La opción
EL CALENDARIO ESCOLAR Y EL MUNDIAL DE FUTBOL
El pasado Jueves 7 de mayo, el Secretario de Educación del gobierno federal, Mario Delgado Carrillo, acompañado de sus contrapartes de las entidades de la República, anunció en una improvisada rueda de prensa, que la LXVI Reunión Nacional Plenaria Ordinaria del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu), aprobó modificar el calendario escolar del ciclo 2025-2026, por lo que las clases para más de 24 millones de alumnos de educación preescolar, primaria, secundaria y bachillerato, tanto en escuelas públicas como privadas de todo el país. concluirán el próximo 5 de junio y no el 15 de julio, como se tenía previsto. Esta decisión se tomó, dijo, ante la "intensa ola de calor, la realización del Mundial del Fútbol y otros factores", El acuerdo, según señaló, fue aprobado por unanimidad de las autoridades educativas del país. Finalmente, agregó, que del 17 al 28 de agosto se llevarán a cabo dos semanas oficiales dedicadas al fortalecimiento de aprendizajes. se aprobó también que el regreso a clases para el año lectivo 2026-2027 se realizará el próximo 31 de agosto.
De inmediato, diversas organizaciones sociales, y opinadores de todas las ideologías, reaccionaron reprobando esa decisión. La Unión Nacional de Padres de Familia, UNPF a través de un comunicado emitido ese mismo día, aseguró que reducir entre cinco y siete semanas de clases representa un riesgo para la formación académica de millones de estudiantes y agravará el rezago educativo que enfrenta el país. calificando la decisión como un “grave error” y cuestionó que las autoridades educativas hayan tomado la determinación sin consultar a padres de familia, docentes y especialistas en educación.
Por su parte, diversas representaciones de los trabajadores del sector educativo, como la Sección 7 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), perteneciente a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), afirmaron que la medida busca “impedir el estallamiento de la huelga nacional anunciada” por el magisterio “en el marco del mundial y el emplazamiento de diversos sectores sociales afectados por la crisis económica, política ambiental y de seguridad”.
En un comunicado agregó que “la justificación de que debido al incremento de la ola de calor en el país afecta a los estudiantes y trabajadores, no es un argumento válido para cerrar el periodo escolar antes de la fecha indicada, porque, incluso, durante la etapa de pandemia no se modificó el calendario”.
La representación chiapaneca de la CNTE exigió al gobierno federal y estatal “concluir el ciclo escolar con base al calendario emitido a principios del periodo escolar, toda vez que en las escuelas y comunidades se realizan actividades escolares, sociales y culturales en las que se involucran las madres y padres de familia”, haciendo paralelamente un llamado a los trabajadores de la educación, mostrando un discurso contradictorio, para “continuar con la organización de las actividades escolares y políticas sindicales rumbo al estallamiento de la huelga nacional”, porque “en nuestras luchas, ni un paso atrás”.
Como observador del debate nacional, y aun siendo simpatizante del gobierno que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum, me parece una decisión unilateral y torpe la anunciada por el secretario de educación pública y sus contrapartes de las entidades de la Republica. Veo afortunado que la presidenta haya señalado en su habitual rueda de prensa mañanera del día siguiente que esta era solo una propuesta que estaba en revisión.
Resulta obvio que la súbita y desafortunada propuesta de alentar el fin de cursos escolares, es más el resultado de evitar que el movimiento magisterial integrado a la CNTE genere un problema de proporciones mayores con sus movilizaciones durante el desarrollo del mundial de futbol, afectando el libre movimiento de los asistentes a los mismos, tanto extranjeros como nacionales, en las ciudades sedes del mundial, en su intento por llegar a los estadios y moverse con libertad y rapidez.
Una gran contradicción es que uno de los sectores aliados de la 4T en su lucha por lograr ganar la presidencia de la República e impulsar los cambios que con ella se han venido alcanzando, han sido precisamente los integrantes del movimiento magisterial que conforman a la CNTE. Apoyaron de manera decidida a Andrés Manuel López Obrador cuando se presentó como candidato a la presidencia e hicieron lo mismo con la actual mandataria Claudia Sheinbaum. Como contrapartida y de manera natural han recibido un apoyo importante para mejorar las condiciones de los maestros, les han abierto el espacio para que puedan opinar sobre el modelo educativo y el rumbo de la educación en el país.
El gobierno actual ha hecho un gran esfuerzo para atender las necesidades de la población marginada y de los grupos más necesitados, como también los integrantes de la CNTE lo demandaban, a través de diversas vías: el incremento a los salarios mínimos, la política de seguridad social y de vivienda popular. y desde luego los programas sociales dirigidos a los adultos mayores, a las mujeres, a los jóvenes, para que atiendan la educación, entre muchos otros.
Nadie niega que las expectativas magisteriales para mejorar sus condiciones laborales son legítimas, como lo son las de la mayor parte de la población. Sin embargo, algunas veces pareciera que los integrantes de la coordinadora no entienden que la cobija presupuestal es limitada y que no se puede extender exclusivamente de acuerdo con sus prioridades. Hoy están solicitando, entre otras cosas, la abrogación de la Ley del ISSSTE del 2007, y amenazan que, de no darse respuesta positiva a sus demandas, podrían bloquear el desarrollo de los juegos de futbol programados como parte del torneo mundialista para jugarse en México a partir de su inauguración en el Estadio Azteca, ahora Banorte, el próximo 11 de junio.
Lo correcto, si existe voluntad política y solidaridad de parte de los líderes magisteriales, es que acepten que en este momento no hay recursos y condiciones para atender sus demandas, que es momento de dar muestras de que están contribuyendo a elevar la calidad de la educación en el país, cumpliendo con los programas establecidos. Máxime cuando los indicadores internacionales sobre la calidad de la educación pública a nivel básico en México muestran que estamos por debajo de la media internacional.
Por su parte, el gobierno de la República debe evitar caer en chantajes de esta naturaleza, tal y como lo ha venido haciendo ante las excesivas presiones del gobierno estadounidense en diversos ámbitos. Su discurso de tomar decisiones de acuerdo con los intereses de la mayor parte d los mexicanos debe ser congruente con sus acciones.
Para facilitar la movilidad en las ciudades sedes de los juegos del mundial de futbol los días en que los partidos se celebren, bastaría con suspender las clases en esas fechas y exclusivamente en las ciudades sede.




