El ratón y el elefante, en la casa de Sheinbaum
La eficiencia del nuevo Sistema depende de sus tres columnas
Con frecuencia he escuchado voces que afirman que el nuevo Sistema de Justicia Penal está fallando debido a que, en algunos procedimientos, han sido puestas en libertad personas que la sociedad, a través de juicios mediáticos, consideran culpables.
Sin embargo, el nuevo Sistema de Justicia Penal no solo son los Juicios Orales, sino que dicho sistema se sostiene en tres columnas: la primera tiene que ver con la Seguridad Pública; la segunda, con los Juicios Orales, y la tercera con la Ejecución de Penas.
Para que el nuevo Sistema de Justicia Penal pueda operar con la eficiencia requerida, es necesario que las tres columnas ya señaladas trabajen a un mismo tiempo. Si una de estas se queda atrás, entonces hay fallas en todo el sistema.
Por lo que ve a la primera columna, es decir, la de Seguridad, no se ha construido el andamiaje de leyes necesario para su eficiente operación, al no contar con instrumentos necesarios considerados así por la Ley, para que la autoridad se pueda anticipar a la producción de un resultado, pero además se requiere capacitación de todos sus operadores.
La segunda columna es la de Juicios Orales. En ella, se requiere también una mejor infraestructura y capacitación de los operadores, la capacidad y profesionalismo de jueces, fiscales, policías, peritos y defensores, debe estar a la par para que en el marco de sus responsabilidades puedan cumplir con el objetivo de hacer justicia.
Por lo que respecta a la tercera columna, se refiere a la Ejecución de Penas: aparece en la reforma el Juez de Ejecución, quien es el vigilante de que la autoridad penitenciaria cumpla con los derechos de los internos.
En estas condiciones, para que el Nuevo Sistema Penal Acusatorio y Oral logre mayor eficiencia, deben funcionar a la par sus tres columnas, de Seguridad, de Juicios Orales y de Ejecución de penas, pues no se reformó sólo un código procedimental, si no todo un sistema.
Dr. Juan Antonio Magaña de la Mora