Itinerario político
En medio de una cumbre mundialista marcada por la intensidad y la efervescencia global, en México se desarrolla un escenario paralelo igual de vibrante: el proceso que definirá la renovación de 17 gubernaturas, la disputa por la mayoría calificada y el control de congresos locales y presidencias municipales. Mientras el mundo mira hacia las canchas, en el país se libra una contienda política que avanza con la misma fuerza y atención.
En el caso de Morena, quienes buscan competir por un cargo de elección popular tuvieron que iniciar por dejar sus responsabilidades administrativas o legislativas. Ese fue el primer paso antes de entrar de lleno a la competencia interna. La dirigencia nacional, encabezada por Ariadna Montiel, ya difundió la convocatoria que fija los lineamientos y procedimientos que deberán acatar todos los aspirantes.
Buena parte de quienes buscan participar provienen del Senado de la República y de la Cámara de Diputados. Son perfiles que, concentrados en un mismo objetivo, se preparan para jugarse su futuro político mediante el método de selección basado en encuestas. A través de entrevistas y cuestionarios aplicados a la ciudadanía, el partido definirá quiénes cuentan con mayor respaldo social y quiénes están mejor posicionados en el ánimo público.
Mientras todo eso sucede, la presión sigue aumentando, mayormente ahora que se libra una batalla intensa en cada una de las entidades. Muchos, inclusive, se rasgan las vestiduras y usan cualquier instrumento para tratar de dar ese salto definitivo. Asumimos, viéndolo desde esa perspectiva, que todos los aspirantes tienen que jugar sus cartas e ir al todo por el todo para abrir espacios y corrientes de opinión a favor de cada uno de los participantes. Llama la atención, en efecto, todos los reflectores que han ido acaparando este ejercicio interno que se inserta en un tablero preelectoral que, desde hace tiempo, se vive al máximo después de que hemos arraigado la cultura de la antelación desde los tiempos de las llamadas corcholatas.
Claramente vemos que todo eso, con gran intensidad, se juega en cada pasillo, en cada espacio legislativo y, por ende, en cada una de las simpatías que tiene la sociedad por algunos protagonistas. A lo mejor vamos un paso muy adelantado; sin embargo, es muy claro cuál es el verdadero contexto al que nos vemos obligados a decir con nombres y apellidos. Antes de poner sobre la mesa algunos actores, desde luego, nos basamos en una percepción que las propias encuestas han arrojado, producto de una metodología que, en parte, ha ganado mucha credibilidad por el grado de efectividad. Si observamos con atención, Tatiana Clouthier, en Nuevo León, no solo tiene el respaldo del grueso de la gente, sino de los mismos empresarios y población en general. Ella, a la par de encontrar respaldo, vemos rotundamente que está en el ánimo de la presidenta que, aunque mucho se especule, me parece que tendrá un grado de influencia, al menos en su opinión.
Otra de las renuncias que salieron a escena por la relevancia del municipio y por el significado de un cruce fronterizo de esa envergadura, trascendió Ciudad Juárez. La renuncia de Cruz Pérez a la alcaldía, podemos decirlo así, es el preludio de lo que acontecerá. El alcalde con licencia, ahora que podemos corroborar su desempeño en las propias calificadoras, ha venido de menos a más. A estas alturas, por ejemplo, le gana la carrera en todos los frentes a Andrea Chávez. Eso demuestra que, más allá de los reflectores, se puede imponer otra visión que gusta más por los resultados que ha dado en uno de los puntos donde el apogeo de las oportunidades fluye.
Y ahora que Morena ha sellado un pacto de unidad con el PT y el Verde, los planetas se pueden alinear a favor de la causa de Santiago Nieto, especialmente ahora que podemos checar los datos que divulgó la encuesta de Enkoll, una de las más certeras del país. En Querétaro, para acabar pronto, el exdirector del IMPI no tiene competencia alguna. No solo ha logrado mantenerse, sino que con el paso de los días incrementa su margen. Es como una lectura o, mejor dicho, como el preludio de lo que muy probablemente ocurrirá en esa capacidad de sinergia que se ha demostrado y que, como tal, suele ser un recurso infalible para imponerse.
Las dimisiones de los senadores Félix Salgado Macedonio, Julieta Ramírez, Ana Lilia Rivera e Imelda Castro resultaron ser especialmente llamativas debido a que son temas que dominan el diálogo nacional y son asuntos de notorio interés público. Todos ellos, muy por encima de los demás competidores, permanecen sólidos en la parte superior de las mediciones y están viviendo un período político de total transparencia. Esa posición privilegiada obliga a los demás candidatos a ir más rápido; no obstante, la lectura es clara: los legisladores en cuestión están avanzando con una ventaja que es difícil de ignorar.
A pesar de que esta etapa inicial se experimenta con tensión y expectativas en aumento, el panorama sugiere una conclusión prácticamente ineludible. La lógica interna del procedimiento, además del peso político que han ganado, hace muy probable que estos perfiles lideren la ruta y se encarguen de dirigir el proyecto en sus respectivas entidades. Todo sugiere que ya han puesto más de un pie en la candidatura.
Notas finales
Los fenómenos naturales, en alguna ocasión, pusieron a prueba la capacidad de respuesta del gobierno de Alejandro Armenta. La clave de todo ello, además de planear y organizarse, es actuar cuando la necesidad es apremiante. Hoy, en efecto, la administración estatal de Puebla se prepara para la temporada de lluvias al fortalecer su infraestructura de operación.
El gobernador resaltó que el estado cuenta con una amplia capacidad operativa para responder a contingencias. Mencionó la disponibilidad de 18 módulos de maquinaria, 13 trenes de pavimentación, así como personal técnico y equipos distribuidos estratégicamente en diversas regiones. Esta infraestructura —dijo— permite atender emergencias con rapidez, especialmente en las zonas de mayor vulnerabilidad de la Sierra Norte.
Y ahora que hablamos del desempeño de los gobernadores, sobra decir que hay que destacar el papel de Margarita González Sarabia, de Morelos. Ella, en plena coordinación del ejercicio de seguridad, ha dado una muestra de que el trabajo en equipo es mejor. Apenas salieron a escena los datos del Secretariado de Seguridad, supimos que ese territorio, por mucho, ha disminuido significativamente las prácticas al margen de la ley. Eso se llama trabajar.




