La opción
Algunos analistas políticos coincidieron en señalar que, en la designación de los 17 candidatos de Morena a la gubernatura, Sheinbaum tomó distancia con López Obrador.
Se puede interpretar de esa manera, pero mal haría la primera morenista del país no ejercer el poder presidencial en el partido gobernante, para tomar decisiones.
El caso más claro está relacionado con la exclusión de la senadora Andrea Chávez Treviño en la nominación del abanderado a la gubernatura de Chihuahua.
La designación de Cruz Pérez Cuéllar como candidato para arrebatarle el estado al Partido Acción Nacional, fue una jugada presidencial de tres bandas -como se dice-.
El descontón fue directo para el clan obradorista de Tabasco, y el principal damnificado fue el senador Adán Augusto López, quien daba por hecho la nominación y triunfo de su colega, en quien invirtieron millones de pesos de su promoción, sin recato alguno.
Además del poder presidencial del veto a la senadora protegida desde el Edén, le asesta un duro revés al exgobernador panista y hoy senador morenista prófugo de la justicia de Chihuahua, Javier Corral Jurado.
Con Pérez Cuéllar, el senador Corral debería ahorrar para comprarse un paquete de cigarros y contratar un buen despacho de abogados.
Otro dato que destacar de entre los 17 candidatos de Morena, es el caso de Tlaxcala donde el golpe fue mortal al señorío tlaxcalteca priista que tenía el monopolio de la gubernatura mediante el PAN o Morena.
La última policromática gobernadora tricolor y guinda fue Lorena Cuéllar Cisneros, ella como otros, siempre con la bendición de la exgobernadora Beatriz Paredes Rangel.
Se quedó en el camino Alfonso Anaya García, hijo del expriista y perredista exgobernador tlaxcalteca recién fallecido, del mismo nombre. Ana Lilia Rivera surge de las filas de la izquierda, no del PRI.
Sheinbaum cedió sin duda en otras entidades, o se hizo de los servicios del partido satelital PVEM para quitarse la presión de los obradoristas, pero los importantes, ahí están.
El régimen de la 4T concentra la atención pública nacional porque es la fuerza del Partido-Estado Morena, tal y como ocurría en los tiempos del dominio total del régimen priista como si fuera partido único, dominando el escenario nacional.
El oficialismo impone nuevamente las reglas del juego, al margen de la legislación electoral federal y de los estados, como en el pasado.
Ahora con el dominio de los organismo electorales como el INE y de los estados, y con el agregado del segundo piso de la 4T, con el control del Poder Judicial Federal, incluido el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Ya en la ilegalidad electoral, y con el dominio completo del Estado, han emitido ahora la convocatoria para elegir candidatos a los 300 distritos electorales, con la posibilidad porfirista de reelegirse en el cargo de elección popular.
Nuevamente, como ocurrió en las designaciones de los abanderados a las 17 gubernaturas, será notoria la fuerza y el poder de decisión -imposición- presidencial, lo que sacudirá a los poderes fácticos en Morena y los partidos aliados del PVEM y PT.
Además de buscar candidatos ganadores, que se ven en los 16 distritos electorales federales de Puebla con opción a reelegirse, porque los diputados poblanos son un lastre.
Los gobernadores estarán acotados en la designación de los candidatos a las diputaciones federales, y predominará el centralismo en las designaciones, luego de registrarse los interesados del 1 al 4 de octubre.
La nota la dará la dedocracia presidencial en el Partido-Estado porque le cobrará la factura al Partido del Trabajo y al Partido Verde que impidieron la reforma constitucional impulsada por Sheinbaum Pardo para eliminar las diputaciones federales plurinominales en la Cámara de Diputados.




