por el señalamiento, la burla y la discriminación que en muchos casos ocasiona que presentan estados depresivos hasta derivar al suicidio. Por lo que, el sector académico, médico y estudiantil de los centros universitarios deberán estar alertas para evitar este riesgo.
Noveno. acabar el silencio y fomentar la cultura de la denuncia, dar a la comunidad estudiantil toda la confianza para que denuncie todo tipo de acoso, insulto, señalamiento, burla, discriminación, segregación, violencia, abuso, partiendo del principio “yo sí te creo” para darle confianza al denunciante que va a ser escuchado y atendido, así que su denuncia será procesada de manera transparente y expedita, hasta lograr que el acosador o acosadora y el agresor o agresora tengan sanción por las normatividades universitarias y, de ser necesario, más allá de esta instancia, con todo el apoyo jurídico de las instituciones universitarias.
Décimo. promover las competencias y habilidades para la vida, a través de impulsar el pensamiento crítico, la gestión de emociones o inteligencia emocional, la construcción del diálogo, la identificación de conflictos.
Undécimo. Impulsar acciones de ética del cuidado, cuidar de los vínculos humanos que respetan; ambientes emocionales seguros, es decir, reconocer el bienestar afectivo de estudiantes y docentes es parte de la paz universidad. Pero adicionalmente como lo expresa la ética de los cuidados se requiere trabajar en la hospitalidad universitaria, ese espacio donde la diversidad no solo se permite, sino se celebra, porque es riqueza social.
Duodécimo. Generar espacios para la reflexión, contemplación, la gratitud y el silencio, a través de prácticas que conecten con la armonía, el equilibrio y el sentido de propósito en la vida, que de sentido igualmente a los contenidos de la sostenibilidad, es decir, se requiere de trabajar en el proyecto de paz espiritual, el manejo del autoconocimiento de la realidad, la autoconciencia en la toma de decisiones ética, así como en la autoestima.
Todo este trabajo debe ser acompañado de procesos que permitan reconocer y valorar los saberes locales, comunitarios y ancestrales de cara al pensamiento eurocentrado, pero además, debemos seguir trabajando en abrazar desde la complejidad la incertidumbre, la diversidad de enfoques, es decir, el pluriverso, la sensibilidad ética en la producción de conocimiento, por lo que es fundamental el dialogo de saberes, la ecología de los saberes, la visión de las sociologías de las ausencias y emergencias y la importancia de vincular permanentemente a docentes, estudiantes, personal administrativo, colectivos, familias que están en el territorio. Agradezco en este ejercicio de construcción ontológica y epistémica a la Asociación de Mujeres Médicas de Michoacán, A.C., a sus autoridades Presidenta Dra. Nicté Camacho, Vicepresidenta doctora Sandra Herrera, Secretaria doctora Loreto Ángeles Jasso, así como a las compañeras licenciada Nadia Citlali Cervantes Álvarez y la doctora Cinthya Cervantes Álvarez, y desde luego a José Juan de la escuela de medicina de la UMSNH.




