Némesis
Hijos de Padres Divorciados
Hijos de Padres Divorciados
Uruapan, Michoacán, 11 de marzo del 2019
Cómo antecedente les comparto que soy hijo de padres divorciados y padre de hijos de padres divorciados; obvio, porque me divorcié…
R- Guarraguauuu, mi Santias, me gusta como abordas el tema con franqueza, los humanos normalmente mienten y evaden en estos temas, en cambio, en la manada no tenemos esos problemas porque los perritos no nos casamos, guarf, guarf, guarf.
S- No te burles, Rufo, que el tema es serio. Entre los humanos, la problemática de hijos de divorciados (o de hijos de madre soltera), tiene muchos matices en función de la cultura, actitud y capacidad del padre o madre soltero; aunque también influyen los abuelos, ya sea para construir un entorno de amor o uno de discriminación y reclamo.
Primero, en nuestra cultura, lo más común es encontrar a madres solteras, derivado ello de que en las separaciones normalmente la madre se queda con los críos, además, una gran cantidad de madres solteras son adolescentes, reflejo de una mala o inexistente educación sexual; mi caso de padre soltero, fue caso raro, solo reflejado en películas de Hollywood como: Kramer contra Kramer, El Campeón y Que buena madre es mi padre (todas recomendables).
R- Auuu, que buena memoria tienes, mi Santias, esas películas datan de los ochentas.
S- Es verdad, perro, Dustin Hoffman, John Voight y Al Pacino, al igual que yo, eran unos mozuelos. Lo que recuerdo de esas historias y de alguna manera contrasta cuando de madres solteras se trata, es que, al igual que una mujer, como padres solteros vivimos y sufrimos los problemas de la responsabilidad de criar a un hijo; sus enfermedades, sus accidentes, sus tropiezos al aprender, las complicaciones de educar y trabajar con restricciones de horario, la responsabilidad de formar a un pequeñín, las restricciones económicas, etc., pero también vivimos las alegrías de ver crecer a nuestros hijos, los cambios, los procesos, la emoción de descubrir algo nuevo, los éxitos, las aventuras compartidas y sí, las complicidades de un padre y un hijo que juegan a vivir de manera divertida y creo que ese es un punto a reflexionar, en el balance, ser padre soltero, para mí, fue una experiencia muy bella, excitante y divertida; el tiempo que tuve la responsabilidad de padre soltero ¡Lo disfruté!, situación que en el caso de las mujercitas, tiendo a percibirla como drama (o carga), me explico: de mi niñez, recuerdo a mi madre angustiada con la economía, a mis abuelos controlándole hasta una salida al cine (porque le hicieron el favor de recibirla divorciada) y en general una vida de sacrificio derivado de su responsabilidad maternal, yo no lo viví así, yo recuerdo esa etapa de mi vida como una gran aventura tomado de la mano de mi hijo… Lo interesante fue que esa disciplina y el control de mis abuelos con mi madre, se cambiaba en trato amoroso al tratarse de mi hermano o de mí, cosas de la vida y de los roles culturales. En lo personal creo que siendo personas excesivamente religiosas, mis abuelos penalizaban a mi madre por haberse divorciado (pecado), evento que hoy, a la distancia, analizo como necesario, mi padre y mi madre, en mi opinión, eran agua y aceite, pero se casaron, su divorcio era necesario y para nada pecado… Pero volviendo al tema de los hijos de divorciados, les comento que en ese entorno yo fui cargado de responsabilidades como el mayor de la casa, lo que no me gustó, y mi madre, temerosa de que al tener dos hijos varones, estando sola, se le salieran de control, fue excesivamente dominante y disciplinaria, al grado que a los 15 años yo me fui de casa por lo que consideraba excesos e injusticias en mi “educación”. Educación que hoy a la distancia, agradezco a mi madre, pero que durante años nos tuvo en conflicto, simplemente porque yo quería vivir de una forma más libre, bajo mi responsabilidad, con mi enfoque y con una libertad alejada de los preceptos moralistas de la religión que ella predicaba y nos inculcaba; lo que produjo un choque cultural manifestado en algo como: “¿Cómo no te vas a comportar como te digo, después de todo lo que he hecho por ti?”… Es mi opinión que este enfoque es causa de muchos desencuentros entre padres “solteros” y sus hijos; el padre o la madre sienten que hacen mucho y el hijo, no responsable de la separación ni de las broncas, considera que no es su problema, lo que los aleja a uno del otro y rompe el puente necesario e imprescindible para lidiar y educar a un adolescente… Peor aun cuando el hijo se victimiza, considera responsables a sus padres de vivir en un hogar roto o siente que los padres tienen la obligación de “darle todo”; lo que desde su perspectiva, deja a los padres en deuda con él y como tal ¡Merecedor de todo!, por lo que exige y si no recibe se siente defraudado y reacciona de forma negativa.
Ni modo, se acabó el espacio, en la próxima entrega concluiré el tema hablando también de la manipulación en las relaciones entre padres divorciados y con sus hijos, y el impacto de ello… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador