Hablando en serio
La señora Sheinbaum cerró su gira por el país con un mitin masivo en el Zócalo de la Ciudad de México y fue reiterativa con su sobado discurso en contra de presuntas injerencias extranjeras y en pro de la supuesta defensa de la soberanía. Fue esencialmente lo mismo que declaró en Sinaloa hace unos días, en la tierra de Rocha Moya.
En términos abstractos esos conceptos serían de aplaudirse. Pero en el contexto concreto de la realidad de nuestro país, constituyen una cortina de humo para ocultar la protección que el gobierno federal brinda al exgobernador morenista sinaloense y a 9 de sus secuaces, requeridos por la justicia norteamericana debido a sus probados nexos con el Cártel predominante en ese estado, acusación que en 2021 hicieron dirigentes estatales y nacionales del PRD, PRI y PAN ante los órganos electorales de México y la Fiscalía General de la República, sustentada en múltiples pruebas que también fueron presentadas ante la Organización de Estados Americanos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Departamento de Estado de los Estados Unidos.
Esa alianza de Morena y el obradorismo con el crimen organizado en Michoacán, Sonora, Sinaloa y muchos estados más, bajo el discurso engañabobos de “abrazos, no balazos”, llevó a que los cárteles del crimen organizado se hayan adueñado del control territorial de casi la mitad del territorio mexicano. ¡Eso es lo que la doctora Sheinbaum no quiere reconocer, porque ella forma parte de ese corrupto entramado!
¿De qué soberanía nacional habla ante Estados Unidos si apenas controla la mitad del territorio nacional? ¿Qué soberanía se defiende si la fiscalía de la república no persigue a las cabezas del huachicol fiscal y de combustibles y sigue protegiendo a corruptos como los de Segalmex, así como a cabezas del crimen organizado, como Adán Augusto López, precisamente por ser de su partido?
Por eso el discurso soberanista en boca de la presidenta suena hueco, es falso. Y aparece como una estrategia electoral para acusar a la oposición de favorecer un supuesto intervencionismo extranjero y, bajo esa acusación, invocar la nulidad de elecciones allí donde en el 2027 los candidatos de Morena pierdan ante candidatos opositores.
En ese mismo sentido, la propuesta de acabar con la doble nacionalidad para candidatos que aspiren a la Presidencia y gubernaturas, busca aparentar que la señora presidenta sí es una verdadera patriota, cuando simultáneamente ella y su partido violan la ley electoral al nombrar desde ya a sus 17 candidatos a las gubernaturas en disputa ante la complacencia cómplice del INE de Taddei.
Por eso es y será tan importante que la ciudadanía se organice para vigilar todas las fases del proceso electoral para así documentar todas las violaciones que ya se están cometiendo y eso hace todavía más necesaria la unidad de la sociedad y los partidos realmente opositores para detener el creciente autoritarismo, de corte dictatorial, de Morena que ahora amenaza también la libertad de expresión.
En contrapartida, hay que prestar atención a las medidas adoptadas casi por unanimidad en el Congreso de Chihuahua –impulsadas también por la gobernadora Maru Campos- para establecer en las leyes locales la posibilidad de anular las elecciones en las que el narco hubiese intervenido o si el candidato ganador tuviese vínculos con tales criminales. Para que no se repitan las historias de otros estados, como Sinaloa. Cabe destacar que en este caso, para sorpresa de nadie, la única fuerza que se opuso en Chihuahua fue Morena, que ahora busca proteger a sus candidatos con vínculos delincuenciales tratando de revertir lo decidido por el congreso local en la Suprema Corte (la “Corte del Acordeón”), instancia a la que la gobernadora le pide proteger el voto de los chihuahuenses.
No son tiempos de normalidad democrática en nuestro país. Por ello se requieren decisiones y acciones extraordinarias de la sociedad en defensa de la democracia y de las libertades: vigilancia, amplia participación ciudadana y unidad opositora.




