Liderazgos y gobernanza colaborativa
Las plazas públicas constituyen espacios descubiertos y de tránsito; es el lugar donde interactúan los sujetos sociales, y desarrollan una diversidad de acciones; las plazas públicas han estado presentes en la vida de la humanidad; durante la Colonia, fueron el encuentro y vínculo, de unidad e identidad entre las personas. La plaza pública, desde lo histórico es un espacio de la ciudad tradicional, y para la investigación un laboratorio social donde surgen formas distintas de apropiación colectiva de la ciudad.
En tiempos posmodernos, la plaza pública ha visto presentes las luchas de diferentes grupos sociales: feministas, transportistas, trabajadores de la salud y la educación, también se han pronunciado personas con discapacidad, de la comunidad LGBTTTIQ, así como población originaria y otros grupos que viven en precariedad o vulnerabilidad.
Pero en esta ocasión, la plaza pública encontró el significado de antaño, el encuentro de artesanos que preparan diferentes productos, para ofrecerlos a quienes llegan a visitar el Primer Encuentro Artesanal y Gastronómico Michoacán y Oaxaca. Evento que se desarrolla en la Plaza Valladolid, del 15 al 23 de enero de la presente anualidad en horario abierto.
El evento fue inaugurado con la presencia de los productores de diversas regiones de Oaxaca y Michoacán, y otras entidades del Estado de México, y Puebla. Durante el acto hablaron diferentes personalidades ahí presentes: Miguel Ángel Martínez de Ángel de Corazón porque me nace ayudar, A.C., Adán Olivera del Grupo Arte y Expresión Oaxaqueña y representante de los artesanos participantes, así como Darío Mora, representante de los artesanos de Michoacán, y también Gerardo A. Herrera Pérez, presidente de la Fundación El Sol de la embajada de la Sede México.
En las reflexiones de los participantes, se reconoció la importancia de ocupar los espacios públicos para fortalecer la distribución de productos artesanales, se insistió que nadie puede ser discriminado ni excluido de estos espacios, cuando formalmente se solicita las plazas públicas y ello, permite avanzar en evitar el racismo y clasismo que en ocasiones se genera.
Se ratificó qué, en estos tiempos es fundamental seguir impulsado diversos formatos de promoción, difusión, y distribución que permitan cumplir con una función productiva y de distribución de productos artesanales preparados por artesanos y que igualmente se permita conocer de las técnicas de preparación de diversos productos y desde luego de apreciar la cultura y el arte tanto de Oaxaca, como de Michoacán.
Rodeada de una gran carpa, la plaza publica Valladolid da vida a los cientos de artículos artesanales producidos por diferentes manos artísticas que van desde los textiles y bordados oaxaqueños preparados por manos expertas en Mitla, los productos miniatura en plomo, pasta y palma real (delineados por el gran talento del maestro artesano oaxaqueño Flavio Gallardo, un ejemplo de hombre que comparte con su pares); también se encuentra la gastronomía; las tlayudas, exquisitas, preparadas por una gran mujer doña Minerva, quien acompañada de sus hijos genera una propuesta para degustar, pero también las mega quesadillas de Morelia y los costillares de cerdo al carbón de San Nicolas Obispo, así como el quesillo y los chorizos y longanizas de Oaxaca; más adelante encontramos los helados de muchos sabores, entre ellos el de maracuyá, sangre de cristo, beso de ángel y otras delicias.
Los panes hechos a base de pulque y gorditas, una delicia; pero también, los mezcales de diferentes regiones de Oaxaca y Michoacán y otras entidades; los chocolates, la bebida ancestral del “téjate”, chocolate con y sin azúcar, los dulces a base de leche, cocadas, productos derivados del camote, la calabaza, el chilacayote, en fin, una variedad de productos; vale la pena expresar que ahí se encuentra la herbolaria de Michoacán, productos alternativos para el cuidado del cuerpo, bordados michoacanos.
En el recorrido, vimos arte objeto artesanal de Darío Mora, y otros productos como los cubrebocas artesanales, es decir, un carnaval de productos hechos por las manos de artesanos y artesanas que cumplen una funcionalidad en la economía de sus comunidades.
El evento desarrolla desde la inauguración un programa cultural artístico que incluye: la voz joven Sayuri Dayana, Darío Mora el Trovador, Ballet Atzimba de jubilados y pensionados una delicia su participación; Grupo la Derrota; tarde de trovadores; Sebastián Gómez; Actívate con Ritmo del IMSS; danza de los Viejitos; Sinuhé y su torito de petate; Marimba Oaxaqueña y para finalizar el evento “La Guelaguetza”.También se incluye catas de mezcal y café, chocolate, Tejate, pruebas de diferentes moles, así como de helados; conferencias; desfile de trajes regionales; y elaboración de tamales oaxaqueños y degustación de comida oaxaqueña (chapulines una delicia).