Niñez y diversidad.

Cuando hablamos de niños y niñas, debe quedar claro que es un concepto incluyente y con enfoque de diversidad cultural, social y sexual, todos deben caber, mas no deben asimilarse. Hablar de un niño o niña pensando que todos los espacios y los tiempos han sido iguales, es pensar ilusamente; existe una niñez que vive y se adscribe como población indígena, viviendo con sus madres en centros de reinserción social, viviendo en espacios institucionalizados,  en familias de acogida, niñez en discapacidad (visual, auditiva, intelectual, motriz), viviendo en adicciones, en estructuras delincuenciales, recibiendo violencia de diferentes formas, niños y niñas en identidad de género, niñez en la calle, de la calle. Ser niño o niña en diferentes espacios hoy, al parecer el Estado mexicano le sigue debiendo el Interés superior de la niñez y sus derechos.

El 30 de abril, “Día del niño y de la niña”, será celebrado en confinamiento, en el interior de cada casa, en familia (nuclear, homoparental, lesbomaternal, ensamblada, extensa, semiextensa, etc); pero también muchos otros niños pasaran este día en medio de la violencia intrafamiliar, en los centros de reinserción social viviendo con sus madres que son personas privadas de la libertad, en las adicciones, es decir, fuera de su casa, y en condiciones que los vulneran y que violentan las convenciones internacionales suscritas por el Estado mexicano y ratificadas por el Senado de la Republica y nuestros marcos jurídicos nacionales.

Los niños y niñas tendrán un día complicado para disfrutar de la conmemoración; las escuelas permanecen cerradas, las plataformas informáticas no pueden ser utilizadas por todos los escolapios ya que algunos no tienen o internet o computadoras, tablets o bien celulares, no habrá festejo por parte de las instituciones, tampoco en los parques, ni las organizaciones de la sociedad civil podrán hacer actos masivos, y es que se mantiene el confinamiento;  es decir la conmemoración será en cada casa, y bajo la visión personal de los padres o tutores de los niños y niñas.

Este día será vivido por muchos niños y niñas entre el miedo y sus aparatos electrónicos, y desde luego el reporte de los nuevos casos y los fallecimiento por Covid-19, “estamos encerrados por el coronavirus, me siento triste, quiero correr, no me gusta ver ni oír sobre muertos, enfermos, peleas, ya quiero salir a la calle, quiero ver a mis amigos, nadie me hace caso”.

Millones de niños y niñas cambiaron la disciplina, las reglas y los hábitos, obligados por acatar las disposiciones sanitarias de la pandemia, dejaron de acudir a la escuela, ahora toman clase por línea o mediante la televisión en el mejor de los casos. Pero otros pasan el día viendo películas o jugando, pese a ello, para algunos no necesariamente la casa es un espacio para su seguridad, ya que viven víctimas del maltrato y los abusos de diferente índole, incluso organismos internacionales han alertado del incremento de la violencia intrafamiliar, es decir, vemos ya feminicidios en niñas y homicidios en niños.

Otro de los problemas que enfrentaran en este día es la  tendencia a que los niños y niñas no realizan el ejercicio adecuado derivado del aislamiento, por lo que no sorprenderá el incremento de niños o niñas en obesidad, o el impulso a la obesidad.

No obstante, también existe el lado positivo del confinamiento, porque existen miles de familia que se acompañan con sus hijos e hijas para su formación, para el aprendizaje, para la atención de su sistema de valores; entiendo que otros más frente a la invisibilidad de la pobreza, no pueden en las mismas condiciones estar cercanos de sus hijos, pero no dudo, que también los amen y los respeten.

El mejor regalo para las y los niños es y será la escucha asertiva, el dialogo, la complementariedad, la alteridad, la ecología de saberes. Mucho por hacer.