Desde la banqueta
En todos los congresos “se cuecen habas”…
En México, el ejercicio del Poder se divide, por mandato constitucional, en Legislativo, Ejecutivo y Judicial. El Poder Legislativo se deposita en un Congreso General, dividido en dos cámaras, una de diputados y otra de senadores. El Derecho Parlamentario se encarga del estudio de su organización, funcionamiento e integración, así como de sus relaciones con otros entes.
Los estudiosos del Derecho Parlamentario aseguran que en los meses recientes, la actividad legislativa en nuestro país ha desarrollado una dinámica tan “especial”, como nunca antes se había vivido. Y pese a largas discusiones y votaciones reñidas, el resultado no sigue siendo el más deseado.
Los grupos parlamentarios con fuerza mayoritaria y sus aliados intentan avasallar y apoderarse de los congresos. Para muestra muchos botones: Baja California y la “Ley Bonilla”; Tabasco y la “Ley Garrote”; Veracruz y la separación provisional del Fiscal; y a muestra más reciente, el intento fallido de reelegir a Porfirio Muñoz Ledo como Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.
Lo que se vivió en San Lázaro fue un intento de “agandalle” para pasar por encima de la ley reglamentaria el procedimiento de rotación de la Presidencia; hasta que fue el propio Muñoz Ledo quien decidió “mandarlos lejos” y tirar la toalla parlamentaria.
Finalmente, luego de tres votaciones y en la fecha límite para lograr el consenso, se alcanzaron los votos negociados y el tema se destrabó, atorado desde el sábado pasado, eligiendo a una nueva Mesa Directiva para el PAN.
De todo esto se advierten varias lecturas, quizá una de las más importantes, es reconocer que, cuando el camino hacia la madurez política y consolidación democrática debería ser el diálogo, los acuerdos y el respeto a la pluralidad, hoy el interés es imponer hegemonías corporativas en todos los espacios de representación y poder; justamente, tal y como se le criticó al Partido que gobernó México durante casi 71 años ininterrumpidamente.
Y hablando del quehacer parlamentario, “al otro lado del charco”, luego de días críticos entre el Parlamento Británico y el actual Primer Ministro Boris Johnson, que promovió un recurso formal pero cuestionado, llamado prorogation, para suspender temporalmente las sesiones, con motivo del Brexit; pues bien, en las últimas horas el Parlamento recuperó el control de la agenda pública, al aprobar, incluso con el voto de representantes rebeldes del mismo Partido del Primer Ministro, una ley que obliga al Gobierno a negociar un acuerdo de salida de la Unión Europea, justo lo que se pretendía evitar.
Brevemente destaco dos aspectos del procedimiento: primero, el lado fuerte que han desarrollado los liderazgos políticos de la oposición; y, la autoridad del Parlamento del Reino Unido frente a esta intentona autoritaria.
Soy un demócrata, pero creo que la democracia parlamentaria en el mundo moderno sigue mostrando todavía algunas debilidades con la falta de acuerdos, las “aplanadoras” legislativas y los liderazgos pobres o incapaces.
Ya lo dice el viejo y conocido refrán: “En todas partes se cuecen habas”.
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