Descomplicado
En Cuitzeo, acompañado de personas jóvenes e interesados de conocer el tema de la diversidad sexual, incluidas docentes del Colegio de Bachilleres del Plantel Cuitzeo, dirigido por Miguel Gordiano, se desarrollo un modelo de intervención para reconocer la importancia entre los derechos humanos, el medio ambiente, y la diversidad sexual. Esta reflexión determinó el desarrollo del Taller: Construyendo diversidad sin filtros y sin prejuicios.
Durante el mes de junio, cuando millones de personas en el mundo conmemoran el Orgullo LGBTQ+, es importante reflexionar sobre una realidad que cada vez cobra mayor relevancia: la defensa de los derechos humanos y la protección del medio ambiente forman parte de una misma agenda de dignidad, justicia y bienestar colectivo.
Históricamente, las personas de la diversidad sexual han enfrentado distintas formas de exclusión, discriminación y violencia. La lucha por el reconocimiento de sus derechos ha sido, en esencia, una lucha por el respeto a la dignidad humana, por el derecho a existir, a ser visibles y a participar plenamente en la construcción de una sociedad más justa e incluyente, sin mecanismos de opresión, sin violencia, sin discriminación, sin discursos de odio, sin invisibilidad, sin muerte.
Esa misma lógica debe extenderse al cuidado de nuestra casa común: el medio ambiente, tal como en su encíclica lo expresaba el Papa Francisco, Laudato Sí, la casa común de todos, de todas, de todes, con las tres “t”, trabajo, techo, tierra.
La crisis climática, la contaminación, la pérdida de biodiversidad y el deterioro de los ecosistemas afectan a todas las personas y en general a la sociedad, pero impactan de manera más severa a quienes viven en condiciones de vulnerabilidad. Por ello, la defensa de los derechos humanos y la defensa del medio ambiente no pueden entenderse como causas separadas. Ambas buscan proteger la vida, la salud, el bienestar y el futuro de las comunidades, por eso hablar del Biocentro es fundamental.
En Michoacán, estado reconocido por su riqueza natural, sus bosques, lagos, montañas y una extraordinaria diversidad biocultural, las personas de la diversidad sexual tienen un papel fundamental en la construcción de una ciudadanía ambiental responsable, como hoy se está realizando aquí en Cuitzeo. Participar en acciones de reforestación, protección de los recursos naturales, educación ambiental, manejo responsable de residuos y promoción de estilos de vida sostenibles representa una forma concreta de ejercer liderazgo social y compromiso comunitario.
El Orgullo LGBTQ+ no solamente significa celebrar identidades, orientaciones sexuales o expresiones de género diversas. También representa la oportunidad de demostrar que las poblaciones históricamente excluidas son agentes de transformación social capaces de contribuir activamente a la construcción de comunidades más solidarias, democráticas y sostenibles, como ya lo viene haciendo en sus talleres “VOZ RAIZ” y Centro Cultural “FODARC”. En este sentido en el taller desarrollado, agradezco la presencia permanente de la compañera Pao, y los integrantes del Exconvento de Santa María Magdalena del INAH siempre estuvieron atentos al desarrollo de las actividades ejecutadas por la Fiscalía Especializada en Materia de Derechos Humanos y Libertad de Expresión.
La experiencia internacional ha demostrado que los movimientos por los derechos humanos, la igualdad, la justicia social y la protección ambiental encuentran puntos de coincidencia en valores compartidos: el respeto, la inclusión, la participación, la corresponsabilidad y la defensa de la vida en todas sus manifestaciones.
Por ello, el orgullo de la diversidad sexual también puede expresarse mediante el cuidado de los espacios públicos, la protección de los bosques, la conservación del agua y aquí en Cuitzeo de nuestro gran Lago, la defensa de los animales y el impulso de proyectos comunitarios que promuevan la sostenibilidad ambiental. Se trata de comprender que la dignidad humana no puede separarse de las condiciones ambientales que hacen posible una vida plena y saludable.
En Michoacán existen cada vez más colectivos, organizaciones sociales, instituciones públicas, comunidades de fe como Otro Rebaño y grupos de la diversidad sexual que entienden que el respeto a las personas y el respeto a la naturaleza forman parte de una misma visión ética. Una sociedad que aprende a respetar las diferencias humanas también desarrolla mayores capacidades para respetar y proteger su entorno natural.
En este contexto, el llamado durante el mes del Orgullo es a fortalecer una cultura de derechos humanos que reconozca el valor de cada persona, independientemente de su orientación sexual o identidad de género, y que al mismo tiempo promueva una profunda responsabilidad con el medio ambiente.
Porque defender la dignidad humana implica también defender las condiciones que permiten la vida, este concepto que he acuñado el BIOCENTRO y la ecoconciencia, concepto que he compartido y adopto la organización Deportistas con Causa que preside Martín Barriga. Porque el orgullo no solamente se expresa exigiendo derechos, sino también asumiendo responsabilidades. Y porque una sociedad más incluyente, más diversa y más respetuosa de los derechos humanos será también una sociedad más comprometida con la protección de la naturaleza y con el bienestar de las generaciones futuras, comprendiendo que no es una visión binaria sino de diversidad.
El orgullo es dignidad. La dignidad es respeto. Y el respeto comienza por reconocer que todas las personas y toda forma de vida merecen ser protegidas. Agradecido siempre con los organizadores Oscar Lázaro Vega, Kelly Dayana Martínez Chávez, y Paola Suárez Pintor, así como el personal del museo Exconvento de Santa María Magdalena del INAH de Cuitzeo.




