Descomplicado
En las acciones de mi hacer profesional, he venido trabajando con distintos grupos de mujeres tanto campesinas como indígenas, lo inicie hacer desde 1983 con la Coordinación del Programa Productivo de la Mujer Campesina, que dirigía en aquellos años la señora Celeste Batel y como directora del mismo la licenciada Clara Ochoa, la vida me permitió conocer en Michoacán las distintas poblaciones originarias: Purépechas, Náhuatl, Mazahuas, Otomí y una gran cantidad de mujeres avecindadas en poblaciones ejidales, en su calidad de ejidatarias o bien, integrantes de las Unidades Agroindustriales de la Mujer Campesina. Ese fue mi primer acercamiento con el género, de ahí tengo cuatro décadas trabajando con mujeres.
Durante muchos años, y en procesos formativos e informativos derivado de mi ejercicio laboral, asistí a brindar capacitación a grupos de mujeres en distintas regiones del Estado, entre ellas a Lázaro Cárdenas, donde existen diferentes grupos originarios que han llegado para asentarse laboralmente y desarrollar a sus familia, entre ellos se destacan la población: Amuzga, Náhuatl, Purépecha, Mixteca, Tlapaneca, Tzotzil, Mazahua, Otomí.
Regresé nuevamente a Lázaro Cárdenas, para visitar de manera colaborativa con Mujeres de Acero, que dirige Edith Landa, el proyecto Letras de Acero. Dicho programa incluye como parte importante del empoderamiento y la emancipación de las mujeres, enseñar la alfabetización y la educación básica entre otros elementos fundamentales para el conocimiento, las competencias y habilidades para la vida.
In situ, ahí con las mujeres, estuvimos desarrollando acciones para su empoderamiento, es el inició de una propuesta que incluye trabajar, el empoderamiento, pero también la emancipación. Para ejercer el poder se requiere de libertad; pero, ¿qué es la libertad?, es la capacidad que tenemos la humanidad para tomar decisiones; es decir, la libertad permite tener la capacidad de decidir, entre dos opciones, no necesariamente en un continuum entre las dos opciones; así la decisión desde lo ético nos expresa decidir lo bueno o lo contrario.
Cuando yo decido sobre mi tiempo, mi cuerpo, mis recursos, mi conciencia, mis emociones, y mi información, me estoy empoderando; este proceso de empoderamiento, debe ir trabajado paralelamente con la emancipación, es decir, cuando yo tengo la libertad y la autonomía sobre mis estructuras del poder, tomando decisiones para mejorar mis condiciones de vida y compartir y colaborar con quienes me rodean.
Por ello, comentamos sobre tres cuestiones fundamentales en la reunión de trabajo, las económicas, las educativas, así como las de salud. Con información y diálogo que construimos en comunidad educativa, logramos identificar un diagnóstico básico, que nos invita a continuar trabajando acompañados de Mujeres de Acero, en su formación.
Hoy, es tiempo de mujeres, es tiempo de mujeres originarias, es tiempo de impulsar acciones para el desarrollo social que prevea justicia social, la verdad y el amor, la igualdad con voz, valor y poder, pero también con libertad para emancipar.




