Némesis
A partir de los trágicos acontecimientos de Uruapan, Michoacán, en los pasados “Días de Muertos", se ha desatado un importante debate sobre la respuesta del gobierno para enfrentar exitosamente a los poderosos cárteles del crimen organizado.
Ante la evidente incapacidad del gobierno de Claudia Sheinbaum para detener la violencia, surgieron las esperables críticas desde los distintos ámbitos de una sociedad desesperada y harta por la inacción oficial, los cuales tuvieron como respuesta la voz de una presidenta insensible y autoritaria que trata de ocultar su irresponsabilidad. La culpa es de los reclamantes opositores, de todos los que no son los que están en el poder, de aquellos que quieren el fracaso de este proyecto gobernante, sugirió la mandataria.
¿Qué proponen?, dijo la responsable principal de proteger a la sociedad, de brindarle seguridad. ¿Quieren -pregunto polémicamente- el regreso de García Luna y la estrategia de guerra de la ultraderecha calderonista contra los narcos?
Sin embargo, en los hechos ella asume una ambigua estrategia según la cual, por una parte, se sigue con la tolerancia -sinónimo de complicidad- hacia los grupos criminales, a tono con el “abrazos, no balazos”, aunque por otra parte, decide militarizar el estado de Michoacán, bajo el manto de un “Plan para la Paz y la Justicia”, que en esencia es la repetición de planes de los que ellos denominaron “gobiernos neoliberales”.
En los hechos, considerar que quienes le exigen combatir frontalmente a la delincuencia son “ultraderechistas” y que no quieren al país, significa que lo que realmente Sheinbaum quiere es no combatir a los criminales. Pareciera que esa es su prioridad, no la de dar seguridad a la sociedad, a la población en su conjunto, en donde tienen cabida todas las ideologías, militancias y preferencias políticas; es decir, la pluralidad y diversidad toda que afortunadamente caracteriza a nuestro país.
De todo corazón deseo que este plan de paz para Michoacán tenga éxito. Es un estado del que me siento parte y al que quiero profundamente.
Ojalá y pronto veamos al gobierno federal deteniendo a los capos del crimen, que la población y el mismo gobierno saben quiénes son. Que les corten las redes de lavado de dinero, que rompan sus lazos con la criminal complicidad en el seno de Morena y se atrevan a meter a la cárcel a los narcopolíticos y narcofuncionarios del partido que sean. Sólo así volverá la tan anhelada paz a Michoacán y habrá desde esas tierras purépechas un gran soplo de esperanza pacificadora para el país entero.
Sigo teniendo fe en un México mejor .




